sábado, 18 de diciembre de 2010

Hoy por ti...

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

No pronunciarse sobre la difícil situación que padecen miles y miles de compatriotas con ocasión del inclemente invierno que nos azota, quizá sea una omisión no perdonable. Hay que sumarse con cuanto nos sea posible a los esfuerzos que tanto gobiernos, como organizaciones sociales y particulares están haciendo para superar el dolor, angustia y desesperanza de los damnificados, a quienes además, la época navideña, asumida como símbolo de alegría y celebración, agrega un fuerte impacto sobre el ánimo, entusiasmo y fe, tan necesarios para sobreponerse a la tragedia. Sobre todo en los niños, para quienes definitivamente están creadas estas festividades decembrinas.

Hay pues que acompañarlos, con afecto, calor humano y solidaridad concreta, expresada en algún aporte para paliar sus necesidades materiales. Hacia adelante, ya se encargaran los órganos de gobierno, como lo han dicho, de los programas para estabilizar su desarrollo.

Nos corresponde también, como debemos hacerlo con todas la cosas, extraer lecciones para el futuro. Pero lecciones de verdad. Porque si bien es cierto que la ola invernal tiene dimensiones gigantescas, también lo es que, poco, muy poco, hacemos como gobiernos, comunidades o personas, para implementar acciones preventivas que eviten la ocurrencia de tantos y tan graves estragos, como los que ahora padecemos.
Claro, nosotros en este, como en muchos aspectos, individual y socialmente, no tenemos cultura de la prevención. Hasta pisamos los terrenos de la irresponsabilidad. Por eso, nos suceden hechos tan graves como los que estamos viendo. Los hemos padecido muchas veces. Y con pesar hay que decirlo, continuarán. Porque, de un lado, no aprendemos. No asimilamos las experiencias. Del otro, como hay pobreza, marginalidad y carencia de educación, las condiciones para prevenir situaciones como estas, no existen. Si a eso se agrega, que gobiernos y entidades con competencia frente a estos temas, no tienen ni la capacidad presupuestal, técnica y operativa, ni el compromiso para estudiarlos, diagnosticarlos y tratarlos, la situación se torna muy complicada, pues temas de esta magnitud, ligados a variables, como el cambio climático, que nosotros no controlamos, nos condenan a seguir padeciendo estos fenómeno sin mayores expectativas de resolverlos. Podemos manejarlos, pero asumiendo una nueva conciencia y una nueva actitud.

Hay que aprender, aunque sea, desafortunadamente a fuerza de estos dolorosos golpes. Pero hay que hacerlo. Porque además de los efectos negativos ya conocidos, existen otros que inciden gravemente el desarrollo futuro de los pueblos. Baste decir, que por ejemplo, planes que gobiernos de todos los niveles tenían proyectados, deben ceder lugar, para adelantar los procesos de atención y reconstrucción de vastos territorios y poblaciones en buena parte del país. Adelantarlos con visión de futuro, es el reto de autoridades y comunidades, para crear una sólida infraestructura productiva y social, que garantice un desarrollo humano sostenibley no limitarnos a la sola reconstrucción, como hasta ahora mediana y repetidamente lo hemos hecho.
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A todos nuestros lectores, los mejores deseos por una navidad feliz rodeados del afecto de familiares y amigos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Obliguémoslos a pensar

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Ejercer el poder no es nada fácil. La complejidad de la condición humana lo dificulta. La carencia o precariedad de valores en la sociedad lo obstaculiza. Las imposiciones del sistema al que se pertenece elimina o reduce enormemente la capacidad de maniobra. Todo o casi todo se confabula para que su ejercicio sea nulo o poco útil. “El poder para qué”, dijo un ex presidente. Quizá tenía razón. Porque la historia nos muestra que los avances en los temas que realmente importan son mínimos. Parece que el poder se ejerce para mantener el statu quo. Para que nada cambie. Por ello la gente se desencanta. Y cada quien se las arregla como puede. Hasta pierde la fe. Lo grave de esto es que, al fin y al cabo, alguien tiene que ejercerlo, y si quien lo hace, no tiene compromiso honesto y real con las transformaciones que toda sociedad demanda, sencillamente las comunidades se estancan, atrasan, se rezagan.
Algo así debe pasar entre nosotros. Definitivamente, elegir para que todo siga igual no tiene sentido. Sí los elegidos no arriesgan, no imaginan, nuestra actual estructura política e institucional no está diseñada para producir cambios significativos. Las circunstancias económicas y sociales de hoy, no tienen por qué modificarse sustancialmente. Nada se hace para que ello ocurra. Por el contrario, el estado de cosas, se reproduce indefinidamente y genera por tanto mayores desequilibrios e inequidad.
Se hace necesario hablar claro. Muchas instituciones, empezando por los entes territoriales, no son hoy factor de desarrollo. Por lo menos no, como el incremento de los problemas lo demanda. El centralismo es exagerado. Todo hay que pedirlo hasta la humillación, en Bogotá. Y no se trata solamente de recursos financieros, porque ahora dirán que las regalías los mejoran. No, se trata de las potencialidades naturales y humanas de cada territorio forzadas a explotarse de la forma y ritmo que impone la metrópoli, sin ninguna autonomía real.
Estos son los temas de fondo, los que deberían ocupar la atención de dirigentes de todos los sectores. Los que hay que meter en la agenda y en la discusión constante. Lo demás, aunque necesario, porque la vida hay que seguirla, es lo que siempre se ha hecho. Y repitámoslo, insistir solamente en lo mismo de siempre, ni siquiera toca la epidermis de los cosas que debemos cambiar.
Cómo sería de importante y útil que al lado de los temas que ya conocemos: salud, educación, vivienda, recreación, empleo, agro y demás, sobre los cuales se montan todas las promesas electorales, pudiésemos escuchar opiniones sobre las reformas estructurales al Estado para intentar las modificaciones económicas y sociales que todos estamos demandando. Exijamos esto a los candidatos, para forzar su compromiso y creatividad e introducirle a las campañas elementos que las alejen de tanto tedio, politiquería y mediocridad que han sido sus características constantes.
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La Procuraduría de manera tímida y preocupante ha impuesto unas leves sanciones a funcionarios investigados. Cuándo habrá alguna noticia de la Fiscalía?

sábado, 4 de diciembre de 2010

¡Claro que sí podemos!

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Sobre el tintero están los temas del derecho de asilo, las múltiples reformas legales en curso, la elección de la Fiscal, los desastres del invierno y otros que conviene analizar y que tiempo, espacio y circunstancias no permiten. Porque dispuesto a escribir sobre alguno de ellos, escuche en la radio una transmisión desde Medellín que tenía a dirigentes gubernamentales y empresariales como protagonistas. Daban cuenta los entrevistados de los gigantescos proyectos en marcha por cuantías de miles de millones de DOLARES: Vías, túneles, dobles calzadas, hidroeléctricas, expansión de sus empresas textiles, agrícolas, pecuarias, de energía por toda América Latina, por lo que el interrogante resultó obligado: En qué momento de nuestra historia (ahora que celebramos el bicentenario) perdimos la brújula para desviarnos por estos atajos y desembocar a estos estados de pobreza y atraso? Qué fue lo que hicimos o dejamos de hacer, para que todo nuestro aporte e importancia en la historia nacional, nos sirviera sólo para llenar los textos (fabricados en otros departamentos) con los que impartimos una mediocre educación? Por qué dejamos que nuestro potencial humano y natural se desperdiciara de la manera como se ha dilapidado? Por qué otros departamentos con menos potencialidades, presentan hoy estadísticas de desarrollo humano y posibilidades mucho mejores que las nuestras? Que es lo que tenemos que hacer para salir de tanto marasmo, conectarnos con el mundo moderno y comenzar a recuperar el tiempo perdido? Cómo dejar de preguntarnos sobre quién controla el caótico tráfico, pavimenta los andenes, corretea los vendedores ambulantes y tantas otras preguntas que se han hecho necesarias entre nosotros, sobre temas que deberían ser menores, pero que la pobreza física y mental en que estamos, convierten en proyectos de vida y sociedad? Cuándo de verdad, haremos frente al reto de emprender los grandes proyectos que generen desarrollo, competitividad, empleo y transformen nuestra precaria realidad social? Cuándo dejaremos de hablar tanto, de creernos tan importantes y necesarios y acudiendo a la humildad aceptamos nuestra hoy triste realidad y empezamos desde allí a modificarla?
Que podemos empezar un proceso de transformación en todos los frentes? Claro que sí. No solamente podemos. ¡Debemos hacerlo! El mundo actual avanza tan velozmente, que quienes no hagan esfuerzos para seguirle el paso, quedarán definitivamente atrás. Nosotros hoy estamos atrás. Hay que tener plena conciencia de ello. Pero eso no es una fatalidad. No es que estemos condenados a permanecer allí todo el tiempo. Tenemos muchas fortalezas, podemos crear muchas oportunidades para iniciar un proceso de desarrollo que pueda ofrecerles a nuestros hijos condiciones para competir y realizarse. Otros entes territoriales con menores posibilidades que las nuestras lo han hecho. Nosotros también podemos. Esto que parecería lugar común y manifestación de buenas intenciones, puede convertirse en realidad, si asumimos el futuro con un poco de responsabilidad. Sobre el horizonte hay muchas cosas que están por suceder, pero desde ya, hay que enviar claras señales de que no vamos a ser inferiores al desafío de los tiempos actuales.

sábado, 27 de noviembre de 2010

De ingenuidades

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Mi hijo y su grupo de compañeritos, con su ingenuidad infantil, me preguntaron para su tarea, sobre política y corrupción. Dirán algunos que es llover sobre mojado. Mucha repetidera. Que nadie hace nada. Que todos son iguales. Que hay otros temas. Pero, así parezca cansón, demasiado cansón, a la corrupción hay que darle y darle, por lo menos, para que el tema no muera. O para que los corruptos, que están ahí, actuando, recibiendo porcentaje, fungiendo de honorables, sepan que no les creemos, que pese a todo, estamos vigilándolos, señalándolos, hasta que algún día caigan, alguno cante o la justicia actúe, porque, así ya no se crea, “no hay mal que dure cien años.”
Y porque la corrupción afecta perversamente la comunidad. Genera atraso, pobreza, miseria, socaba los valores éticos y morales de la sociedad, pervierte la actividad oficial y deslegitima las instituciones, crea artificialmente “líderes” sostenidos gracias a eso: a los dineros que sacan para seguir vigentes, impide el libre juego de las competencias, genera ventajas en contra de los honestos y capaces, es decir, distorsiona completamente las relaciones sociales y políticas y crea una realidad mentirosa y de fachada.
Eso ocurre por ejemplo, en las formas como se configura y ejerce el poder. Hablo del poder político, del gobierno. Lo definen los partidos? No. Ni eso, ni los partidos. Porque los partidos en abstracto no existen. Los partidos hace rato fueron sutil o abiertamente usurpados. Fulano es dueño de un partido, Sutano de otro. Gobiernan los elegidos? No. Ellos obedecen, cumplen. Simulan gobernar. Pero todos sabemos que pasa. Quizá en los municipios, amparados en tanta pobreza (que alimentan) algunos alcaldes imponen, no gobiernan, porque tienen el presupuesto y con eso compran y extorsionan. Quienes entonces, son los dueños del poder? es decir de los puestos y los contratos. (Porque el poder lo han convertido en eso, puestos y contratos ) O hay algo mas? Los dueños del poder son unas pocas, muy pocas personas. Sin ellos no se mueve nada. Nada se hace sin su consentimiento. Y ellos son los que, como no hay ciudadanía, ponen candidatos, hacen y ganan elecciones y siguen gobernando, mejor, contratando.
Si sectores sociales organizados o no, si personas en grupos o individuales, conscientes de nuestro atraso y pobreza quieren de verdad mejorar esto y aportar, comprometerse y construir, deben tener una cosa muy clara. Pero muy clara: Hay que quitarles el poder, a quienes hoy lo tienen y lo han tenido siempre. Así de simple: Quitárselo. Tarea para nada fácil. Tienen toda la burocracia a su servicio. Cada empleado es un “líder”. Tiene que conseguir votos. Tienen todo el presupuesto a su disposición. Si les falta plata la consiguen como sea. Fría o caliente. Ya lo han hecho. Todos sabemos cómo y con quienes lo hacen. Sépanlo: Quienes se aprovechan hoy de los dineros públicos, van a seguir haciéndolo. La ingenuidad se les admite y fomenta a los niños, en los adultos es torpeza.

sábado, 20 de noviembre de 2010

¿Quién responde?

