sábado, 26 de diciembre de 2009
Navidad y solidaridad
TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com
De festividades religiosas como la Navidad se dice que debiera ser asimilada como momento de reflexión. No es fácil. El sistema capitalista de producción y la sociedad de consumo que le es inherente, imponen una necesidad de intercambio de bienes y servicios tan intensa, que el comercio resulta ser su protagonista. No solamente almacenes de cualquier tipo son el centro de la atención de todos, sino que calles enteras se inundan de frenéticos y desesperados compradores en búsqueda de innumerable cantidad de objetos útiles e inútiles, introducidos en la mente por una voraz y eficaz propaganda mercantilista, que se sobrepone sobre cualquier necesidad de asimilación de la época desde la reflexión o el análisis.
Bueno, a la economía le va bien, como dijera hace años un elocuente dirigente empresarial, que se quejaba entonces de que al país le iba mal. Ello contribuye de alguna forma a dinamizar el empleo, así sea temporal, en épocas en que tanto nuestra ciudad como el departamento han sufrido graves hechos naturales y delincuenciales ( invierno, nevado del Huila, pirámides, fumigación de cultivos ilícitos y lícitos, enfrentamientos armados ) que afectan no sólo la economía doméstica, sino el entusiasmo y el optimismo, necesarios para adquirir y mantener a través del esfuerzo constante, el nivel de ingresos familiares y el bienestar colectivo.
Pero si hay algo por destacar en todo este alegre bullicio navideño, sin duda alguna, es el florecimiento del espíritu de solidaridad. Resulta admirable el trabajo de personas naturales, líderes comunitarios y de empresas e instituciones, que físicamente se entregan, a la búsqueda de algún regalo o a la celebración de una actividad a través de las cuales llevan alegría a centenares de niños pobres de la ciudad y del campo.
Porque la navidad es fundamentalmente la fiesta de los niños. Y bien sabemos que entre nosotros existen muchos, pero muchos de ellos, que no podrían disfrutarla sin la generosidad de quienes, asumen como apóstoles su compromiso social. Las circunstancias de pobreza absoluta que se observan a lo largo de la periferia de la ciudad o aún a pocas cuadras del centro y en nuestros pueblos y veredas, son tan deprimentes, que si alguien, disfruta de esta época decembrina sin ofrecer su aporte a los más necesitados, es porque todavía no ha permitido en su alma y en su mente, florecer el sentimiento solidario consustancial a la naturaleza humana.
Solidaridad que, desde otro ámbito, elevada a principio constitucional, debe ser impulsada desde el Estado, para consensuar con quienes se benefician del sistema y de su situación de privilegio económico y social, unas condiciones que permitan salir de la pobreza a millones de compatriotas, desprovistos de bienes y oportunidades.
**El diálogo vuelve a insinuarse, a instancias de la iglesia, como salida al conflicto armado. Todo debe intentarse, para frenar la guerra.
Titoortega.blogspot.com.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Más allá de la captura del Estado
orteganarvaez@gmail.com
Se creía que los estudios sobre todo el fenómeno de corrupción de este país, parapolítica incluida, concluían con la aceptación dolorosa y cruel, que no se trató de casos aislados, sino de un proceso sistémico de captura del Estado, por parte de verdaderas mafias, que acudiendo a toda suerte de acciones y procedimientos tomaron para sí la estructura estatal y la pusieron al servicio de su proyecto político.
Se evidenció entonces, que no estábamos simplemente frente a delitos individuales, cometidos por particulares que dolosamente superaban los límites del Código Penal, ni tampoco de acciones concertadas con servidores públicos para idénticos fines. No. De lo que se trató fue de toda una bien planificada operación, no solamente para hacerse con los bienes públicos, sino para apoderarse del aparato estatal -funcionarios públicos incluidos- ponerlo a su servicio y ejercer el poder con todas sus ventajas, privilegios y prerrogativas.
Ya de tiempo atrás hemos oído expresiones como ´´Este roba, pero reparte.” ´´Que roben pero que hagan algo,” como formas de penetración cultural de la corrupción, que denotan desafortunadamente cierto nivel de aceptación social o por lo menos, anestesian el rechazo total, que debe merecer toda conducta que amenace los bines oficiales.
La cooptación de la maquinaria estatal la lograron en buena parte del país. No obstante la denuncia y la lucha de sectores sociales; municipios, departamentos y diferentes instancias nacionales cayeron en manos de bandas sincronizadas de delincuentes que disponían a su antojo absolutamente de todo. Nada se hacía sin la voluntad de quienes fungieron como planificadores y ejecutores de los presupuestos públicos.
Hoy hemos superado el escenario de la captura del Estado. El profesor Garay, respetado estudioso de estos temas, sostiene ya la tesis, que estamos en el escenario de una sociedad distinta. La corrupción ha penetrado tanto en el torrente sanguíneo que comunica y da vida a la comunidad que son unos nuevos valores los que soportan nuestra estructura social. Culturalmente somos otra sociedad. Terriblemente triste, pero si queremos salir de este lodazal que nos asfixia y volver a ser una sociedad ética y moralmente viable, hay que aceptarlo.
¿Que podemos salir a la superficie? Por supuesto. La capacidad de reacción social en los momentos de crisis es una constante histórica. Pero debemos hacerlo. Cada vez que haya ocasión para expresar nuestro rechazo a tanto hecho de corrupción, hay que actuar, decidida y contundentemente. Y hacerlo nosotros, la sociedad civil, porque las entidades encargadas del control ya sabemos lo que hacen. Nada. O mejor. Investigan, Y…
domingo, 6 de diciembre de 2009
“Comprar Cedelca es posible y sería una gran oportunidad para el Cauca”: Ortega Narváez
En similares circunstancias, en calidad de Gobernador le hizo la propuesta al entonces presidente César Gaviria para la compra de Salvajina, pero dada la complejidad de la operación no fue posible. “Aquí no ocurre lo mismo, el departamento y los municipios son socios y la Nación puede perfectamente conceder plazos generosos como lo hizo en su momento con el Metro de Medellín”.
