miércoles, 29 de julio de 2009
Hay que pasar a la acción
orteganarvaez@gmail.com
Del país entero y en general de los entes territoriales a todo nivel se dice que están sobrediagnosticados, cuando de hablar de sus problemas y soluciones se trata. Seguramente es cierto, aunque acertar en el diagnóstico es algo bien complejo. Con todo, sí son muchos los estudios que sobre los diferentes temas existen en el país y son pocas las acciones sostenidas para abordarlos.
La ciudad y el departamento no pueden ser ajenos a estas circunstancias. Que existen problemas en todos los órdenes, es natural, no hay sociedad que no los tenga. Lo grave es la falta de una planificación en el largo plazo, debidamente socializada, para que sea asumida y respaldada por todos y la ausencia de acciones sostenidas mediante las cuales las sucesivas metas se vayan alcanzando.
Esta carencia de planes y acciones así concebidos, atérrense ustedes, les conviene a unos pocos. Especialmente a los partidos políticos, o mejor aún, a algunos dirigentes de los partidos políticos, así digan lo contrario. Porque al no estar sometidos a una “hoja de ruta” en cuanto a la ejecución de los recursos públicos, hacen del presupuesto lo que quieren y disponen de los bienes públicos a su gusto. Y por eso cada cuatro años cambian tan abruptamente las políticas públicas locales y disponen a su antojo de los responsables de su ejecución. A su antojo, en cuanto no siempre designan a los más capaces para ello, como debería ser. Que es lo que no permite una adecuada planificación y unos funcionarios capaces de ejecutarla. No lo duden: la politiquería.
Esto no es nada nuevo. Son cosas que sabemos de sobra, que se comentan en todas partes, en cada esquina, en cada café, pero sobre las cuales no actuamos y no lo hacemos por falta de organización. El momento entonces es pasar a la acción. Qué bueno que un grupo de payaneses y caucanos, muy rápidamente nos propongamos un conjunto de acciones y una convocatoria a la comunidad para hacer pedagogía sobre los temas más prioritarios, exigir a las autoridades respuestas y actitudes frente a ellos, diseñar un mapa de seguimiento para determinar cumplimiento de metas, de manera que todos participemos de lo que se está haciendopues se trata del patrimonio colectivo. No hacerlo es permitir que se repartan y negocien todo.
***MUCHO CUIDADO. Autodenominados dirigentes comunitarios están citando a líderes sociales dizque para tratar el tema de CEDELCA y en medio de la reunión aparecen por arte de magia aspirantes al Congreso. Viveza y cinismo. ¡Qué vaina!
lunes, 27 de julio de 2009
Por los vendedores ambulantes
orteganarváez@gmail.com
Algún día acabarán las obras de remodelación del parque Caldas, por lo que hay que ir pensando en el entorno. Es decir, en la remodelación física y social del sector histórico. La social, debe iniciarse con la reubicación de las ventas ambulantes o “trotantes” para ser más exactos, dada la constante persecución de que son objeto por las autoridades de policía.
Las asociaciones de vendedores de la calle aseguran que ya son más de mil las personas dedicadas a este oficio, por lo que el problema es de marca mayor y amerita una clara definición de una vez por todas. Mil familias son un pueblo entero.
Ello impone obligaciones de todas las partes. Las organizaciones deben evitar que su número se incremente y ofrecer propuestas. La administración plantear fórmulas de tratamiento del problema que permitan en un determinado período de tiempo resolverlo. La ciudadanía permanecer pendiente de que existan acciones concretas para enfrentar la situación y apoyarlas constantemente.
El problema de las ventas ambulantes se origina, por supuesto, en la gravedad del problema social del país. La falta de empleo y de oportunidades obliga a la gente a hacer cualquier cosa para poder llevar algo de sustento a la familia. Que escojan, en medio de tanta dificultad, trabajar de esta manera, es demostración de que son gente buena, que sólo requiere algún tipo de apoyo que las autoridades y la sociedad en general debe ofrecer. Otros escogen el camino del delito y por lo que se ve, no son objeto de tanta persecución.
Algo se está haciendo, sabemos por ejemplo de la ayuda de la cooperación española para la remodelación del antiguo Idema o del ofrecimiento de un subsidio o compensación para que voluntariamente los propios vendedores se reubiquen. Eso está bien, pero puede no ser suficiente, porque no compromete a todos los interesados o porque atraídos por la posibilidad de soluciones, sea atractivo para nuevas personas sumarse al oficio.
Otras ciudades del país han tenido experiencias exitosas que pueden tomarse como referentes aprovechando la ocasión para la formulación de una política pública con amplio respaldo social pues a todos nos interesa aportar en tema tan sensible.
La percepción muy acentuada en amplios sectores sociales es la de que se necesita una visión de ciudad de largo plazo construida colectivamente. Resolver el problema de los vendedores ambulantes puede ser un buen tema para empezar a discutirla y para que la autoridad local se conecte con la ciudadanía. Porque la comunicación del gobierno con su pueblo no debe limitarse solamente a la campaña y el voto. ¿O si?
miércoles, 8 de julio de 2009
Lo que mal empieza...
orteganarvaez@gmail.com
Los procesos de privatización o de operación privada de las actividades de las empresas de servicios públicos siempre han sido cuestionados. Unas veces por significar la sustracción del Estado al cumplimiento de sus funciones básicas, otras por llevar implícitos fuertes componentes de corrupción, mediante el negociado del patrimonio público con entidades de papel, en apariencia constituidas legalmente.
No sabemos cual es el caso de CEDELCA, lo que sí se conoce por estos días es el incumplimiento de las obligaciones contraídas por el operador, con graves consecuencias para los usuarios del servicio, situaciones que revisten enorme gravedad considerando que CEDELCA estaba intervenida, es decir administrada por el Estado, dizque para salvarla de la crisis en que la habían dejado.
Pero como las crisis al decir de los chinos son oportunidades. El actual estado de cosas bien puede servir para que todos los caucanos, todos, sin distingos de ninguna clase asumamos por ahora dos posiciones con firmeza y decisión.
La primera proponer la compra de CEDELCA por parte de nuestros entes territoriales en condiciones que hagan posible la negociación, para que este patrimonio histórico del Cauca sea realmente nuestro y lo tomemos como punto de partida para iniciar el proceso de defensa y aprovechamiento de nuestro inmensamente rico potencial energético. El metro de Medellín, lo pagamos todos los colombianos, y todos los sistemas de transporte masivo que se implementan en el país, también son pagados por los impuestos caucanos.
La segunda para que la quiebra de CEDELCA o de otras de nuestras entidades no vuelva a ocurrir, un juicio público a quienes durante tanto tiempo administraron la entidad, para que todos sepamos qué fue lo que realmente sucedió; por qué una actividad monopolística que por principio debe generar utilidades colapsó y definamos claramente las responsabilidades.
Si no actuamos de esta manera, pueden estar seguros, que la operación privada de Cedelca justificará todos sus incumplimientos, el mal servicio continuará, las tarifas se incrementarán, el gobierno se escudará en los vericuetos de la legalidad contractual, algún grupo político pescará en el rio revuelto de las explicaciones sin fin, se dilapidará el poco valor de las acciones que nos pertenecen y los caucanos, como en otras ocasiones, por falta de visión ydecisión, habremos perdido una maravillosa oportunidad de exigirle al Estado el pago de la inmensa deuda social contraída con un pueblo cuyo aporte a la historia de este país merece mejor suerte.