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

El Tribunal Administrativo falló en contra del Municipio la demanda presentada por Luis Héctor Solarte, ingeniero constructor de los llamados, en su época, anillos viales de la ciudad. Pese a que la condena de primera instancia, es en abstracto, algunos hablan de 35.000 millones. Todavía puede interponerse recurso de apelación y si se quiere tutela. Si alguno se resuelve favorablemente, nada habrá pasado. Si por el contrario, confirman la decisión inicial. ¡Que Dios nos coja de su mano! como dicen nuestros campesinos. Imagínense ustedes, Popayán se acogió a la ley de quiebras, por una obligación como de 22.000 millones de pesos. Si este proceso finalmente se resuelve en contra, dada la demora de su trámite, la cifra podría ser de dos o tres veces más. Ni vendiendo el Parque Caldas, antes de que se desaparezca, más el edificio, Alcalde, concejales y empleadosjuntospodría cancelarse semejante suma, que pagaríamos todos nosotros, los que vivimos y tributamos aquí. Porque hay que acostumbrarnos, que cuando se habla de dineros públicos, se trata de la platica de nuestros impuestos.

Pero, y quien responde? Tienen que haber responsables, sino ante la justicia, porque ha pasado mucho tiempo y las acciones prescriben, sí ante la gente. Todo se inició con el intento de construir un peaje en las afueras de Popayán, que vía concesión recaudara dinerospara invertir en obra pública. Tengo toda la historia, porque en esa época, era Gobernador y fue en la Gobernación y con las gentes de la ciudad y municipios vecinos, donde se concertó el desmonte del peaje y se obtuvo recursos nacionales gracias a la intervención de Hernán Otoniel Fernández, entonces Secretario Técnico de Invías.

El contrato demandado se firmó inicialmente para construir y mantener los anillos viales de la ciudad y para mejorar y conservar la vía panamericana que la atraviesa y construir el peaje. Caído el peaje y asumido por la Nación el mantenimiento del tramo de la panamericana, para ejecutar los anillos de los barrios periféricos, se concesionó el dinero de la sobretasa a la gasolina durante 103 meses. Esto se hizo en la administración del hoy senador Luis Fernando Velasco, que ha dado su versión de los hechos.

Otro Alcalde, el representante Felipe Fabíán Orozco, que también ha dado sus explicaciones, liquidó de manera unilateral el contrato y ello originó la demanda. Repito, alguien debe responder. Hasta ahora se ha oído que la liquidación se produjo porque ya se había pagado la totalidad del contrato, siendo exagerado el tiempo de la concesión, como lo conceptuó un abogado. Los abogados conceptuamos, los que fallan son los jueces.

Explicaciones van y vienen. Lo único cierto es un fallo adverso al Municipio, que hasta ahora lo obliga a cancelar una gigantesca suma. Habrá que esperar la decisión final. Ojalá que exista una posibilidad real de defensa. Que debe ser altamente calificada. Porque si no. Pagaremos con nuestro trabajo los errores de otros. Pero no se preocupen: Ya vienen las elecciones.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¡Al agua!

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Con la intención de participar como candidatos en las elecciones locales y regionales, algunos renunciaron a los cargos públicos, para salvar las inhabilidades legales. Otros, hacen contactos y movimientos con igual propósito. A todos ellos y a los lectores, con la venia del remitente, les hago conocer un correo que circula en la red y que dice así: “ ¿Quiere ser Alcalde (sa)? Si usted quiere ser alcalde (sa) de Popayán, debe seguir el siguiente procedimiento: Consiga un cacique, gamonal o padrino que lo respalde. Consiga el dinero suficiente con tajada de contratos o aportes de mafiosos. Compre un grupo de dirigentes de barrio principalmente presidentes de junta comunal, ofreciéndoles una suma para sus gastos personales. Compre un periodista para que hable bien de usted en los medios. La víspera del cierre de la inscripción, elabore un documento con cualquier babosada que se le ocurra y cumpla así el requisito de la Registraduría. El día de las elecciones entréguele dinero a cada dirigente de barrio para que compre votos, suminístrele almuerzos y pague taxis para llevar los electores a las mesas. Así será usted Alcalde (sa) y Popayán saldrá de la crisis en que se encuentra.”
Cierto o no, lo que el correo afirma es una percepción muy generalizada sobre la forma como se ejerce la actividad política, porque definitivamente hemos tocado fondo. Lo ocurrido en estos últimos tiempos es francamente tenebroso. Cuando no se trata de la mezcla de la política con bandas paramilitares y mafiosas, es la corrupción que sigue ahí, llenando los bolsillos de “dirigentes” y burócratas corrompidos y aumentando el hambre y las necesidades sociales, o es la clientela, parásitos y aduladores que no dejan que sea el mérito el que determine el acceso al servicio público. Todo esto, que es absolutamente real, pues está probado, hace que la participación de la gente sea baja y que finalmente sean las clientelas (los que se benefician del negocio) quienes decidan el resultado de las elecciones.
Claro hay gentes y sectores sociales, que también participan. Y lo hacen de forma independiente, reflexiva, honesta, comprometida, pero como están desorganizados, no son exitosos. Por ello, en buena parte, continúan, como dice la gente “los mismos, con las mismas”.
Los problemas de Popayán y el Cauca, están ahí. Recuerden las cifras dadas por el Presidente Santos sobre nuestra pobreza. Ellas dan cuenta del gigantesco reto. Desconocerlas, insistiendo en que aquí se ha avanzado, es pura demagogia barata. Tenemos muchos, pero muchos problemas no resueltos y en incremento. Qué bueno, que hubiera una campaña seria. Sin tanta palabrería. Datos y cifras en la mano. No programas, ni planes. Esos se bajan de internet. Lo que deben decirnos, es cómo y con qué, van a enfrentar los problemas. Y mostrarnos condiciones de liderazgo. ¡Liderazgo! candidatos. No imagen, ni estructuras partidistas, ni componendas, ni reparto ( esto para tí, esto para mí). O bueno, sigamos con esta misma politiquería, corrupción y clientelismo. Pero entonces, no se quejen!.

sábado, 23 de octubre de 2010

¿Qué habrá que hacer?

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Esta vez fue Bogotá. Pero puede ser cualquier ciudad del país. O cualquier pueblo. Grande o pequeño. La corrupción lo cubrió todo. Parece que nadie va a los cargos públicos a servir. Nadie lo hace por honor. Todos, casi sin excepción, hasta los que menos uno cree, aprovechan la ocasión para sacarse unos pesos. Y no cualquier peso. Denuncias hay de coimas que se acercan al 50% del valor de los contratos o de la compra.
Los gobernantes hablan de todo. De lo divino y lo humano. Pero nunca hacen una exhortación a la honradez, a la honestidad. Les ha dado también, dizque por hacer unas comedias que llaman rendición de cuentas. Rendirle cuentas a sus propios subalternos, o a sus beneficiarios, o a unas comunidades que como no tienen información, no pueden interrogar, ni cuestionar nada. Y con ello creen que son gobiernos transparentes.
Hemos descendido tan profundo, que algunas autoridades, saben que sus subalternos andan pidiendo plata por los contratos, se los han dicho de frente, mirándolos a los ojos. Pero no hacen nada. Debe ser que se reparten todo lo timado. O hay otra explicación.
Todo lo tienen programado. Saben que, por lo menos en la teoría, existen entidades de control, encargadas de vigilar la conducta de los servidores públicos, de custodiar los bienes oficiales. Entidades que pudieran investigarlos y sancionarlos. Pero, para que eso no ocurra, se apoderan también de esas entidades. Por medio del tráfico de influencias, que todos conocemos, hacen nombrar en ellas, gentes de su entera confianza. A veces unas sin mayor conocimiento de lo que tienen que hacer. Y generalmente sin carácter, para que obedezcan sumisa y ciegamente. Por ello las investigaciones se demoran o nunca terminan. Y si finalizan nadie resulta responsable. Cómo quieren que la gente crea en algo. Para qué se denuncia. Si ya se sabe como fallarán.
Y como nadie denuncia, nadie hace nada. Los bandidos apoderados de los cargos públicos, siguen haciendo de las suyas. Sacando platica de los presupuestos públicos, porque además con esa platica, es que se hacen y se ganan elecciones. Basta una pasadita a en las entidades oficiales nuestras, para que vean que cada dependencia tiene sus dueños. Se pasean como Pedro por su casa. Los funcionarios de rango inferior lo comentan. Tal dependencia le pertenece a tal o cual “dirigente”. Este decide a quien se contrata, a quien se le compra.
Esto lo sabe todo el mundo. Menos los jefes. No porque no lo sepan. Aparentan no saberlo. Para posar de honestos. Como si la gente fuera boba. Como en Bogotá, entre nosotros, hay una corrupción que superó todos los límites. Aquí todo está negociado. Hasta los lápices.
Queda sin embargo, una pregunta, ingenua tal vez. ¿Porqué no hacen consejos comunitarios contra la corrupción? Y nos muestran contratistas y proveedores. Y obras y bienes y servicios. O prefieren repetir lo de siempre: Lo hicimos por licitación pública. Como si eso sirviera para algo.

viernes, 15 de octubre de 2010

Un referente necesario

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Una hojeada desprevenida a muchos temas y sucesos en diversos lugares del mundo nos ofrece la oportunidad de conocer hechos que debieran servirnos como referentes en la manera de concebirnos y en el cumplimiento de nuestras responsabilidades. Sobre todo, en aquellos deberes que tienen relación con lo público. Porque de alguna manera tienen una dimensión mayor.
El caso del rescate de los mineros chilenos es uno de ellos. Además de demostrarnos el avance que en diferentes campos de la vida económica, social e institucional ha tenido el pueblo chileno, nos enseña un aspecto de la cultura de ese país que debe resaltarse. El respeto por la vida.
La movilización de todas las potencialidades de los chilenos para lograr, como lo hicieron, el rescate, en una operación exitosa por el despliegue de tecnología y solidaridad internacional, por el sentimiento de unidad e identidad de los chilenos y sobre por las lecciones de compañerismo, coraje y fe con que permanentemente nos emocionaron, es un ejemplo del que debemos aprender de verdad.
Porque contrasta esta operación colectiva con lo que entre nosotros padecemos. En sólo Boyacá, cada año pierden la vida cerca de cincuenta mineros, sesenta y tres fallecieron en un solo accidente en Amagá hace unos meses, igual ocurre en Suárez y en general donde hay cierto tipo de explotación minera, mueren con frecuencia humildes colombianos que trabajan en condiciones de miseria e inseguridad totales.
Todo con el pleno conocimiento de autoridades de distintos niveles. Porque para nadie es un secreto los enormes riesgos que corren estos operarios, abandonados por un Estado que no solamente no respeta la vida, sino que en muchos casos, actúa como su propio verdugo.
Si bien ciertas formas de explotación minera son actividades peligrosas, existen hoy tecnologías que minimizan los riesgos, siempre y cuando, haya no solamente normas que las exijan, si no autoridades que las hagan cumplir. Todo el sistema institucional encargado de los asuntos mineros de Chile, fue destituido. Aquí con tan enorme número en pérdidas de vida, los encargados del tema más se atornillan a los cargos. Nadie les exige responsabilidades y antes por el contrario los ascienden. Es nuestra triste historia en este y otros campos de la actividad estatal. Lo máximo que les ha dado por hacer, es decir que asumen la responsabilidad política. Término que entre nosotros no tiene significado práctico alguno, por cuanto nuestro nivel de cultura política y la distensión de nuestros resortes morales, no posibilitan una reacción social que supla la deficiencia de los sistemas legales de investigación y sanción.
El caso de los mineros chilenos debe servirnos como referente para reexaminar los valores sociales e individuales que sirven de marco a todas nuestras acciones. Para trazarnos grandes sueños, retos y empresas. Y luchar por alcanzarlos. Para rediseñar un aparato estatal moderno, eficiente, capaz. Para exigir responsabilidades a quienes corresponda y en general, para creer con firmeza, que si actuamos solidariamente, podemos construir una sociedad mejor para todos.