POPAYÁN.- El aspirante a la Cámara de Representantes Temístocles Ortega Narváez, se declaró de acuerdo con la propuesta del Gobernador del Cauca, de comprar las acciones de la Nación en Centrales Eléctricas del Cauca para que la empresa sea propiedad del departamento, iniciativa que consideró viable.
“Este departamento tiene un potencial energético enorme y la mejor manera de aprovecharlo es que las mismas empresas del departamento exploten el negocio y así la inversión y las utilidades se quedan aquí “, afirmó.
El jurista dijo que podríamos estar asistiendo al nacimiento de una empresa de las mismas características de los inicios de Empresas Públicas de Medellín, EPM, que hoy genera muchos recursos a su departamento.
“Eso sí, tiene que ser una empresa con carácter altamente técnico, sin politiquería, o de lo contrario terminará como la que se intervino, proceso que tampoco ha mostrado sus resultados y el Cauca sigue perdiendo la oportunidad de ser protagonista en un tema para el cual tiene todas las posibilidades”, acotó Ortega Narváez.
Agregó que es necesario capitalizar los aportes de la región, donde los municipios también tienen una participación importante.
Relató también que en similares circunstancias, en calidad de mandatario seccional le hizo la propuesta al entonces presidente César Gaviria para la compra de Salvajina por parte del departamento, operación que no fue posible dada su complejidad, en razón al costo de la transacción y de las circunstancia de ser ésta propiedad de la CVC. “Aquí no ocurre lo mismo, en el caso Cedelca el departamento y los municipios son socios y la Nación puede perfectamente conceder plazos generosos como lo hizo en su momento con el Metro de Medellín”.
A criterio del abogado esta iniciativa traería una significativa inversión y contribuiría a generar empleo para la región, uno de los problemas más sentidos de las comunidades. “Si el gobierno nacional quiere dejar un aporte importante al departamento, debería facilitar las condiciones para que la propuesta se concrete”.
Diálogo con las comunidades
Empleo y otros temas de profunda sensibilidad social como la calidad en la prestación de los servicios de salud y educación son los que más preocupan a las comunidades, comentó el aspirante a la Cámara de Representantes por el departamento del Cauca, Temístocles Ortega, quien viene recorriendo diferentes municipios barrios de Popayán para compartir su propuesta política.
En los próximos días el jurista inaugurará oficialmente su sede de campaña en Popayán.
sábado, 5 de diciembre de 2009
Abuso de la pobreza
TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com
Los datos comprobados del abuso de la pobreza y necesidad de la gente son escandalosos. No hay derecho. La nueva modalidad es a través de algunas de las cooperativas de trabajo, que las entidades que las contratan deben controlar de manera inmediata, so pena de convertirse en cómplices de estas gigantescas injusticias.
Los casos se cuentan por todas partes, son verdaderos secretos a voces. Las denuncias no se formalizan, ni las demandas se presentan por falta de confianza en la justicia y porque, en medio de tanta carencia, “algo es algo”, dicen los afectados.
En efecto, algunas de estas cooperativas que como contratistas de las entidades oficiales o privadas, se encargan a su vez, de contratar los trabajadores, no solamente esquilman con el pago de salarios, que fijan,- ¡quien lo creyera!- al capricho del propietario de la cooperativa, sino que además niegan hasta los más elementales derechos a la seguridad social y, atérrense ustedes, obligan a los humildes y necesitados trabajadores a cancelar, dizque una cuota de inscripción, que asciende hasta la suma de doscientos mil pesos.
Doscientos mil pesos, para poder vincularse a un trabajo, cuyo salario mensual, a veces, es de menos de un salario mínimo. Esto lo saben los directores de la empresas oficiales contratantes. ¿Por qué se quedan callados? ¿Por qué no hacen nada?.
Creíamos que los tiempos de los terrazgueros pertenecían a la oscura historia de terratenientes y feudales que se aprovecharon hasta más no poder de la condición de desposeídos de bienes y derechos de los campesinos, pero resulta que ahora, camuflados en los disfraces de una oprobiosa legislación laboral, aparecen también en pueblos y ciudades, sutilmente vestidos de pequeños empresarios, para esconder su voracidad.
Si bien es cierto que las entidades oficiales no tienen relación contractual directa con los trabajadores, porque están intermediadas por las Cooperativas, también lo es que, finalmente a quien estos prestan sus servicios, es a la dependencia oficial, o mejor aún, a los ciudadanos que son los usuarios de las entidades, por lo que no pueden dejar que sus trabajadores sean contratados y pagados ( a algunos les deben salarios de varios meses) de cualquier manera, sino que por el contrario, deben estar pendientes de su situación laboral. Hasta cuándo tanto abuso, tanta injusticia y tanta indiferencia?
**Escuchamos al Contralor, Procurador y Fiscal General de la Nación, decir en coro que la corrupción rebosó la institucionalidad. ¿Cuándo oiremos qué están haciendo?
**Doris y Álvaro soportan un año de una ausencia física indecible. Los acompañaremos siempre.
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viernes, 13 de noviembre de 2009
Es la guerra, señores...
orteganarvaez@gmail.com
En el fondo a nadie importa. (acaso a los directamente afectados). La muerte de soldados y guerrilleros (todos campesinos pobres), es simplemente eso. Unas muertes mas de anónimos, humildes labriegos, que se reemplazan fácilmente. Pasados los funerales y sus protocolos, todo vuelve a ser normal. Se incrementará el pie de fuerza, vendrán controles militares.
Habrá mas seguridad, temporalmente. Pero la muerte aparecerá por otros lados. El Tambo, La Hormiga, Samaniego, Puerto López, cualquier otro municipio del país. Guerra para conseguir la paz, oímos en estos días fuera de nuestras fronteras. Y eso lo criticamos y maldecimos. Claro, pero la viga en nuestro propio ojo? Y van más de 50 años.