Con las marchas

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Pacíficamente la gente debería marchar todos los días. Razones para hacerlo hay de sobra. La alarmante deficiencia del Estado lo impone. Cuando funciona lo hace a través de intermediarios: los políticos, los amigos o los socios. Por sí solo nunca actúa. Porque el aparato estatal no le pertenece a la sociedad como un todo. No es patrimonio colectivo. De él se apoderaron hace rato. Lo hicieron propiedad privada. Lo raptaron.
Prueba de ello hay por todas partes. Hasta en lo más elemental. En una cita. Si la pretende con Ministros, Gobernadores, Alcaldes, Secretarios o cualquier empleado de nivel, debe valerse de uno cualquiera de los intermediarios. Si no, olvídese. Paciencia infinita.
Si se trata de la la formulación de un proyecto, la inclusión de una partida presupuestal, la ejecución de una obra. Morirá en el intento. Esos temas se definen con el Directorio (5 0 6 manzanillos de marca mayor, con conocimiento de nada, pero expertos en triquiñuelas y servilismo) o con los amigos o socios.
Y para qué hablar de políticas públicas de mediano o largo plazo. De eso sí que jamás conocen las comunidades. Ellas se definen en pequeños círculos que se distribuyen los beneficios. Si se trata de grandes inversiones en obras públicas, montan las empresas que las contratarán, si están dirigidas como ayudas a un sector de la economía, a él se integran o buscan a sus amigos para asociarse. ( Agro Ingreso Seguro).
En general toda actividad estatal está permeada por el interés de quien la planea, orienta o ejecuta. La teoría del interés común, es solamente eso, teoría, porque la práctica es otra. A veces totalmente contraria.
Por eso las comunidades o los sectores sociales que no están al lado de quienes ejercen el poder, no tienen otra forma distinta de interlocución, que salir a la calle. A veces las invitan, dizque para trazar o ejecutar conjuntamente con ellas las políticas públicas, pero mentiras. Las invitan no para que participen, sino para que legitimen. Porque sus aportes no son considerados, no son tenidos en cuenta. Solamente figuran en el titular de los medios, pero nada más. Ellos, el reducido grupo del poder, ya ha definido todo.
Claro la captura del Estado por unos pocos, a veces corruptos y bandidos, hace en el fondo inexistente la democracia. Porque democracia no es solamente participar en elecciones. Produce risa oír a veces apasionados defensores de nuestro sistema hablando maravillas sin sentido. Intentando vanamente desconocer su precariedad y obsolescencia o negando que, colocado como está al servicio de unos pocos, es la negación misma de la democracia.
Mientras no existan esfuerzos y hechos reales y claros para colocar el Estado al servicio del interés colectivo, para abrir y consolidar escenarios de participación y construir una verdadera democracia, las marchas de los sectores sociales afectados por una realidad cada vez más angustiosa, son las únicas herramientas efectivas para relacionarse con el Estado. La democracia aprendiéndose, enseñándose y practicándose en las calles.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Cuidado con el culto a la ley

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Todo intento por frenar la corrupción debe apoyarse decididamente. Bienvenido entonces el proyecto de ley en su contra. Pero no es la panacea. Los corruptos, que son muchos, así no parezcan, saben que existen normas que los pueden sancionar. Pero no les importa. Suponen que ninguno de la cadena va a contar. Y saben también que si cuenta, nada pasará. Porque tienen bajo control los organismos de vigilancia e investigación a través de sus amigos, copartidarios, parientes, recomendados o de funcionarios que se venden al mejor postor.

Esa es la tácita y perversa relación que existe entre ciertos dirigentes y algunos funcionarios: Yo te ayudo a elegir y te garantizo impunidad y tú me das puestos y contratos. Luego tú me ayudas a elegir, seguimos en lo mismo. ¡Y que viva la democracia!

Por eso las leyes anticorrupción no son tan eficaces, como se anuncian y como lo quisiéramos. El aparato encargado de ponerlas en práctica es ineficiente y está igualmente contaminado.

En estas circunstancias el establecimiento de nuevos tipos penales y disciplinarios o el incremento de penas y sanciones no es suficiente. Las funciones de prevención general y especial atribuidas a estas no operan. Estas experiencias tan utilizadas entre nosotros, no han dado los resultados esperados. Porque el corrupto no se detiene ante la expedición de leyes nuevas, por duras que parezcan. “Hecha la ley, hecha la trampa”, es su consigna. “ La oportunidad se aprovecha” se repite.

Agréguese a esto que, dada la relajación de la política, la mediocridad del liderazgo o la expansión de la democracia, como quieran llamarlo, hay empleados públicos que por ser saludados en un ascensor, se sienten con respaldo popular, se lanzan a aspirar políticamente y se dedican al saqueo de lo público. Saben que su elección no es por ideas, ni acciones, ni capacidad, ni compromiso sino por la “inversión” en la campaña. Piensen no más en los costos publicitarios de las anteriores campañas. De dónde sale ese dinero.?

En ese contexto el proyecto de ley anticorrupción anunciado, para que pueda tener alguna eficacia, debe acompañarse de un nuevo aparato que la ejecute. Se impone entonces, la creación de una jurisdicción especial para delitos contra la administración pública y otra igual para faltas que comprometan recursos del Estado. Así será posible tener fiscales, jueces y procuradores dedicados de manera exclusiva a esas investigaciones – que hoy nunca terminan- y no perdidos en un montón de expedientes, muchos por asuntos de bagatela. Claro fiscales, jueces y procuradores con carácter, conocimiento y compromiso, refractarios a los compromisos políticos, sociales y económicos. Sin ello, las reformas anticorrupción serán otro intento loable, pero ineficaz para enfrentar el robo de tanto delincuente de cuello blanco agazapado en la burocracia estatal.

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Lo que se va conociendo sobre el espionaje a la Corte Suprema de Justicia evidencia el lodazal en que estamos y los esfuerzos gigantescos que tenemos que hacer para recomponer esta sociedad. ¡Que horror!

domingo, 5 de septiembre de 2010

Estadísticas de la pobreza

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Aquí nos repetían a toda hora y por todas partes que mejorábamos sustancialmente las condiciones de vida de nuestra gente y creímos íbamos bien. Anuncios de obras por todas partes de Gobernadores, Alcaldes y dirigentes nos hacían sentir confiados y optimistas. Las estadísticas eran nuestras mejores aliadas, porque todas indicaban que estábamos avanzando. No eran tan reales. Las cifras del propio Presidente de la República frente a nuestra dirigencia empresarial, política y de gobierno nos hizo pisar tierra firme. Somos el segundo departamento más pobre de Colombia. Cruda y triste realidad.

No se trata ahora de buscar responsables. Seguramente cada quien los tendrá. Pero sí de hacer un alto en el camino y actuar para ir saliendo de tanta pobreza y miseria. Y volvemos a lo que se ha dicho por muchos y desde hace mucho tiempo. Necesitamos mayor compromiso y conocimiento de nuestra clase dirigente y de la comunidad caucana en general. Tampoco se trata de buscar genios que lo sepan todo. Hay que trabajar con lo que da la tierra. Pero trabajar bien. Asimilar las experiencias y asumir de la manera más unida y coordinada posible una actitud que permita superar poco a poco si se quiere las difíciles condiciones sociales en que nos encontramos.

Los datos estadísticos presentados en la reunión presidencial son tan categóricos y patéticos que alguno de los dirigentes lapidándose alcanzó a sentenciar: No hemos hecho nada. Y se puede o se debe hacer un juicio histórico acerca de las causas de nuestra decadencia. Pero también y sobre todo es necesario mirar hacia adelante. Porque todo puede ser más grave si continuamos como vamos.

Que el mundo es cada vez mas competido es una perogrullada. Sin embargo parece que no queremos aceptarlo. Porque nada o muy poco se hace para generar cambios, para producir transformaciones. Y de esto es de lo que se trata. De modificar sustancialmente nuestra manera de enfrentar la realidad. Nuestra forma de relacionarnos fundamentalmente con lo público, que es el patrimonio de todos y del que depende en mayor medida que avancemos o retrocedamos.

Lo ideal sería que nadie fuera indiferente ante lo que está pasando. Desafortunadamente no es así. A grandes sectores sociales y económicos no les importa que tengamos estos índices de pobreza y marginalidad. La razón puede ser la pérdida absoluta de confianza en la posibilidad de que esto sea mejorable. O lo que es peor, le sacan partido a la situación, viven de ella. Y Mientras ello ocurre, centenares de miles de coterráneos se debaten en condiciones deplorables, infrahumanas.

Como el sentido final de la vida y de la sociedad es un imperativo moral, hay que insistir con terquedad hasta lograr una reacción social que imponga a la clase dirigente verdaderas responsabilidades para salir del abandono actual. Los datos presidenciales nos han desnudado. Las que nos daban aquí, sólo reafirman aquello de que las estadísticas son como las tangas, que muestran todo, menos lo que uno quiere ver.

viernes, 27 de agosto de 2010

Palabras, solo palabras

Por Temístocles Ortega Narváez.
Esta es una columna más, de las muchas que se han escrito. Una opinión más de las miles pronunciadas sobre un tema que merece un tratamiento urgente y diferente, para que se vean resultados ya. Hablamos de la Seguridad de Popayán y el Cauca. No es un tema fácil. No hay soluciones mágicas. Pero lo de Popayán, es francamente alarmante. Aquí se está matando la gente a cada rato, en todas partes, por todo y por nada. De ahí que simples palabras como respuesta no son ya admisibles.
Sabemos bien, muy bien, que las estrategias hasta ahora utilizadas, no funcionaron. La inseguridad reinante lo desbordó todo. Consejos de seguridad,- término bien desgastado- redadas policiales y militares, comités ciudadanos y otros tantos instrumentos ensayados no han servido para mayor cosa. Algo más debe hacerse.
Porque una cosa si es clara. El responsable de la protección de la vida, honra y bienes es fundamentalmente el Estado, es decir las autoridades. Fundamentalmente, porque cada ciudadano y la comunidad en general deben contribuir para garantizarla.
Pero para contribuir, alguien tiene que liderar, entusiasmar, comprometer. Y ese alguien es la autoridad. Una autoridad, creíble, confiable, motivadora, inspiradora, para que nazca la esperanza, para que surjan sueños. Si esto no existe es muy difícil enfrentar y superar las dificultades. Porque voluntad seguramente hay, pero ella sola no es suficiente. Hay que repetirlo cuantas veces sea necesario: Que alguien lidere, proponga, imagine, guie para que esta ciudad se comprometa y aporte todo su potencial, que lo tiene de sobra, pero adormilado, desconocido, inutilizado.
Las cifras de homicidios y toda clase de delitos es tan alarmante que todos nos sentimos hastiados y amenazados, y quizá por eso están dadas las condiciones para involucrarnos sin exclusiones en acciones claras y concretas que ofrezcan la seguridad necesaria, para avanzar social y económicamente. Pero acciones, no palabras.
Si lo que hasta ahora se ha hecho, no ha dado los resultados esperados, hay que inventar algo diferente. Oir la gente, vincularla. Pero por favor, no sigan hablando por hablar, ni mostrándonos estadísticas, ni señalándonos un paraíso imaginario. A la gente la están matando. Esa es la dolorosa realidad.
Y lo mismo puede decirse del Departamento. Áreas urbanas como algunos barrios de Puerto Tejada, Santander de Quilichao, El Bordo están absolutamente en manos de la delincuencia, zonas rurales en Buenos Aires y Suárez otro tanto, igual en municipios del Sur, para no citar sino algunos y no considerar los problemas de orden público que todos conocemos. Ante este crudo panorama, suenan huecas expresiones bonitas y esperanzadoras. Necesitamos hechos y resultados, porque la inseguridad nos inundó todo y a todos.