Hay que parar la guerra. Pararla, sin atenuantes. Claro, nadie sabe cómo. Pero eso no es justificación para no intentarlo. Experiencias externas existen. Apoyos internacionales también y por montones.
No tenemos conciencia sobre nuestra propia tragedia. No nos valoramos como sociedad. Somos un pobre pueblo. Inculto, excluido, insensible, manipulado. Por supuesto, la responsabilidad mayor no es del pueblo raso. No. La más responsable o irresponsable es nuestra clase dirigente. Aquella que toma las decisiones del país. Las decisiones políticas y económicas. Y quienes se sirven o viven de ellas. Cómodos, frescos. Apenas un comentario, una crítica. Desde que salve el día o mi trabajo o mi empresa, lo demás, que lástima, no es conmigo. Denme mi seguridad y basta.
Treinta billones de pesos anuales en la guerra. ¡treinta billones! Y educación, salud, vivienda, empleo, vías, cultura…¬. ¡Ah!. Pero es que si no hay seguridad, no hay nada de eso. Y no hay nada de eso, porque no hay seguridad. El eterno y perverso círculo vicioso. Que sigue ahí. Que nadie rompe. Ni intenta romper. La guerra es un negocio, siempre se ha dicho. A alguien beneficia.
Económica y políticamente. Por eso en buena parte se mantiene. Pero sus efectos están ahí. Patéticos, categóricos. Muerte, dolor, miedo, pobreza, contra todos. Sobre todo contra los pobres, hoy más alienados, porque algo en efectivo, les dan. ¡Les dan!
No es un derecho. No. Es un regalo que hay que agradecer. Y contra la clase media, acorralada, desesperada. Sin voz y sin voceros. Defenestrada, pidiendo también otro regalo. Cualquiera, pero algo.
Esto no puede seguir. Hay que sumar y sumar voces y voluntades para detener la guerra. Hay que movilizarnos a favor de la paz.
Forzar el debate en todos los escenarios. En cada casa, cuadra, barrio, pueblo o ciudad, salón de clase, organizaciones sociales, gremiales, iglesias, campos deportivos, culturales, partidos políticos, debe haber una acción contra la guerra. La paz no es otro regalo. Es un derecho que debemos ejercer.
** Que las famosas fundaciones de apoyo financiadas con dineros públicos son entidades privadas? Ignorancia, cinismo o viveza. Llévenselas a sus casas.
sábado, 31 de octubre de 2009
La inseguridad
orteganarvaez@gmail.com
Es sumamente costosa y dolorosa. Vidas, bienes, tranquilidad, percepciones, inversiones. Todo se afecta cuando la comunidad cae en manos de los delincuentes de cualquier pelambre. Desde los raponeros de celulares (que por eso ya matan) hasta las bandas organizadas de criminales. Pero nada se hace, o para ser justos, lo que se hace no es suficiente. ¿Qué es lo que pasa? Acaso no se advierte que las estrategias hasta ahora utilizadas no sirven de mucho? Y si se advierte, ¿por qué no se cambian?
Claro hace falta más fuerza policial. Hay que pedirla. Con respeto, pero también con altivez, hasta conseguirla. Pero mientras tanto, utilizar la imaginación, la creatividad. Si los ya megaconocidos consejos de seguridad no son eficaces. Esto es sí las instituciones competentes agotaron su capacidad de enfrentar la seguridad, pues acudamos a la comunidad.
Ahí están las organizaciones comunitarias: Juntas comunales, comités de barrios, gremios, medios de comunicación, sectores de la producción, toda forma de organización comunitaria debe utilizarse para hacer frente a la escandalosa inseguridad de la ciudad.
Las autoridades deben entender de una vez por todas, que no todo lo que suceda y deba hacerse en la ciudad es responsabilidad de ellas. También compete a la comunidad. A la que deben hacer partícipe. Escucharla, motivarla, comprometerla, trabajar con ella. Organizar ya y activar diversos comités u organizaciones sociales que se vinculen de manera inmediata a planes de seguridad que cierren el paso a tanta muestra de delincuencia que se apodera de la ciudad. Los delincuentes deben saber que actúan contra todos, no contra su víctima.
Ello requiere una estrategia que no necesariamente debe inventarse plenamente, ya existen experiencias. Dado el enorme impacto negativo, la seguridad ciudadana, es el reto inmediato de nuestras autoridades. No hay explicación o justificación alguna para no implementar con urgencia acciones para garantizarla, pues la copa de la paciencia ciudadana no resiste un hecho más.
Y por supuesto, atender simultáneamente y con medidas concretas, los problemas sociales de la ciudad, porque la seguridad no es solamente el resultado de las medidas policivas. En el fondo de muchas de las acciones delincuenciales, radica un problema individual, familiar, comunitario.
No estamos frente a una situación fácil de superar. Se han acumulado durante años muchas dificultades. El mismo país es un escenario abonado para el surgimiento y consolidación de las más diversas y complejas manifestaciones antisociales, para la falta de solidaridad. Pero sobre esta cruda realidad hay que sobreponerse. Y es en estas difíciles circunstancias donde se demuestra la voluntad de una sociedad para superarlas. Esta ciudad, puesta a prueba, es capaz de demostrarlo. Que sus dirigentes, particularmente sus autoridades la convoquen. Porque son muchos más los que trabajan y luchan honradamente, que quienes se aprovechan de sus deficiencias. Y de la indiferencia de todos.
sábado, 24 de octubre de 2009
De concesiones y privatizaciones
TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ.
orteganarvaez@gmail.com
Los temas del Estado, de la sociedad y su desarrollo, deben asumirse con toda la seriedad posible. Si no es así, las discusiones resultan estériles y los resultados catastróficos. Soltar una frase, un juicio, sobre cualquiera de ellos, motivados por la emotividad es insulso; hacerlo por algún interés distinto al colectivo, resulta perverso.
Buena parte de nuestras dolencias, tiene que ver con la falta de estudio e investigación de los problemas que nos afectan. Falencias éstas que nos conducen a propuestas y acciones equivocadas o por lo menos no suficientemente acertadas.
Hablar de concesiones y privatización no es cualquier cosa. Siempre habrá puntos de vista contradictorios. No es un tema fácil. Por ello no puede resolverse de manera simplista. Que no hay recursos para el relleno sanitario, hace ya rato hay colegios concesionados, los privados ofrecen mejor calidad, los recursos son “regalados” por la Nación, existen experiencias exitosas en otras partes, son expresiones superficiales que se escuchan a menudo. Pero nada serio. Nada que responda a una caracterización de la comunidad payanesa, a una lectura profunda del Estado y pertinencia de sus políticas públicas, a una valoración juiciosa y serena de las múltiples variables que inciden en decisiones de esta naturaleza.
Porque el interrogante automático que genera el tema es, qué pasa con lo público. (aceptado ya que el neoliberalismo: Estado pequeño-mercado gigante, fue un fenomenal fiasco, que llenó de pobreza el mundo entero y enriqueció a unos cuantos). Con las basuras, la justicia, la educación, la defensa, las relaciones exteriores, los servicios domiciliarios y en general con todo lo que el Estado debe hacer con nuestros impuestos? Por qué nada funciona o funciona deficientemente? Qué es lo que pasa? Qué debemos hacer?
Lo primero, definir, si hacemos o no, una apuesta por lo público. No en términos absolutos, por supuesto. La iniciativa privada tiene un lugar y un valor importante en la sociedad y en ciertos sectores, además, hay que privilegiarla. Lo que no podemos hacer es actuar con ligereza. Claro, si privatizamos todo, sobra el Estado. Porque hasta la regulación la impone el mercado. Actuar así no es ejercer liderazgo. No es ninguna proeza entregar la función estatal a los particulares. Sí es una posición política. Como es un derecho exigir el funcionamiento eficiente y transparente del Estado. Y esto es parte del debate que hay que hacer, para que los sofismas no impongan el criterio ciudadano.
Y no deben confundirse ciertas cosas. Reflexionar sobre estos temas, no es actuar contra nadie. Son actitudes que deben asumirse, como un aporte a la necesaria discusión de los temas que inciden en la comunidad. Porque si aceptamos callar ante todo, porque todo lo que se hace es positivo nos guardarán un puesto en la larga fila de familias en acción. Y eso sí ni de vainas.
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sábado, 17 de octubre de 2009
Las movilizaciones
TEMÌSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com
Motivos para tomarse las calles con manifestaciones de protesta, existen de sobra en este país. Los hechos de corrupción que nos asaltan por todas partes, la ineficiencia de un estado colocado al servicio de todo, menos del interés general, las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, el riesgo de nuestra precaria democracia, justifican con creces que actores sociales y comunidades en general expresen su descontento con lo que está pasando y exijan el respeto a la dignidad humana.
Si no fuese porque a veces la anarquía o la actitud provocadora del Estado alteran el carácter pacífico de las protestas, las manifestaciones deberían tener el respaldo de los más diversos sectores de la sociedad, pues si bien algunos las descalifican con expresiones como “qué sacan con eso,” lo cierto es que ejercer por la vías constitucionales – y las marchas lo son- los derechos a la protesta, a la movilización y hasta a la desobediencia civil, es algo que hace falta entre nosotros como una de las formas de participación que contribuye a ejercer y fortalecer la democracia.
Porque el argumento de que Colombia es un país democrático, porque todo ciudadano tiene derecho a elegir y ser elegido, es demagógico. La democracia es mucho, pero mucho más que eso. Lo que ocurre es que, acostumbrados como estamos, a no ejercerla, cualquier manifestación popular que se salga del molde tradicional, aparece como un acto extraño, inconveniente y hasta subversivo.
Cosa diferente es que, las manifestaciones, que son un muy valioso instrumento de expresión colectiva, para manifestar el descontento popular, exigir derechos y presionar acciones de gobierno, se desgasten, por improvisación, o por intereses distintos, porque cuando ello ocurre, en el imaginario colectivo, pierden las simpatías y apoyos necesarios para producir los resultados esperados.
**Se dice que en reunión de autoridades y propietarios de locales comerciales ubicados en el Parque de Caldas, definieron quienes podrían ejercer algún arte u oficio en él. Que tal que en cada cuadra sus moradores hiciesen lo mismo? Curiosa forma de disponer el destino de los bienes públicos, cuya esencia es la de ser propiedad de todos.
** La declaratoria de la Semana Santa como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, es un hecho que debe regocijarnos a todos. Felicitaciones a sus promotores y fuerza e imaginación a la ciudad para masificar sus beneficios sociales.
**Finlandia elevó a derecho fundamental el acceso de sus ciudadanos a internet de banda ancha. Se dan cuenta cómo estamos de atrasados?
**Cómo sería deseable que un Presidente de la República, llegue a un campus universitario acompañado de los ministros de educación y cultura y no de defensa.
domingo, 11 de octubre de 2009
Nobel por el pasado y el futuro
orteganarvaez@gmail.com
He sentido una lluvia de indescifrables sentimientos por la llegada de Barak Obama a la presidencia del país más poderoso del mundo. Me emocioné hasta el límite con su triunfo y leo, releo y comento con deleite el denso discurso de su posesión. Me ha parecido que en una nación, en donde hace apenas cincuenta años, ser negro era un estigma, encarne uno de ellos, la dignidad y el símbolo de su pueblo, es algo verdaderamente histórico y maravilloso.