Tampoco hablen tanto del contrato de recolección de basuras. Le corresponderá a los jueces suspenderlo y evitarle un enorme lío jurídico al Municipio, porque los recicladores están por fuera, contra clara jurisprudencia de la Corte Constitucional. Y porque el referendo va. Tendrán que demorar el negocio. Porque es simplemente eso: un negocio. Otro más. Como Cedelca.

viernes, 20 de agosto de 2010

El Maestro

Por Temìstocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Siento una profunda tristeza. Se ha ido uno de los grandes. Pero no quiero esta vez simplemente sumarme a los merecidos homenajes al Maestro.
Tuve oportunidad de repetirle en vida, lo grande que fue y lo que significó para el humanismo, la intelectualidad y la juridicidad colombiana. La última vez, con ocasión de su designación como conjuez de la Corte Constitucional, en el Paraninfo Caldas.
Quisiera aproximarme desde otra óptica al significado de su vida y legado. Preguntarme por ejemplo, si su sacrificio, amor y esfuerzo por formar mujeres y hombres dignos y libres fue valorado y fructífero. Si aró en el desierto, como en la conocida frase, porque sus enseñanzas no alcanzaron a moldear los seres humanos que el país demanda, o si por el contrario, ellas entregaron a la sociedad profesionales con clara conciencia de su papel transformador ante una realidad social injusta, inequitativa, excluyente. Cuántos de sus discípulos, en la práctica, que es lo que importa, asimilamos algo del ejemplo de una vida admirable que tuvimos el privilegio de conocer, compartir y disfrutar. Cuánto aprendimos de su enriquecedora existencia y cuánto de ello practicamos.
Cuántos creemos que una vida austera, disciplinada, entregada al estudio y análisis de los problemas sociales, comprometida con los más débiles, es el paradigma a seguir y que valores como la amistad, la honestidad, la dignidad deben conservarse por encima de las veleidades del poder y las apariencias sociales.
La realidad social es muy diferente de la vida universitaria. Esta es alegre, descomplicada y aún irresponsable. Aquella es cruda, alienante y hasta cruel, nos repetía, como preparándonos para enfrentar el reto y para no claudicar como profesionales, ante la primera dificultad o halago que nos planteara el mundo.
En diálogos con el maestro, a pesar de su infinita bondad, rasgo del humanista que fue, se notaba un halo de frustración frente al papel de discípulos que logrando cierto nivel de dirección en la política o en el Estado, feble servicio prestan a la necesidad de construir una sociedad más justa e igualitaria, como la concibió desde su vocación académica y su postura de marxista profundo y romántico.
Así como actualmente la capacitación ofrecida a servidores públicos, sólo la aprovechan para burlar la ley, antes que para cumplirla, muchos de sus alumnos abrevaban en sus fuentes dialécticas, no para transformar, sino para servir mejor los intereses del establecimiento.
Ernesto Saa, maestro y amigo. Pruebas al canto. Siendo Gobernador me dijo al teléfono “Te habla Ernesto Saa Velasco, el mejor constitucionalista que tiene este país y por tanto, un ciudadano que respeta las instituciones, así estén en manos de un ignorante como tú”. Hola Maestro, respondí: Ya le trasladé a su tía. Y por supuesto, un sonoro madrazo retumbó al otro lado de la línea. Como nos deben resonar sus sabias enseñanzas, para decidirnos a cambiar tanta injusticia y podredumbre, como lo intentó desde su débil figura “toda de negro hasta los pies vestida”. Sería el verdadero homenaje.

domingo, 15 de agosto de 2010

Asimilar las experiencias

Por Temìstocles Ortega Narvàez
temisortegan@hotmail.com

Ya aparecen voces y movimientos relacionados con las próximos gobernantes locales y regionales. En diferentes municipios del Cauca y en la ciudad capital se ponen a “sonar”, nombres de posibles aspirantes. Algunos se acercan a esos temas con el interés ciudadano por el futuro de pueblos y ciudades. Otros, porque prácticamente viven de la actividad política y esperan cada elección para jugar como siempre. De todo hay.

Visto lo que ha sucedido en el pasado bien podría decirse que la competencia por Alcaldías y Gobernaciones termina polarizándose en dos bandos opcionados, más otras alternativas, que si bien son importantes, no aparecen con mayor probabilidad. A menos que se consoliden y tengan la capacidad de colarse por el medio y salirse con la suya. Casos se han visto.

Esta es por supuesto la parte mecánica de la política. Porque en cuanto a la naturaleza y contenido de las propuestas, las cosas son diferentes. En este sentido, generalmente el panorama plantea una confrontación entre sectores progresistas, conformados por partidos y movimientos de izquierda, grupos sociales, independientes y demócratas de un lado; y del otro, los partidos políticos tradicionales, agrupados de diverso modo, dependiendo fundamentalmente de la forma como se reparte la burocracia local y nacional.

El resultado, salvo contadas excepciones, es el mismo. Dada la situación de pobreza e incultura política que caracteriza el departamento, los procesos electorales terminan determinados por el monto del dinero invertido y el reparto de puestos y contratos. Por eso no hay ningún cambio. Y descontada la presencia de nuevos nombres o personas, los gobiernos son, en el fondo y en la práctica, los mismos. Nada se modifica. La historia se repite una y mil veces.

En esta ocasión y ante el inicio de un nuevo gobierno hay que considerar que la forma como se plantee el poder nacional en lo territorial, juega también un papel importante, en tanto que como ya lo dijimos, los acuerdos entre los partidos tradicionales, que son los mayores electores, están signados por el tratamiento en dicho reparto.

Ahora, si hubiesen verdaderos partidos, definidos ideológica, programática y organizativamente las alianzas ofrecerían a los ciudadanos la posibilidad de conocer el proyecto de ciudad o de departamento que proponen, pero bien sabemos que son los intereses personales y particularmente de los “jefes” los que terminan imponiendo candidato y condiciones.

Ante estas realidades, lo que debe ensayarse es una movilización ciudadana, desprovista de ataduras partidistas, que recogiendo la experiencia de tantos años de ejercicio electoral mecánico y mezquino, se plantee los verdaderos problemas de la ciudad y del departamento, desde una perspectiva generosa y amplia, para que a la búsqueda de soluciones se incorporen todos los sectores sociales, de modo tal que cada quien sienta que contribuye a construir su futuro.

El problema social está allí, igual o peor, no asimilar las lecciones recibidas e insistir en lo mismo, es permitir que, como tantas veces, nos elijan a cualquier obediente burócrata como gobernante. Y Gobernar es otra cosa.

viernes, 6 de agosto de 2010

Un nuevo gobierno

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Como es apenas natural el inicio de un nuevo gobierno genera expectativas. Para la historia y el análisis quedan los hechos del anterior. No obstante la complejidad de la situación colombiana, lo ocurrido en estos ocho años y la agenda pendiente por resolver, millones de compatriotas anidan la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Otros por el contrario, son absolutamente escépticos y predicen, no sólo que nada nuevo ocurrirá, sino que la situación puede empeorar. Ejercicio democrático, por lo menos en cuanto a la posibilidad de especular.
Logros o fracasos del gobierno que culminó están a la vista. Mirando hacia adelante, son variados los campos en los que todos quisiéramos que el país avanzará, ojala velozmente. Los temas sociales como el empleo, la salud, la educación, vivienda, el campo, urgen políticas audaces, como mejorar y dinamizar las relaciones con nuestros vecinos y la comunidad internacional, para la fluidez de un comercio equilibrado, en un marco de cooperación respetuoso y fructífero.
El Presidente Santos tiene un largo recorrido en el servicio público y la formación suficiente como para adelantar una exitosa obra de gobierno. Ello dependerá de sus efectos concretos sobre la vida misma de los colombianos. Sobre todo de los más pobres. De crear condiciones para una sociedad más igualitaria, equitativa y democrática y en general para hacer realidad los valores, principios y normas de la Carta Política.
Escoger sus colaboradores es una de las más importantes decisiones de cualquier gobernante. La impresión que causa el gabinete presidencial, es la de que se trata de mujeres y hombres con conocimiento y experiencia. Un equipo que ofrece confianza. En tiempos difíciles, como los nuestros, ello es necesario. Se espera decisión para gobernar en favor de los humildes y de las clases medias, hoy marginadas.
Independientemente de la orilla ideológica o política a la que se pertenezca, todos deberíamos desear que acierte. Y contribuir a ello. Entendiendo que se aporta a un gobierno, no solamente siendo parte de él, o apoyándolo a ultranza. También criticando, porque nadie está exento de errores. Bien sabemos que no puede haber democracia sin oposición.
En nuestro medio esperamos superar las condiciones de violencia que aún son difíciles, reconstruir el tejido social fracturado por la imposibilidad de aceptarnos como étnica y culturalmente diversos, consolidar nuestro aparato productivo para explotar a favor de nuestras gentes la riqueza natural y abrir oportunidades para todos.
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Empleados de la Secretaría de Educación Departamental, algunos conocidos, con quienes he trabajado, a raíz de columna anterior, haciéndose destinatarios de conceptos que nada tienen que ver con ellos, en actitud de respaldo como ocurre en todas partes y con todos los jefes, repiten el sentido de comunicación de la Secretaria y me envían un oficio, afirmando que no hay clientelismo ni politiquería. Gracias. Alguien creerá. No estamos para discutir lo obvio.
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¿Saben cuánto vale el contrato de recolección de basuras de Popayán? Más de ciento veinte mil millones de pesos. A quien importa?

viernes, 30 de julio de 2010

¡Huy! Qué miedo!


Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Dicen que la Secretaria de Educación Departamental, la señora Silva anda furibunda. Otros aseguran que ese es su estado natural. La generación de “la letra con sangre entra.” A muchos asusta ir a ese despacho. Todo indica que el que no sale regañado, es porque se arrodilla. Porque repta. Pero quien tenga dignidad, ni siquiera lo escuchan. Allí parece que no saludan con las manos, sino con los hígados. El trato no es amable, es visceral. Lamentable forma de entender la educación. Hay muchos, muchos casos, por ahora citemos solo uno. La Escuela de Capacitación de la Gobernación, dependencia que parece no ser del departamento, es decir de los caucanos, sino de propiedad de la Secretaria. Como cree que son todos los bienes de esa Secretaría. Pero no hay visión, sino gritos y confrontaciones.
La Escuela es una entidad pequeña, educa a gente pobre como auxiliares en enfermería, administración en salud, servicios farmacéuticos y salud pública. De allí salió la actual Secretaria de Salud del Cauca con lujo de felicitaciones y el Gobernador vinculó a un profesional probado. Pero como no fue candidato de la Secretaria, esta le quitó todas las funciones. La Escuela venía bien, sigue bien. Docentes, administrativos y coordinación académica cumplían con sus deberes y funciones de forma sobresaliente. Pero la Secretaria modificó la nómina de docentes y removió la coordinación académica para acomodar una ficha, con quien tiene muchos contactos. Lo hizo sin ninguna evaluación. Contra el querer de toda la entidad. Contra los buenos resultados. Todo suena a capricho, soberbia, politiquería, incapacidad para orientar la educación y la cultura, características de una gestión, así digan, griten y paguen avisos posando de muy técnicos. Porque hacer concursos e invertir recursos de ley 21 no es nada extraordinario. Es rutina. Educar y formar la juventud para el mundo de hoy, es cosa bien distinta.
Pero atérrense. A la Coordinadora académica, profesional decente, capaz, comprometida con la institución, respetada y querida por todos, con resultados probados, no solo la removió sin ninguna evaluación y le bajó el sueldo, todo indica que la va a sacar. Saben por qué? Asómbrense: Dizque por su raza, por ser afro descendiente. ¡Quien lo creyera! ¿Brota por los poros la sangre azul de la Secretaria?. Neonazismo criollo en un gobierno avalado por los afros? Vaya paradoja. Pobre educación.

Seriedad por favor. La educación no es un costurero. La Escuela de Capacitación del Departamento debería pensarse en razón de la inmensa demanda educativa en diversos campos de la actividad productiva, ofertada ahora por privados, algunos con deficiente calidad y altos costos. Debería potenciarse como una Institución tecnológica con verdadera presencia regional, donde y para quienes la necesitan. Grandeza, sí, Grandeza. Porque negocitos, trasladitos, clientelismo de miseria, informecitos y bochinches de poca monta, son pobreza mental y mezquindad, no política educativa. Nuestro sufrido departamento merece mejor suerte. No este triste ejemplo en tema fundamental, la educación. Ahora, escrita esta verdad, los botará a todos.. Qué miedo!

viernes, 16 de julio de 2010

¿Cuál es el interés?

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmai8l.com


El Municipio está certificado. Significa que puede directamente prestar el servicio de recolección de basura. Recoger las basuras es un negocio., genera utilidades que crecen cada año. Esto está probado. Prestar el servicio por el Municipio genera puestos de trabajo. Está también comprobado. Cuál entonces el interés por privatizarlo?.

Se dice que los costos de un nuevo relleno sanitario son muy altos y que el Municipio no tiene los recursos. No es justificación. Si recoger las basuras es un negocio, como está demostrado, los recursos se consiguen. Cualquier entidad crediticia visto un serio estudio financiero los prestaría. Y hacer el estudio es cuestión de días. Cuál es entonces el interés?

Se puede asegurar, con respeto, pero con firmeza: No sigamos con el cuentico trasnochado de que Popayán es una ciudad culta. Eso es historia quizá. Por el contrario, la ciudad es mediocre. No tenemos mucho que mostrar. Tenemos sí mucha historia y potencialidad, desperdiciadas. No hay creatividad, ni entusiasmo, ni arrojo. Todo queremos que nos lo hagan. Todo lo copiamos. Privatizar la recolección de basuras, no es ninguna gestión para mostrar. Eso lo hace cualquiera. Lo han hecho en muchas partes, son negocios. Simplemente negocios. Nadie quisiera que lo recordasen por ello. Por disminuir la capacidad del Municipio. Reconozcámoslo, si queremos cambiar.

Claro, se trata de una concepción filosófica y política sobre el Estado. Pero esto a nadie le importa. Ni lo entienden. Y dizque ciudad culta. Culta para los negocios, la clientela, la politiquería. En eso, campeones. Mientras algunos creemos en la fortaleza del Estado, para racionalizar la economía y el desarrollo social, otros piensan aún, que el mercado lo es todo. Ni siquiera se enteran del desastre mundial en términos de equidad y pobreza que causó la reducción del Estado. Temas que ya nadie discute. Porque la tendencia es fortalecer el papel y control del Estado. La burbuja financiera norteamericana lo recuerda con alarma.

Pero aquí no lo saben. Si lo saben, no lo entienden, Si lo entienden, no les importa. No, por favor. Hagan un esfuerzo. Algo que pueda reconocerse. Algo que entusiasme a esta ciudad. Propóngase un municipio fuerte, sólido, vigoroso, transparente, con visión. Algo que permita a quienes aquí vivimos y educamos a nuestros hijos, no seguir pensando en sacarlos en busca de oportunidades y futuro, que aquí no se ofrecen. Porque el mundo hoy es muy competido y ofertas de universidades, empresas y opciones hay en otras latitudes.

Mientras sigan arreglando una calle, construyendo un aula, entregando cuadernos, uniformes y uno que otro subsidio, no avanzaremos. Esos no son progresos. Son evidencias de nuestra dolorosa pobreza. No. Rompan esquemas y ataduras tradicionales, creen esperanza para que la ciudad se levante, se entusiasme y se decida con fuerza a construir su futuro, por que el mundo se nos fue y muy adelante.

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Se dice que por el contrato de recolección de basuras, desde antes ofrecían miles de millones de pesos. Algún día se sabrá. Ojala pronto.

viernes, 2 de julio de 2010

Enfrentar el desempleo

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Las cifras sobre desempleo en la ciudad que se repiten durante muchos meses deben ya generar acciones concretas de autoridades, gremios y líderes en general. Responder que los datos son preocupantes no debe ser la actitud. La crisis exige respuestas más allá de lo obvio y trivial. Los desempleados necesitan hechos, medidas claras y reales a través de las cuales se revierta la situación.

No resulta fácil. El desempleo tiene causas estructurales y profundas y no se enfrenta solamente con acciones locales. Pero esto no significa que debamos quedarnos quietos, esperando que la solución nos llegue por la vía de medidas de gobiernos y gremios nacionales. Tenemos que hacer nuestra parte del trabajo.
Ello requiere una rápida, serena y efectiva concertación de esfuerzos que permita diseñar y ejecutar una estrategia de corto, mediano y largo plazo sólidamente construida. Si algo existe, hay que revisarlo, y con urgencia, porque hasta ahora no ha arrojado resultados. O por lo menos, no los que la dramática situación esta necesitando.

Se habla de proyectos futuros como inversiones en obras públicas o de empresas privadas que generarían algún número de puestos de trabajo. Eso está bien. Contribuye a crear la sensación de que el problema se está enfrentando. Pero como en la sonada propaganda se requiere actuar ¨hoy mismo.¨

Claro desde el Estado, en sus distintos niveles, siempre habrá inversión pública. Mayor o menor dependiendo del estado de las finanzas oficiales y de la gestión gubernamental, así como siempre se desarrollarán inversiones privadas como efecto normal de la actividad económica y las condiciones, posibilidades y ventajas que se ofrezcan a los inversionistas. Pero no debe ser ésta exclusivamente la respuesta.

La crisis social es dramática. El índice de desempleo es explosivo. Mucha gente desesperada hace cualquier cosa por obtener un ingreso. Se requiere un plan de choque. Hechos que creen empleos. Sólo así habrá confianza en los anuncios gubernamentales y mejorarán las expectativas y el ánimo, necesarios para dinamizar la economía y para comprometerse colectivamente. Hechos, porque no son suficientes las buenas intenciones.

Hemos venido sosteniendo que si el liderazgo de una ciudad se ejerce con visiones y actitudes del pasado, no saldremos adelante. El estilo de gobierno cerrado, sometido a las jefaturas políticas tradicionales, limitado al ejercicio burocrático y clientelar, excluyendo los demás sectores, donde hay talento humano capacitado y comprometido con la sociedad, le hace demasiado daño a la ciudad.

Se requiere apertura, dinamismo, liderazgo con visión amplia y de largo plazo. Los esfuerzos que se hacen, válidos y de buena fe, no evitan que tanto desempleado se rebusque invadiendo parques y andes de la ciudad y se enfrente en sus calles a las fuerzas del orden. Orden social además caótico e injusto. Por eso los seguirán sacando y seguirán volviendo. Qué más hacen.

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Asociaciones y líderes comunitarios luchan por solucionar graves problemas como Cedelca, basuras y otros. Meritoria labor. El interés por ellos de poderosos sectores económicos, hace necesario más y mejor organización. Apoyémoslos.

sábado, 26 de junio de 2010

¿Y de los conciertos para delinquir?

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Desde hace algún tiempo la ciudad se llena de conciertos por todas partes. Cada fin de semana se ofrece amplia variedad de espectáculos. Conciertos de salsa, románticos de los años 60 y 70, vallenatos, despecho, reguetón, rap y en fin, un variado menú para todas las edades y para todos los gustos. Parece que ya no es necesario salir de la ciudad para deleitarse con los mejores artistas.
Pero hay un concierto permanente, que se realiza de día… y de noche. Que a diferencia de los anteriores que alegran y divierten; causa tristeza, rabia e impotencia, además de pobreza, muerte y perversión. Este concierto sólo complace a los personajes que lo ejecutan: delincuentes de cuello blanco, verdaderas vedettes de la falacia y la apariencia. No se presenta en plazas o coliseos; sino en oficinas, cafés, clubes o fincas donde como auténticos hampones se reúnen a repartirse porcentajes. Mientras que los conciertos musicales atraen por la fama y calidad de los artistas, que entusiasman con su voz y su canto; éste en cambio subsiste, porque ninguno canta, pues si alguno de sus autores se atreviera, todos iban a parar a la cárcel, donde deben estar. No convoca multitudes y bullicios: No. Se hace entre pocos, soterradamente, donde nadie los oye, ni los ve. Tampoco se muestra y publicita, por el contrario, no deja huella alguna, le interesa que no exista la prueba, que nadie delate, para seguir tranquilos y campantes.

Les estoy escribiendo del concierto para delinquir, uno de los delitos que más se comete en estos tiempos. Sobre el cual la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha elaborado una profusa y rica jurisprudencia en los casos de la parapolítica. Pero la Corte, porque los demás organismos encargados de investigar y controlar, como los nuestros, no se dan por advertidos. Se hacen los de la vista gorda. Pretenden justificarse en limitaciones institucionales, o lo que es peor, actúan por razones de amistad, relaciones políticas, familiares, llegando a veces a la complicidad o al prevaricato, cuando no reciben parte de la coima.

A nadie puede caberle duda alguna. Tenemos entre nosotros en diferentes instancias oficiales, unos peligrosos delincuentes al mando de los asuntos públicos. Un orquestado concierto para delinquir con “artistas” de lujo. Parecen buena gente y pregonan honestidad a toda hora. Pero no. Son componentes de una muy bien montada red que acuerda y trafica influencias, que actúa como una organizada empresa con división de trabajo. Cada quien hace su parte del oficio y recibe por eso su tajada.
No resulta fácil judicialmente descubrirlos. Se protegen a manera de mafia. Y sacan a manos llenas los dineros de todos. Y claro, medianamente ricos, pretenden continuar gobernando. Hasta que un mal reparto, haga que uno suba a la tarima y cante. Y nos anuncie las “estrellas” que delinquen en este tenebroso concierto.

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La Procuraduría ha impuesto algunas sanciones por hechos que pueden constituir delitos. ¿Y la Fiscalía existe?



sábado, 19 de junio de 2010

Algo habrá que hacer

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Culminado el proceso electoral con resultado fácilmente predecible, se abre en el país una enorme expectativa por lo que signifique para los colombianos el cambio de gobierno. Todos deseamos que los históricos problemas de nuestra sociedad encuentren respuestas y soluciones que poco a poco vayan generando desde un ambiente de optimismo hasta concretas realizaciones que mejoren las condiciones de vida de todos, fundamentalmente de los sectores débiles y desprotegidos.

En el escenario local y departamental, en ejercicio todavía los gobiernos territoriales, comienza a agitarse, al menos en los tertuliaderos, la actividad política de cara a las campañas del próximo año, como quiera que hablar de elecciones encanta a tanta gente en la ciudad, mientras es encuestada para las estadísticas sobre desempleo.

Cualquiera que sean las definiciones de los partidos, movimientos o grupos de cara al futuro de la política regional, en algo sí debe intentarse coincidir: Hay que elegir buenos gobernantes. Debemos elegir las mejores mujeres y hombres para diseñar y ejecutar las políticas públicas que incidan positivamente en la vida de los caucanos.

Tenemos, esto es llover sobre mojado, muchos, pero muchos problemas. Que, digámoslo una vez más, no se enfrentan seriamente. Quién explica que ante los altos índices de desempleo, mayores a los del DANE, la respuesta sea pura palabrería barata? O que frente a tanto homicidio y delitos de toda clase, nada, pero nada se haga? Para sólo colocar dos ejemplos, que bien podrían multiplicarse.

Por ello hay que ser extremadamente cuidadosos, responsables, en la elección de quienes manejan los recursos públicos y deben ejercer un verdadero liderazgo, más allá del reparto amañado de puestos y contratos. Porque de nada sirve ganar una elección, ejercer un mandato, si el resultado final son unos entes territoriales corruptos, ineficientes y unas sociedades cada vez más pobres y desiguales, así haya unos cuantos colegios, carreteras y acueductos funcionando.