Que el Presidente Obama no ha hecho todavía lo suficiente para merecer el Nobel. No es del todo cierto. Su sola elección, significa un profundo acto de paz con la historia. Con la larga y vergonzosa historia de discriminación y marginalidad de seres humanos por razón de su raza. Una situación que para desgracia del género humano aún persiste- y de qué forma- en muchos lugares del mundo. Y que en el nuestro tiene manifestaciones claras, que intentan matizarse y desconocerse, soslayando una inocultable e inaceptable verdad.
Una muy profunda y hasta ahora no estudiada transformación, debió haberse generado en el seno de la sociedad estadounidense, para que poderosos intereses culturales, económicos y religiosos hubiesen sido superados por el impulso renovador de una figura carismática y capaz, cuyo triunfo envía a los pueblos y líderes del mundo un cautivador mensaje de igualdad, ese intangible, que subyace en la construcción de toda democracia y que no puede ser considerada más, como una simple aspiración retórica, sino que debe ser practicada como auténtica realidad. No es este acaso, un auténtico hecho de paz?
Claro, el nobel para Obama, tiene también un categórico mensaje hacia el futuro. Un mundo plagado de guerras, hambre, desigualdades y autodestrucción, ya no es resistible. El liderazgo de la superpotencia debe ser utilizado, no para imponer unilateral y hegemónicamente una concepción del universo, sino para construir entre todos y en medio de nuestra enorme y rica diversidad, mejores condiciones de vida para tantos pueblos marginados, para relacionarnos en términos de respeto por nuestras identidades y soberanías, y para aclimatar la confianza que elimine el fantasma de la violencia, que bajo diferentes manifestaciones siembra de dolor y muerte tantos escenarios de esta aldea global, que debemos conservar para quienes nos suceden.
La presidencia de Obama significa entonces, saldar una deuda histórica con la cultura y la civilización, y abrir un crédito con el futuro de la humanidad. En ese amplio contexto debe entenderse la concesión del premio nobel de paz. Una paz que bajo su liderazgo se imponga sobre la cultura y el negocio de la guerra. Guerra, que entre nosotros, ya debe cederle espacio a la búsqueda de la paz.
sábado, 3 de octubre de 2009
¿Fallos por votos?
orteganarvaez@gmail.com
Si esto no se detiene, aterra pensar hasta dónde llegara la descomposición ética y moral de la política. Para nadie es un secreto, que salvo excepciones muy escasas, los votos se consiguen a cambio de mercados, cemento, ladrillo, pesos, puestos, promesas y otras cuantas cosas mas.
La poca cultura política de los electores que impide dimensionar la importancia de la participación en los asuntos públicos, la actitud cómoda e irresponsable de quienes sí captan todo lo que está sucediendo, pero prefieren enmohecerse a asumir algún costo, la pobreza, que impone el servilismo, la ausencia de verdaderos partidos políticos, que conectados con la comunidad, promuevan el debate crítico, fijen posiciones, tracen derroteros y la movilicen en torno a los temas que la afectan; todo se conjuga para propiciar un ambiente en el que los mediocres, astutos y corruptos merodeen por todas partes, orienten los asuntos de la política y determinen las acciones de gobierno.
Pero, lo que no habíamos visto hasta ahora-o por lo menos no, de forma tan abierta- era la oferta de fallos disciplinarios y de control a cambio de votos. Investigaciones se inician profusamente. Es lo que corresponde. Hasta aquí no hay nada nuevo. Advertida alguna irregularidad, la investigación es la consecuencia lógica. Lo ilógico es que nunca termine. Lo inaceptable que termine “negociada.”
Si bien en algunas dependencias y en muy pocos procesos ha habido fallos e interlocutorios, que demuestran, tardíamente, que algo se está haciendo, (no lo suficiente) lo que resulta de extrema gravedad, es que se usen para acabar de corromper la política. “Vote con nosotros y le revocamos ese pliego de cargos, el fallo de instancia o se los dilatamos”.
Ahora, de algunos políticos, se puede esperar cualquier cosa. Hasta lo inimaginable. Pero de los funcionarios públicos no. Ellos-pagados con nuestros impuestos-no pueden permitir que se los utilice. Pasan a ser delincuentes, así de simple, delincuentes. Y hay sobre el tema por todas partes demasiados comentarios. ¡Cuidado! que cuando el rio suena, no es porque se haya ahogado una orquesta.
** De tiempo atrás advertimos lo de Cedelca. La responsabilidad reciente es del gobierno. La mediata, de los que la usufructuaron irresponsablemente, que ahora posarán de salvadores. Lo que sigue, si tenemos visión; Una sólida postura para hacerla nuestra y explotar nuestro inmenso potencial hidroenergético.
**Da náuseas el destape de los créditos de Agro Ingreso Seguro, el programa para “ reducir las desigualdades del campo”. Cómo pedirle a nuestros campesinos que crean en el país?
** La privatización del aseo, ocasión para que el pueblo se pronuncie. Dirán que es política, desconocen que política, es “el deber que tenemos como ciudadanos libres de, seguir la marcha de los asuntos públicos que tienen impacto sobre la sociedad.”
domingo, 27 de septiembre de 2009
Todos debemos reaccionar
orteganarvaez@gmail.com
No me cansaré de repetirlo. Es mi obligación como ciudadano. Si esta ciudad, entrañable ciudad, no toma en serio su destino, definitivamente no hay nada que hacer. Se reafirmará la triste, pero real sentencia callejera, según la cual, lo mejor que podemos hacer los padres de familia de Popayán, es educar nuestros hijos en otra parte y lograr que hagan su vida por allá. Porque aquí no habrán condiciones para garantizarles un futuro promisorio. Me resisto a aceptar esa máxima lapidaria y hago todos los esfuerzos posibles para que no sea así. Equivaldría a sepultar la historia. pero sucederá, si no reaccionamos a tiempo.