Hay que dejar de lado, mis queridos amigos, eso de que cualquiera, como es buena persona, es elegible. No. La condición de buena gente, es necesaria, pero no suficiente. Hoy necesitamos líderes capaces, con profundo conocimiento de la compleja realidad del mundo moderno, que rompan esquemas, movilicen, innoven, que hagan nacer sueños. No se trata entonces de acuerdos partidistas para ganar elecciones, soslayando la capacidad de los candidatos. Así no sale el Cauca ni la ciudad adelante. Porque pavimentar calles, pagar sueldos, atender gente es tarea menor. Tarea de mediocres.


** La información de que se investigan hechos que comprometerían a funcionarios de la Contraloría Departamental en delitos de concusión, cohecho y otros más, es de extrema gravedad. Los rumores existían de tiempo atrás. Nada pasará? Qué falta por corromperse?

** La otra información sí es de maravilla: La Asamblea Departamental sesionando en Guapi y Timbiquí, descubrió algo extraordinario que debe llenarnos de profundo orgullo y esperanza: Las gentes de la Costa Pacífica caucana tienen necesidades insatisfechas! Y con este hallazgo se solucionarán. Eureka! A sesionar en todo el Cauca!

miércoles, 16 de junio de 2010

Las sentencias se cumplen

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Las gentes del común y algunas letradas no alcanzan a comprender la gravedad que entraña no cumplir las sentencias de los jueces. Grupos alzados en armas alteran el orden público, incumplir una decisión judicial subvierte el orden jurídico. Los dos son atentados contra la institucionalidad y contra el Estado de derecho.
En sociedades civilizadas y auténticamente democráticas estos no son temas que se discutan. Son supuestos sobre los cuales se construyen. Precisamente, la existencia de fuerza pública se explica entre otras cosas, para asegurar el cumplimiento de los fallos judiciales.

Diferente es que no se compartan. El derecho posibilita distintas interpretaciones y la valoración probatoria conduce a variadas conclusiones. Pero la que reviste legitimidad y validez es la que realiza el juez. El proceso judicial está rodeado de garantías que deben observarse rigurosamente. Los recursos son algunos, sin cuyo previo agotamiento y resolución no es posible hablar de decisiones en firme.

Por estas y otras razones, la desmedida reacción que se ha producido con ocasión de la sentencia condenatoria contra el Coronel Plazas Vega, afecta sustancialmente los cimientos mismos del Estado Social de derecho, en tanto, sin existir todavía fallo ejecutoriado, se desconoce la decisión de una Juez cuya autoridad, imparcialidad e independencia deben ser acatadas y defendidas por todos. El examen del fallo al resolverse el recurso de apelación y la eventual demanda de casación, permitirá saber si su valoración sobre los hechos, sus autores y sus responsabilidades está o no ajustada a derecho.

Pero el tema es mucho más complejo. Nadie puede desconocer, so pena de estar absolutamente equivocado, que el nuevo paradigma jurídico-político de aceptación universal es el del reconocimiento, promoción y defensa de los derechos humanos. En materia jurídica particularmente, el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional, la cada vez mayor influencia de los Tribunales internacionales especiales, la jurisdicción universal aplicada por algunos jueces, las decisiones de numerosas Cortes de Justicia en diferentes lugares del mundo, la formulación del derecho penal a partir de los derechos de las víctimas, son una clara muestra de la aceptación y solvencia de esta nueva cultura por los derechos de la humanidad. Toda acción estatal que no consulte la construcción doctrinaria y jurisprudencial que sobre el tema se ha elaborado será puesta en cuestión y será condenada. Sobre esto nadie puede llamarse a engaño. Y bien sabemos que, en muchos frentes, nuestro país no es exactamente un modelo de Estado en materia de respeto a los derechos humanos.
Temas de esta magnitud, no pueden entonces asumirse emotiva ni demagógicamente. No se trata solamente de la responsabilidad penal de un acusado, a quien deben garantizársele todos sus derechos, tampoco del fortalecimiento de una institución estatal por importante que sea. Hay aspectos muchos más trascendentes: La clase de sociedad que estamos construyendo, el carácter de nuestro Estado de derecho, la vigencia de un auténtico régimen democrático y la plena observancia y realización de los derechos de todos los colombianos. No hay que equivocarse.

sábado, 5 de junio de 2010

De Presidente y alcaldes...


Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


En columna anterior señalé que las olas tienen su cresta, pero se pueden estrellar. Al parecer eso ocurrió. Digamos en su favor, que el proyecto político implica una nueva forma de entender y hacer la política. No comprendido, pero necesario en este país de exclusiones, corruptos, roscas , mediocres y mezquinos. Y por necesario debe continuar. Las democracias suponen la existencia de visiones distintas y contrarias, para que las sociedades puedan avanzar.

Pero todo proyecto político debe partir de la más aproximada lectura de la realidad donde actúa. De su historia, sus vivencias sociales, económicas, políticas, culturales y de sus sueños. Bien para mantenerlas, cambiarlas o construirlos. Si no consulta la vida misma de las gentes, la realidad social, corre el riesgo de estar en el lugar equivocado. Por brillante que sea, si se trata de una visiòn individual o grupista excluyente, no resulta fácil avalarla social ni políticamente.

Debe también tener conciencia de su contradictor y dimensionarlo con todas sus debilidades y fortalezas para poder enfrentarlo. La actividad política es una permanente confrontación de ideas, realizaciones, propuestas , entre nosotros infortunadamente, sin límites. Si alguien se cree depositario de la verdad, pues sencillamente se queda sólo, porque lo que quiere la gente no es solamente participar, sino construir. No ser espectadora, sino actora. No ser recibida, sino reconocida.

Aquí pueden estar algunas de las razones del resultado electoral que continuarán influyendo para la segunda vuelta. Entre algunos electores, no obstante la convicción de que el continuismo en muchas de las políticas públicas no es bueno, tantas equivocaciones, dudas y vacios generan desconfianza en el liderazgo para conducir el país, advertidas por lo demás, la complejidad del mundo actual, nuestra inmensa e histórica fractura social y los enormes retos que debemos imponernos y superar. Falta claridad, hay desaliento en muchos sectores y una confusa descalificación de partidos con afinidades. No pactos de maquinarias. Acuerdos para construir democracia. Entiéndanlo, en parte realidades locales y decisiones de poder pendientes dinamizan la campaña, no la pertenencia a un partido.


** El Alcalde de Mercaderes fue suspendido por actos de corrupción. Hablan de muchísimos y más graves. Un pueblo saqueado. A otros por menos destituyen. El Gobernador sabía esto desde tiempos. Muchas gentes y yo se lo habíamos dicho. Nada hizo. Encargó un funcionario de la cuestionada Secretaría de Educaciòn. Ojalá no para que sigan contratando. Dirá, como siempre, un maravilloso y pulcrísimo funcionario. Seguramente sí. Lo conozco. No es suficiente. Allí se necesita CARACTER. Hay que destapar el pozo séptico en que convirtieron la administración. Todo en medio de gente que aguanta y niños que mueren por física hambre. Pídale a su Alcalde encargado la lista de los contratos y constátela con obras y resultados. Facilísimo. Son documentos públicos, si los hay. Así sabrá que todo lo que dicen es cierto. Aunque sea eso, por lo demás, una obligación moral, para que el pueblo tenga algo que agradecer. Porque obras no hay, ni habrán.

domingo, 30 de mayo de 2010

Por la democracia

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Nuestra democracia es precaria. De eso no debe caberle a nadie la más mínima duda. Son pocas las posibilidades de participación igualitaria y libre de las comunidades en los asuntos que les interesan. Las elecciones para gobiernos y autoridades de distintos niveles son, por su puesto, las más importantes, a través de ellas se configura el poder político, pero múltiples factores las contaminan y a veces hasta las tornan ilegítimas.

Estamos en pleno ejercicio electoral. Hay que participar. Existen candidatos de diversa procedencia y con distintas propuestas; algunas no tan diferenciadas. Unos persisten en el viejo estilo de prometer y prometer y en estos últimos días lo hacen con desespero, otros en términos generales plantean cambios en la manera de enfrentar algunos de los temas que más nos han impactado en los últimos años: corrupción, guerra, mafias de todo orden, pobreza, sin detenerse en el modo de combatirlas. También hay quienes plantean cambios sustanciales en las prácticas políticas y en el enfoque general de gobierno.

Por su parte el elector sometido a esa catarata de propuestas y posturas intenta ubicarse acudiendo a diferentes criterios. Unos persuadidos por el mejorado clima de seguridad con respecto a años atrás, postulan la continuidad. Para ellos nada importa la situación social que es un verdadero desastre. Otros proponen mejoras en los diferentes temas sociales pero sobre el lomo de la estructura de gobierno actual y existen alternativas electorales que pregonan combatir la desigualdad, introducir elementos de honestidad y transparencia en la función pública.

Hoy se expresará la voluntad popular y sabremos el grado de aceptación de unas u otras propuestas, en una campaña presidencial que por no tener los aditamentos a que está acostumbrada buena parte de la población, pueden arrojar resultados sorprendentes. Pero cualquiera que ellos sean, si por lo menos nos atenemos a las encuestas, hoy también se inicia la recta final que definirá el próximo presidente de los colombianos.

Y la definición estará sometida al juego de las alianzas, si bien es cierto, que hay mayor libertad en el elector, no lo es menos, que los diferentes partidos tienen cierta capacidad de maniobra sobre sus militantes y van a intentar no solamente sumarse a una candidatura, sino acordar programas y acciones de gobierno que hagan posible llevar a la práctica sus postulados y propuestas. Ello es legítimo, sobre todo desde la perspectiva de configurar un gobierno de transición entre una época de tinte derechista y unos deseos de modernización de la sociedad intentada desde diversos sectores sociales.

Si una de las actitudes que más daño causa a la democracia y a la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre los colombianos, es el radicalismo de estos tiempos, causante de confrontación y fracturas de nuestro tejido social, la manera de superarlo es posibilitando a partir de los resultados, consensos entre quienes creen que es fortaleciendo la democracia como se gana en igualdad, honestidad y paz. Porque acuerdos por puestos y contratos sería absolutamente inaceptable.

Por la democracia

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Nuestra democracia es precaria. De eso no debe caberle a nadie la más mínima duda. Son pocas las posibilidades de participación igualitaria y libre de las comunidades en los asuntos que les interesan. Las elecciones para gobiernos y autoridades de distintos niveles son, por su puesto, las más importantes, a través de ellas se configura el poder político, pero múltiples factores las contaminan y a veces hasta las tornan ilegítimas.

Estamos en pleno ejercicio electoral. Hay que participar. Existen candidatos de diversa procedencia y con distintas propuestas; algunas no tan diferenciadas. Unos persisten en el viejo estilo de prometer y prometer y en estos últimos días lo hacen con desespero, otros en términos generales plantean cambios en la manera de enfrentar algunos de los temas que más nos han impactado en los últimos años: corrupción, guerra, mafias de todo orden, pobreza, sin detenerse en el modo de combatirlas. También hay quienes plantean cambios sustanciales en las prácticas políticas y en el enfoque general de gobierno.

Por su parte el elector sometido a esa catarata de propuestas y posturas intenta ubicarse acudiendo a diferentes criterios. Unos persuadidos por el mejorado clima de seguridad con respecto a años atrás, postulan la continuidad. Para ellos nada importa la situación social que es un verdadero desastre. Otros proponen mejoras en los diferentes temas sociales pero sobre el lomo de la estructura de gobierno actual y existen alternativas electorales que pregonan combatir la desigualdad, introducir elementos de honestidad y transparencia en la función pública.

Hoy se expresará la voluntad popular y sabremos el grado de aceptación de unas u otras propuestas, en una campaña presidencial que por no tener los aditamentos a que está acostumbrada buena parte de la población, pueden arrojar resultados sorprendentes. Pero cualquiera que ellos sean, si por lo menos nos atenemos a las encuestas, hoy también se inicia la recta final que definirá el próximo presidente de los colombianos.

Y la definición estará sometida al juego de las alianzas, si bien es cierto, que hay mayor libertad en el elector, no lo es menos, que los diferentes partidos tienen cierta capacidad de maniobra sobre sus militantes y van a intentar no solamente sumarse a una candidatura, sino acordar programas y acciones de gobierno que hagan posible llevar a la práctica sus postulados y propuestas. Ello es legítimo, sobre todo desde la perspectiva de configurar un gobierno de transición entre una época de tinte derechista y unos deseos de modernización de la sociedad intentada desde diversos sectores sociales.