No sé a cuantos les preocupa la situación social. Que es deprimente. Les preocupa de verdad, no como un simple discurso. O si cada cual decidió hacer lo suyo, sacarle partido a todo lo que le sea posible y que cada quien se las arregle como pueda. Claro, hay que reconocerlo. Voces y acciones aisladas existen, que se esfuerzan y aportan. Pero son aisladas, y así aunque valientes y acertadas, son débiles. Porque el estado de cosas es de tal magnitud, que apenas acarician la epidermis del problema. O porque quienes están del otro lado, son poderosos, imparables.
Poderosos, no porque tengan fortalezas intrínsecas que los hagan admirables. No. Precisamente, por todo lo contrario. Porque carecer de ellas, hasta de escrúpulos, pero la moral de esta sociedad, ha llegado al punto que, son estos personajes los que triunfan, los que progresan, los que mandan.
Puede una sociedad cualquiera, en el mundo actual, elevar sus condiciones de vida si sus líderes no están capacitados? Difícilmente, a menos que hayan mujeres u hombres proverbiales, que no están a la vista,
Existen en esta ciudad, líderes capaces de encarar el reto del momento? Por supuesto que sí. En todos los sectores. Dónde están?. Porqué no salen a plantear sus argumentos? Seguramente, lo están haciendo. Pero claro, a su manera, como dije, aislados. Y así, el efecto es contrario. Aparecen como simples contestatarios, sin respaldo y con algún interés distinto al colectivo.
Mientras tanto, unos grupos que se dicen representativos, que hacen mal a lo que debieran ser los partidos, necesarios en toda democracia, se tomaron lo público, lo que nos pertenece a todos, los mas valioso e importante que tenemos para moldear el destino de la ciudad, que es el mismo nuestro y el de nuestros hijos-los que debiéramos querer que estudien, trabajen y progresen aquí- y hacen con él, lo que les parece, que no es exactamente lo que merecemos todos, ni lo que el mundo de hoy, tan complejo y competitivo demanda.
Pero mientras no unamos esfuerzos por encima de nuestras diferencias, no podremos vencerlos y la ciudad, nuestra ciudad, paga un costo demasiado alto. Un botón basta de muestra….
sábado, 19 de septiembre de 2009
Cuidado con los prepagos
orteganarvaez@gmail.com
No se trata de asumir posiciones radicales sobre un tema complejo. Se trata sí, de una forma de concebir el Estado y su relación con la sociedad, que en otras palabras es la concepción sobre la forma de gobierno.
Existe el equivocado concepto de creer que los gobernantes elegidos son propietarios de los bienes públicos que deben administrar. En consecuencia, desde el poder dispensan favores, individuales o colectivos, gracias a su infinita generosidad. Favores que la gente debe agradecer hasta el límite de enajenar su voluntad y hasta su dignidad.
Por esta vía se generan dos grandes distorsiones del gobierno o de la democracia, en términos más amplios. De un lado, la negación de los derechos- todo es una benevolente concesión del gobernante- y de otro, el autoritarismo, como todo depende del mandatario, es imprescindible.
Y por ello nada importa lo que piense la gente. Ya ejerció su derecho a elegir, lo demás depende del elegido. O de los elegidos, como en el caso de Popayán que comienza un proceso de privatización profundo y acelerado. Sí. Díganlo claramente. De privatización de sus servicios públicos (aseo, educación, transporte, después lo demás, no lo duden). Tengan el valor de decirlo. No se desgasten con explicaciones artificiosas que nadie cree. Porque es simple y peligrosamente eso. Privatización.
Y en cuantía de cien mil millones de pesos. Que comprometen vigencias futuras hasta el 2024. ¡Tres Alcaldías más! Así está propuesto por la Alcaldía al Concejo. Y lo van a aprobar en tres días. Clandestinamente. Porque el hecho de que se haga en el recinto del cabildo, no lo hace público de verdad. Público es con la gente. ¿No se dan cuenta que hasta la Cortes de justicia, que son en esencia reservadas, hacen audiencias públicas, cuando de temas de importancia se trata? Imagínense el profundo debate del Concejo. ¿Cómo aceptan que en tan cortísimo tiempo los obliguen a decidir sobre tema tan trascendente? ¿Cuál es la prisa? ¿Trampa a la ley de garantías que limita contratar? ¿Proyecto prepago, cómo corre el rumor?
Y no se trata, en gracia de discusión, de cuestionar la bondad o necesidad de las obras. No, por ahora. Es el procedimiento. ¿Por qué tanto afán? Explíquenlo. ¿Por qué a espaldas de todo el mundo? ¿Qué es lo que hay por dentro?
Y esta ciudad, que se precia de ser culta e histórica. ¿Callada? ¿Muda? Formas de gobierno. Como ya los elegimos, hasta ahí llegó nuestro derecho a participar. Leguleyadas. Como afirmar que según la constitución, los requisitos para ser Fiscal son simplemente diez años de ejercicio como abogado. Analfabetas constitucionales. Léanse el preámbulo y consulten los valores y principios.
***Y si los concejales liberales no socializan temas tan importantes con el partido, ¿para qué es que eligen directorios?
sábado, 12 de septiembre de 2009
Por la democracia.
orteganarvaez@gmail.com
Lo que ocurre en el país no es de poca monta. Nos esperan largos meses de oscuro y difícil panorama en todos los campos porque podemos estar al borde de la más flagrante subversión del orden jurídico- constitucional, del orden social y del orden público. O lo que es lo mismo, tirando al traste lo poco que hemos construido de democracia.
Nos esperan meses de dura confrontación partidista. De enfrentamientos de sectores sociales y de opinión, porque no estamos asistiendo simplemente a otro proceso electoral más. No. Lo que está por definirse en términos jurídico-políticos, es si la segunda reelección implica una reforma adicional a la Constitución o se trata de una auténtica sustitución de la Carta Política.
Y por la forma como se ha realizado todo este proceso, es claro que la mesura que debe acompañar estas discusiones no parece fácil recomendar. Desde la financiación para recoger las firmas del referendo, pasando por el cambio de la pregunta –negada en la comisión primera de la Cámara-, la resolución de los impedimentos, el “voltiarepismo” autorizado, no para recomponer las fuerzas políticas, como dicen, sino para asegurar el asalto constitucional, con manzanillos sin ningún carácter, ni formación ideológica y por tanto fácilmente comprables, hasta el reparto de notarías y la donación de cajas fuertes repletas de dinero corrupto, muestran que caímos en manos de una pseudoclase política y dirigente que no se detiene ante nada. Pero que no tenemos porque admitir.
Claro que al pueblo raso, no se le puede pedir que haga estas reflexiones. Ocupado como está en sobrevivir, sin mayor educación, rebuscando por todas partes, hasta por los lados del delito, algo para llevar a sus hijos, parado días enteros haciendo cola para recibir una limosna disfrazada de política pública, no tiene tiempo, ni elementos para preguntarse qué es eso de democracia, de derechos humanos, de constitución. Como están las cosas, dirá, con tal de que tenga algo de comer, bienvenido el autoritarismo.
Como tampoco puede pedirse, análisis objetivos sobre estos temas, a quienes están disfrutando del poder. Grandes empresarios y contratistas, están felices . Los unos, porque aumentan de manera gigantesca su fortuna- lo de los bancos es una bofetada en el rostro famélico de millones de miserables en aumento-, y los otros porque al fin y al cabo, en medio de la crisis, sostienen ingresos que les permiten aún, permanecer en el nivel de clase media, sin mayor aspiración, vegetando, sin importarles mucho el rumbo del país en el mediano plazo.
Pero no hay que equivocarse. No hay términos medios. O defendemos la democracia o claudicamos ante al autoritarismo. Lo demás, son acomodos.
*** Soplan fuertes vientos de privatización por la Alcaldía. ¿Eficiencia o negociados?
sábado, 29 de agosto de 2009
Hablen, hablen, por favor
orteganarvaez@gmail.com
Si los comentarios que se oyen en esquinas, tiendas y cafés son ciertos, vivimos en una alcantarilla. Si no lo son, hay una enorme perversidad fruto de mentes desadaptadas, que le hacen un terrible mal a la de por sí maltrecha imagen del terruño.
Pero es bueno, necesario, que sobre esto, alguien, y ojalá mucha gente, diga algo. La existencia de numerosas fundaciones contratistas en diferentes niveles de la administración debe ser analizada, evaluada, controlada. Se dice por ejemplo, que muchas de ellas, son de fachada. Que los verdaderos dueños no aparecen.
Que las hay para todos los gustos. Que contratan desde la compra de palillos, hasta complejos equipos de alta tecnología. Y por supuesto toda clase de obras civiles y servicios personales. Si bien esta diversidad de objetos, ya de por sí, es altamente sospechosa, la manera, según se comenta, como ejecutan los contratos, sí que resulta nauseabunda.
Se dice, para citar sólo algunos datos, que tan pronto, estas fundaciones, contratan con el necesitado ciudadano, le advierten, que el valor del contrato no es el que figura en el documento, porque deben entregar, léase bien, el 40% a la fundación.
Algunos de los contratistas rechazan “la mordida,” pero como finalmente consiguen uno que la acepta, calculen ustedes, lo que finalmente se invierte. Esto por supuesto, es extremadamente grave, es un delito, es criminal. ¡Pero atérrense! ¡Todavía es peor! En los casos en que los contratistas reciben un anticipo, como ocurre en algunos contratos, Vuelvan a leer bien: Lo llaman a la casa, para que devuelvan, como coima, el anticipo.
Esta práctica, propia de bandidos de la peor ralea, dicen, se ha vuelto ya absolutamente obligante. Nadie puede intentar contratar, con algunas entidades, si no se somete a ella. Quien pretenda competir en condiciones normales, por las vías legales, no tiene nada que hacer. La consigna es clara y contundente: o se corrompe o no contrata.
Y son muchos, pero muchos los comentarios que al respecto se escuchan por todas partes. Cómo sería de bueno, que las entidades oficiales, motu propio, decidan publicar en alguno de sus boletines, una lista completa de las contrataciones (se trata de nuestro dinero) que también podemos obtener, vía derecho de petición. Aunque como van las cosas, es de tal magnitud, tan gigantesco el nivel de corrupción de que se habla, que muchos de los afectados y hasta de los “beneficiarios” quieren sacudirse del lodo que los está asfixiando. Y comienzan a hablar. Armense de valor y cuéntenlo todo por favor.
sábado, 22 de agosto de 2009
¡Paren el robo!
orteganarvaez@gmail.com
A la directora de Fiscalías y sus fiscales, a la judicatura, a la Procuradora y los procuradores, al Contralor Departamental, por favor señores, paren el robo de los dineros públicos. En algunos municipios del Cauca, hay una carnicería presupuestal, un saqueo asqueante de los recursos del Estado. Y buena parte de la responsabilidad está en sus manos. No pueden seguir manejando la respuesta de que están simplemente investigando. Porque ello, si bien es una condición necesaria, no es suficiente. Produzcan decisiones. Emitan sentencias. Si existe prueba para condenar, condenen. Si no, absuelvan. Si existen pruebas, como las hay de sobra en muchos casos, suspendan provisionalmente. Actúen. Utilicen las herramientas de que disponen, para detener esta orgía del despilfarro que saben ustedes campea en varios municipios. No se dejen pasear por los laberintos de las argucias procedimentales. No actúen motivados por relaciones políticas o de amistad. Eso es prevaricato, puro y simple. Debido proceso, sí, claro, pero celeridad también. Porque una justicia tardía, no es justicia, es por el contrario una injusticia.
Y porque en cuestiones de ilícitos que involucran dineros públicos existe una característica que no pueden desconocer, contrario a lo que existe en otra clase de delitos o de faltas. Que la actividad es continuada. Porque sus autores mientras los investigan siguen actuando. Actuando para seguir en las mismas o para tergiversar la prueba. “El tiempo que pasa, la verdad que huye”, aprendíamos de los maestros del derecho en la Universidad.