Si una de las actitudes que más daño causa a la democracia y a la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre los colombianos, es el radicalismo de estos tiempos, causante de confrontación y fracturas de nuestro tejido social, la manera de superarlo es posibilitando a partir de los resultados, consensos entre quienes creen que es fortaleciendo la democracia como se gana en igualdad, honestidad y paz. Porque acuerdos por puestos y contratos sería absolutamente inaceptable.

sábado, 22 de mayo de 2010

Hora de la organización

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


No resulta fácil explicar el comportamiento de los colombianos en el actual proceso electoral. Me refiero al porcentaje de la población diferente de aquel que se siente bien con el actual estado de cosas y cree que la dirección del país es acertada. Para los otros, lo que está pasando puede, como es natural, ser percibido desde diversos ángulos y todos ellos aportan elementos para aproximarse a esta compleja realidad. Una lectura bien puede etiquetearse como una cuenta de cobro histórica al establecimiento.

Porque no se trata solamente de una reacción por los momentos críticos vívidos durante los dos períodos del actual gobierno, allí se encuentra gran parte de la explicación, pero creo que a ello le suman todas las acciones reprochables de muchos gobiernos anteriores, de todos los partidos, toda una forma de ejercer la política que ha creado un ambiente de sospecha y desconfianza.

Por eso pretenden un cambio verdadero, cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con lo anterior, al punto que no es exigencia rigurosa la propuesta de gobierno. Sobre la base de la lucha contra la corrupción, la politiquería, la pobreza en aumento, los privilegios, se reacciona apoyando al candidato que encarne lo contrario, que simbolice valores como respeto, decencia, confianza.

Pero como finalmente el resultado electoral lo sentencia los votos, estas reacciones sociales que no tienen estructuras definidas, recursos financieros, necesitan una gerencia electoral bien definida. Mucho más que una campaña tradicional.

No hay que llamarse a engaños. La gente no va a votar porque algún dirigente, líder social, comunitario, político, apolítico está acompañando la campaña. La gente va a votar porque quiere, porque está cansada, porque se mamó. Que nadie saque pecho, ni se pelee ridículamente supuestas direcciones locales o regionales. Tampoco crean ingenuamente que el resultado del próximo domingo, determina fatalmente las próximas candidaturas. Esas son otra cosa.

Por fortuna esto de alguna forma se ha entendido y se trabaja en estos últimos días coordinadamente, pero hay que consolidar màs equipos y acciones, para que el entusiasmo pueda concretarse con el voto. Asegurar la productividad, en términos de empresa. Esto es válido para todas las campañas, porque la elección presidencial no es tan ligada a prebendas individuales y permite mayor libertad al elector. Libertad que se aprovecha con Organizaciòn que es el reto del momento.

** La muerte de María Teresa Ayerbe no solamente causa dolor a Guillermo Alberto, sus hijos, padres, hermanos y parientes. María Teresa fue un claro ejemplo de mujer, esposa y madre. Tanta nobleza, dulzura y viva inteligencia es difícil de encontrar. Con Stella y Tito Eduardo los acompañamos con el alma.

www.temistoclesortega.blogspot.com

sábado, 15 de mayo de 2010

Cuidado con la confianza

Por Temístocles Ortega Narváez.
temisortegan@hotmail.com


La definición de la contienda presidencial va camino de la segunda vuelta, lo que significa que cobran mayor valor alianzas y acuerdos. Esto tiene tanto de ancho como de largo. Porque pueden primar los acuerdos burocráticos sobre los programáticos desdibujando la naturaleza de las campañas, eliminando la posibilidad de dignificar la política y comprometiendo la acción del futuro gobierno. Lo ideal sería la generación de un amplio acuerdo programático que, valga decirlo, necesita el país para hacer frente a tanta dificultad en numerosos frentes.

Ejemplos de acuerdos existen en numerosas partes del mundo. Ente nosotros, baste citar el del Frente Nacional , que so pretexto de apaciguar la nación, cercenó la democracia e incubó el estado de cosas que hoy tenemos. Hubo otros que vale la pena recalcar, el de la Moncloa por ejemplo, en la transición española, que congregó gobierno, partidos, dirigencia gremial y sindical y es referente obligado para analizar la España moderna. No tenemos todavía esos alcances. Entre nosotros hay mucha mezquindad.

Pero acuerdos habrán, porque cada partido tiene su propia visión de sociedad, estado, nación y propuesta de gobierno y querrá con legítimo derecho que ellas hagan parte del conjunto de políticas públicas que diseñarán la Colombia del futuro.
Pero mientras eso ocurre, las propias campañas deben reacomodar sus estrategias para posicionarse mejor en la primera vuelta. Las opciones con mayores posibilidades deben rápidamente hacer reingeniería para aprovechar al máximo los últimos días. Y sobre todo la de Antanas, por cuanto carece de la maquinaria que caracteriza las otras y tiene mucha simpatía en aquellos sectores no familiarizados con la mecánica electoral.

Allí hay que asumir acciones ya. Estos no son tiempos de reflexiones académicas, ni discursos para cambiar el país. Existe un amplio sentimiento colectivo que se está expresando sin necesidad de estructura y que sólo requiere un mínimo de organización para llegar a las urnas. La dirigencia debe tener la capacidad de entender lo que está pasando y actuar en consecuencia. Hay que ser altísimamente ejecutivos.
Una primera acción, se me ocurre, es actuar unificadamente. Pero en la práctica, no en la teoría. Si un slogan de la campaña es La Unión Hace la Fuerza, pues que en la ciudad y en los municipios las gentes puedan ver a todos los grupos y sectores que acompañan la candidatura, realmente unidos, para que se sienta la fortaleza que representa tanto ciudadano del común, dirigente cívico, comunitario, empresarial o político que impulsa la candidatura. Y para que así se reafirme cada ciudadano en su compromiso con la causa.

Las otras candidaturas, tienen, si se quiere, desde la perspectiva electoral, la fortaleza de contar entre sus amigos a los directorios, expertos en hacer elecciones y a muchos empleados públicos con poder, que lo están utilizando y que no requieren de esfuerzos mayores para llevar electores a votar. La ola verde existe, pero no hay que confiarse demasiado, porque las olas tienen su cresta, pero también se estrellan.

martes, 11 de mayo de 2010

Hay que dejar la mojigatería

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Con frecuencia se acude a la historia para dar cuenta de la grandeza de los pueblos. En el Cauca particularmente, existen sectores, que no sólo se quedaron en los tiempos pasados, sino que insisten con terquedad en que todos debemos seguir igual destino. Exageraciones, que conducen a graves equivocaciones, que debemos corregir.
Claro nuestros antepasados actuaron en la vida política, económica y social de la nación de forma tal que nos llena de orgullo, pues su contribución en esos momentos históricos ayudó a moldear nuestra actual estructura institucional. Pero el mundo avanza, las sociedades cambian, se modernizan y asimilar la realidad actual mirando solamente atrás, es un grave error.

Para muestra un botón. Tomemos por ejemplo el caso de Cedelca. Leánlo bien . El problema de Cedelca no se va a resolver en favor de los caucanos. Ni el Gobierno Nacional tiene voluntad para hacerlo. Ni los caucanos tenemos la altivez para reclamarlo.

Las carticas y comunicados rosas de gremios empresariales y desvalidos usuarios del servicio no sirven para nada. Pura palabrería barata. Con Cedelca van a hacer un gran negocio. Otro, como muchos de los que a diario hacen en este país, sin que nada pase. Todo eso está milimétricamente programado, no pierdan tiempo, no se dejen utilizar, no sirvan de idiotas útiles.

Hay que aprender de la experiencia. Cedelca la quebraron, la saquearon y todos sabemos quienes fueron. Allí están. Recuerden que también quebraron el departamento y el Municipio. Y nada pasa. Asumir una actitud mendicante esperando que de cada raponazo algo les llegue, los convertirá en cómplices pasivos.

Dirán que no hay que llover sobre mojado, quizá tengan razón. Aunque lo ideal es que los responsables de tanto robo y tanto despilfarro, vayan a la cárcel, donde deben estar. Hacia adelante hay que cambiar de actitud. Esto no es con mojigatería y palmaditas en la espalda. Que hagan eso los beneficiarios. Sí, los que a manos llenas inmoral o ilegalmente han recibido toda clase de dádivas oficiales. Pero la gran mayoría de los caucanos no tiene por qué padecer con tanta humillación todo lo que está pasando.

Cedelca puede ser la punta del iceberg, porque hay muchas cosas más. Si la sociedad caucana, toda, sin ninguna distinción, no se levanta para protestar por todo esto, para exigir dignamente, ojo, dignamente que cese el saqueo de sus recursos y asume una posición altiva y decidida se llevarán hasta el parque de Caldas. Aunque algunos quedarán felices si se lo cambian por un destacamento militar. Pobre pueblo.


** La Corte Suprema de Justicia, en garantía de los derechos de las victimas a verdad, justicia y reparación negó la extradición de paramilitares vinculados a la ley de justicia y paz y cambio la posición que hasta ahora había sostenido. Al hacerlo reconoció mi posición expuesta hace dos años en el salvamento de voto en la tutela que autorizó la extradición de Mancuso y otros. Satisfacción intelectual, mayor que cualquier otra.

viernes, 30 de abril de 2010

Cada perro tiene su dia...

TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
temisortegan@hotmail.com

La independencia del elector es una característica de las elecciones presidenciales que la diferencia de las demás. En ella, poco o nada influyen fenómenos tan marcados como la clientela, el favor o la compra de votos. La conciencia ciudadana aparece como la determinante de la decisión. Debemos preservar esa independencia y para ello hay que tener mucho cuidado.

Porque los dirigentes políticos tradicionales, que no han tenido en su vida más herramientas para ganar apoyos y simpatías que esas prácticas politiqueras, no se van a quedar quietos. Y ellos conocen – porque son la causa- las condiciones de necesidad e incultura política de buena parte de nuestras gentes y las saben aprovechar-siempre lo han hecho- muy bien en su favor.

Por eso hay que prender las alarmas y vigilar celosamente la conducta de algunos gobiernos locales, regionales y entidades nacionales. Y no dejarse manipular ingenuamente con expresiones falaces o con poses de transparencia –que son todo lo contrario- para hacer creer que existen garantías electorales. Garantías hoy sencillamente no hay. La manipulación del elector, como lo acabamos de ver en las elecciones parlamentarias intentará llevarse hasta el extremo. Es una de las formas para frenar la imparable expresión ciudadana. Lo que está en juego ahora, es el centro del poder. Y no van a limitarse a observar simplemente como cambia de manos y de estilo. Harán todo cuanto esté a su alcance para evitarlo. Y sabemos lo que son capaces de hacer.

Hay que actuar en todos los frentes. Al lado de la utilización de las redes sociales hoy sobrecargadas de entusiastas apoyos, de la organización a todos los niveles, de la difusión de la propuesta y de potenciación del entusiasmo, hay que activar acciones de control, de denuncia. Hay que fijar desde ahora en la mente de cada ciudadano el principio de que “los dineros públicos son sagrados” y que los servidores públicos no pueden utilizarlos al servicio particular o de una u otra candidatura. Ya bastante se han robado. Como tampoco pueden utilizar parcializadamente su condición de funcionarios, o cualquier actividad desarrollada en ejercicio de tal condición.

La realización de acciones de este tipo, permitirá de alguna manera ejercer cierto control a una de las formas más reprochables de tergiversación de la voluntad popular y permitirá una elección presidencial más libre, consiente y transparente, como sin duda alguna lo quiere la gran mayoría del pueblo colombiano, hastiado ya de tanta trampa y tanta hipocresía. Atentos a todo, porque cada perro tiene su día, pero las noches son del gato.

** Dizque la asignación de plazas en la Secretaría de Educación Departamental, requirió hasta policía montada para escudriñar tantas vacantes ocultas. Si buscarán al interior de la dependencia necesitarían hasta raticidas. Las instalaciones son muy viejas.

sábado, 24 de abril de 2010

Algo más que una elección

Por Temístocles Ortega Narváez
orteganarvaez@gmail.com

Cuando todo presagiaba una contienda electoral por la Presidencia de la República, dijéramos que en condiciones conocidas, entendidas estas, como la disputa entre candidatos de los partidos tradicionales, algo si se quiere no esperado, ha calificado la competencia por el Primer Cargo de la nación y le ha dado otra connotación al debate.

Al parecer no se trata solamente de la definición entre la continuidad o no de un estilo o de una política de gobierno, como a veces se pretende simplificar lo que está ocurriendo. Creo que por primera vez, estamos presenciando un punto de inflexión en la política colombiana. Claro, hay opiniones diversas y hasta contradictorias con respecto a la actual obra de gobierno y ello sin duda tiene una especial importancia en la decisión del elector. Pero algo diferente y nuevo está ocurriendo y ello va a definir la sucesión presidencial. Habrá que ver si esa especie de intangible con aire renovador que penetró en la atmosfera nacional tiene la capacidad de bajar a tierra firme, consolidarse y expresarse en las urnas que es donde se gana una elección.

Y me refiero a una especie de acumulado histórico, que ha venido inventariándose en la sociedad colombiana, en el alma misma de cada ciudadano y hoy quiere expresarse libremente, sin ataduras, sin cálculos, buscando simplemente hacerse oír, sentir.
Una guerra de más de medio siglo, que se intenta negar, minimizar, pero que está ahí, causando muerte, pobreza, desesperanza. Una situación social angustiante. Millones de compatriotas en la miseria. Niños desde que nacen, sin derecho al futuro. Un Estado ineficiente, caótico, colocado solamente al servicio de un puñado de poderosos y avivatos. Un nivel de corrupción y de politiquería que convirtió toda esta nación en una verdadera alcantarilla. Una dirigencia mafiosa, no solamente por su proximidad con el narcotráfico y la delincuencia, sino por la forma como opera, creando círculos cerrados que se reparten todo y se autoprotegen en medio del cinismo, la mezquindad y la mediocridad.

Ahí está todo ese acumulado que hoy al parecer ha rebozado la copa de la paciencia, la indiferencia y que impulsa aún a los mas incrédulos a manifestarse, a opinar, a actuar para no permitir que esto continúe y darle una nueva oportunidad a este país.
Pero todo está por verse, la consolidación de este proceso, dependerá también de quienes están al frente de la ola refrescante que recorre el país, de los demás sectores y hasta de los mas anónimos, que están asumiendo este reto esperanzador, para no permitir más que unos cuantos politiqueritos de poca monta, apodados de jefes, acaben con el patrimonio y el futuro de todos.

sábado, 3 de abril de 2010

Gracias

Temístocles Ortega Narváez
orteganarvaez@gmail.com

No tengo sino motivos de gratitud para con las caucanas y caucanos, que en el pasado debate electoral nos acompañaron con tanta generosidad y entusiasmo en nuestra propuesta para llegar a la Cámara de Representantes. Gracias, millones de gracias.
Creo profundamente en el país y en el Cauca. La campaña me permitió reencontrarme y conocer gente realmente maravillosa con las cuales sí es posible construir una sociedad mejor para todos. Sabemos que hay muchos y muy graves problemas. El mayor de todos, la mezquindad de cierta clase dirigente y la precariedad de otros “liderazgos” que aprovechando la pobreza e ignorancia de buena parte de los colombianos, se aferran parásitamente al poder, lo utilizan a su antojo y determinan perversamente la voluntad general. Todo esto es lo que debemos y podemos superar.
Pero también hay mucha, pero mucha gente extraordinaria. Mujeres y hombres jóvenes, estudiantes, profesionales, empresarios, líderes comunitarios, campesinos e indígenas de una calidad humana admirable. Honestos, comprometidos, con un profundo amor por su tierra, por su país, dispuestos a dar todo para cambiar las cosas, a aportar cuanto sea necesario para erradicar tanta podredumbre y ofrecerle una oportunidad decente y progresista a la nación.

Recorrer al lado de ellos, la ciudad y el departamento fue algo espectacular. Valles y montañas, ríos y páramos, pueblos y veredas, barrios y tugurios disfrutando de su alegría, optimismo, convicción, fé en el futuro; hablar con tanta gente que espera con ansiedad y escepticismo una oportunidad para mejorar su vida. Una verdadera lección que alienta y compromete.

El Cauca tiene muchas, demasiadas dificultades. Ello no es lo preocupante. La democracia no supone la carencia de conflictos, sino su tratamiento por vías civilizadas. Lo verdaderamente preocupante, es que no se están enfrentando como debe ser. Porque no se trata de las pequeñas cosas, importantes sí, pero pequeñas, ni de los mandados que ya conocemos. No. Se trata de lo esencial, de lo que determina las condiciones materiales, morales y espirituales de una sociedad. Y es en este campo, en el que nada o poco se está haciendo. Por eso es que debemos seguir actuando.
Porque nadie, nadie puede negar el grado de corrupción y politiquería en que están los gobiernos. Créanlo. Nunca habíamos llegado tan bajo. Y no pidan las pruebas. Entréguenlas. Ustedes las tienen. Ustedes en sí mismo son las propias pruebas. Lo demás es cinismo.

Estamos ya inmersos en la campaña presidencial. Lo que debería definirla es la solución a los grandes temas nacionales. No los cálculos electorales. A eso debemos contribuir quienes tenemos alguna oportunidad de formar opinión. Hagámoslo. Tengamos grandeza.

lunes, 22 de marzo de 2010

Gracias, millones de gracias...

Gracias, millones de gracias a todas y todos. Gracias por tantas muestras de afecto, apoyo y compromiso. Hemos librado una maravillosa campaña por la democracia, la decencia, la ética, el compromiso profundo con nuestro departamento, con nuestro país.

Acompañado de un extraordinario grupo de jóvenes estudiantes, profesionales, mujeres, líderes populares, campesinos e indígenas, empresarios, comerciantes, profesores, sindicalistas, desempleados y en fin de gentes de todos los sectores sociales llegamos a diversos lugares del Cauca a dialogar con todos, con un claro mensaje para cambiar la política, convertirla en una herramienta al servicio del interés colectivo, rescatar el sentido de lo público, recuperar la confianza en nuestra capacidad para superar los retos y crear una sociedad más igualitaria y justa.

Nuestros propósitos continúan fortalecidos. Se ha dicho que los hombres deben ser superiores a las circunstancias históricas y que quienes hemos dado muchas luchas por la democracia y la igualdad no podemos preocuparnos por una elección, como si fuese una desgracia de la vida. La vida por el contrario hay que concebirla así, con derrotas y triunfos. Esta no es una derrota, es un triunfo, un gran triunfo de las ideas, la decencia, la dignidad, la esperanza.

La lucha por nuestros ideales continúa. Nada se ha modificado en las condiciones de vida de las gentes por un resultado electoral. Todo está por hacer. Continuaremos haciéndolo. Con el concurso de todos y todas los que lo inspiramos, construímos y acompañamos, seguimos adelante.

La campaña me permitió conocer gente maravillosa, cuya amistad me honra y compromete más. La entrega absoluta y total a una causa, que es la causa de todos, me enseñó la profundidad de sus convicciones éticas y políticas, expresión de la gigantesca calidad humana y profesional que a todos caracteriza.

Nos corresponde dignificar el ejercicio de la política. Nos negaremos siempre a que sea un vulgar escenario de negocios, clientela y corrupción; de aprovechamiento de las condiciones de pobreza y de incultura por los mas astutos, mediocres y serviles. Así no se construye una Nación, un pueblo.
Nos hemos encontrado, nos reafirmamos en nuestros sueños y en nuestra decisión de realizarlos. ¡Lo lograremos con la decisión de todos!

Con un afectuoso abrazo,

Tito

sábado, 13 de marzo de 2010

Vamos a escribir la nueva historia para cambiar la política

Este 14 de marzo no se trata simplemente de hacer elecciones. Tenemos un profundo compromiso para cambiar la política, para hacerla decente, eficiente y eficaz, para ejercer el poder en interés general, para rescatar el valor y sentido de lo público. Tenemos que lograrlo.

Nuestro Departamento tiene una inmensa potencialidad y nuestras gentes una enorme capacidad para explotar y colocarlas al servicio del bienestar colectivo.

Con el aval del pueblo me he tomado la palabra para representarlos dignamente en el Congreso de la República.

Acompáñenme este domingo 14 de marzo con su voto marcando en el tarjetón de Cámara, sección A ASI 104.

Construyamos nuevas mayorías para renovar liderazgos y la política del Cauca y Colombia.

TEMÍSTOCLES ORTEGA

miércoles, 17 de febrero de 2010

Carta pública a los caucanos

Popayán, Cauca, Febrero de 2010

Queridos ciudadanos del Cauca:

Haciendo uso de las libertades que nos da el vivir en una democracia, irrumpo en sus casas, sitios de trabajo, su cotidianidad más cercana, para llevarles un mensaje de reflexión y de esperanza.

Con la tranquilidad de un trajinar transparente, comprometido e irreverente por la vida pública y el conocimiento de un país que se mueve entre los marasmos de las desigualdades y la búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo con el concurso innato de los dones, la inteligencia y la creatividad de sus gentes, invoco su atención para invitarlos a derrotar la indiferencia, a unirnos por el nuevo liderazgo que nos merecemos, aquel que nos demostraron nuestros ancestros en los momentos más críticos de la construcción de la República.

Desde mi condición de liberal demócrata los invito a construir unidad para lograr los cambios trascendentales que el país y el departamento necesitan. Nuestros partidos tradicionales han sido incapaces de responder a los grandes retos del momento y el Congreso de la República debe renovarse, debe convocar a los mejores hombres e ideas del país, erigirse como una institución ejemplo de la sociedad.

El primero de febrero inscribí mi candidatura a la Cámara de Representantes buscando un punto de inflexión de la política del departamento: la nueva aspiración de los caucanos de encontrar un punto de coincidencia entre negros, indígenas, mestizos, empresarios, sindicalistas, estudiantes, maestros, pobres, ricos, la vieja aspiración de un punto de encuentro para enrutar al Cauca hacia adelante con nuevos liderazgos y todos los sectores que aquí vivimos.

El Cauca no aguanta más despojos y divisiones, debemos pasar del discurso a la acción, buscar una real convivencia con verdadera unidad, dignidad, respeto y compromiso. Así como el país debe consolidar la independencia de poderes, rescatar los fundamentos de la participación ciudadana, el fortalecimiento de la justicia como soporte de legitimidad del Estado y darle prioridad en la agenda pública al respeto de los derechos de las mayorías por encima de los particulares, como eje fundamental de una verdadera democracia.

Debemos promover y liderar desde el Congreso de la República y junto a los movimientos sociales, étnicos y ciudadanos de todas las condiciones sociales, las reformas necesarias para alcanzar el principio de universalidad en servicios de salud y educación oportunos y de calidad, donde el Estado asuma la expansión y cobertura para que en pocos años sea una realidad
Debemos participar y liderar los acercamientos y encuentros que permitan trabajar por una concertación que avance de manera democrática, pacífica, y “palabriada”, para avanzar en definiciones sobre el uso y acceso a la tierra, el fomento y la creación de condiciones que fortalezcan iniciativas de trabajo e inversión que generen empleo permanente y dignificado, sobre el acuerdo y el respeto a las diferencias que convergen en el Cauca.

Me propongo llegar al Congreso de la República con el aval del pueblo, expreso en los movimientos que conformamos la lista 104, para adelantar una verdadera movilización por los derechos que se nos han negado, luchar contra la pobreza y la desigualdad, buscarle soluciones a la seguridad ciudadana, la generación de ingresos y la misma guerra que ensombrecen el porvenir de nuestros hijos.

Acompáñenme este 14 de marzo en las elecciones para renovar el Congreso de la República. Con el aval del pueblo me he tomado la palabra para representarlos dignamente. ¡Ni un paso atrás!

Temístocles Ortega Narváez