Existe entre algunos funcionarios encargados del control, una grave, muy grave equivocación. Creen que estos órganos se crearon para aconsejar, para asesorar. Ello no es cierto. Los entes de control existen para vigilar que los recursos oficiales no se los roben, no se inviertan mal. Esta es su tarea fundamental. Los avisos de observaciones, los planes de mejoramiento, son subsidiarios.
Pero además informen a la comunidad. Con las salvedades de la reserva sumarial, cuenten lo que está pasando y lo que están haciendo. Pero no con vaguedades, no con abstracciones. Modifiquen los sosos, inútiles y desprestigiados informes de gestión, que no dicen mayor cosa. Díganle a la gente que está pasando con el dinero de todos. Partida por partida, contrato por contrato, obra por obra, antes de que acaben con todo.
En alguna ocasión discutimos con senadores de la oposición una modificación constitucional y legal, para crear una jurisdicción especial para delitos contra la administración pública y faltas que afecten el patrimonio del Estado. Retomaremos la idea, porque al parecer la corrupción está tocando la sal. ¿Y si la sal se corrompe?
lunes, 10 de agosto de 2009
El tiempo de la gente
orteganarvaez@gmail.com
El apetito desmedido por obtener utilidades no se detiene ante nada. Arrasa con todo. Una muestra patética de ello, es el desprecio por el tiempo de la gente. Las entidades financieras, de telefonía celular y en general las empresas productoras de bienes y servicios imprescindibles en la vida moderna, poco o nada consideran los derechos de sus usuarios. Para empezar, nadie lee con interés los vinculantes contratos de pequeñísimas letras que obligan al suscriptor sutilmente hasta hipotecar sus ingresos. Y qué no decir de la lentitud y demora en atender sus inquietudes y reclamos. Claro, reclamarle a estas empresas es un acto de heroísmo o estupidez, porque el usuario siempre sale perdiendo.
Si hubiese conciencia de los derechos que tenemos como consumidores de bienes y servicios, quizá la cosa sería a otro precio. Por lo menos podría haber una interlocución institucional entre una asociación defensora de los derechos del usuario y estas empresas y no como ocurre actualmente entre un indefenso ciudadano, sin mayor conocimiento de la complejidad del servicio contratado y una todopoderosa empresa que nadie conoce más que a través de un cajero que responde siempre con un protocolo de códigos y cifras que ni el mismo entiende.
Porque buena parte de las utilidades empresariales se obtienen a costa de los derechos ciudadanos. La reestructuración de que tanto se habla, implica, de un lado, sustitución de trabajadores por cuenta de la tecnología y de otro, utilización del tiempo de la gente obligándola a permanecer horas enteras haciendo cola hasta para el más mínimo trámite.
Pero nadie protesta. Cuando más, se escucha en medio de la larga espera la expresión de inconformidad, la queja por la prolongada demora, pero nada más. Por tratarse de un servicio obligante, vital casi en la sociedad actual, las empresas aprovechan su posición dominante y la falta de conciencia colectiva que impide una actitud conjunta de los usuarios para, por ejemplo, vetar alguna de ellas, no utilizando sus servicios, sentando así un serio precedente que los obligue a respetar de verdad los derechos del consumidor. Y esto debe hacerlo la misma gente, por cuanto la eficacia de las normas a este respecto o la eficiencia de las oficinas defensoras del cliente es absolutamente nula.
Cuándo aprenderemos que la historia definitivamente la hacen las gentes, las gentes del común, las mismas que cansadas ya de tanto desconocimiento de sus derechos, salen a protestar y a marchar por calles, carreteras y caminos. Hay que seguir el ejemplo. Porque, así no nos guste, no hay otra forma.
lunes, 3 de agosto de 2009
Por una política deportiva
orteganarvaez@gmail.com
He escrito en columna anterior que la percepción generalizada acerca de la falta de una visión de ciudad en el largo plazo es evidente. Existen muchas realidades que así lo confirman. Una de ellas es la carencia de una política pública en materia deportiva. Y no hablemos de deporte competitivo, pues de eso no tenemos absolutamente nada. Quedémonos sólo en el deporte recreativo, en donde podemos evidenciar nuestras falencias.
En cuanto al futbol que es el deporte nacional, la falta de escenarios para su práctica es alarmante. Los que existen son insuficientes para atender la demanda, pues decenas de jóvenes de todos los barrios andan como locos buscando algo que se parezca a una cancha de para practicarlo. Los que existen con tales características son privados en tanto quienes quieran usarlos deben cancelar un precio. Y bien sabemos que todos los jóvenes de nuestros barrios populares son gente muy pobre, que hace un enorme esfuerzo por organizar un club, pero no dispone de los dineros para pagar por jugar.
La Gobernación es propietaria del campo deportivo de la Villa, entregado en comodato a Comfacauca. Allí hay que pagar el ingreso. El resto de los escenarios, obviamente escasos, no tienen buen mantenimiento. En síntesis no existe una política pública consensuada con los propios deportistas, ligas y dirigentes que permita advertir que en un periodo de tiempo determinado nuestros jóvenes, dispondrán de las condiciones, apoyos y estímulos necesarios para la práctica deportiva que cree en ellos la cultura del deporte con todas las ventajas personales, familiares y sociales que lleva implícita.
Y si no existe tal política pública en esta materia, los esfuerzos que se hacen, seguramente bien intencionados, no producen los frutos esperados. Así no vamos a ninguna parte. Porque no solamente debemos dedicarnos a las pequeñas cosas a que estamos acostumbrados. Un torneo, aquí, un campeonato acá, un apoyo oficial más allá. Dilapidamos los escasos recursos, sorteamos la coyuntura, obtenemos un titular de prensa, pero seriamente no podemos afirmar que estamos estructurando un plan que nos permita considerarnos, así sea en ciernes, como una capital deportiva de la región.
Estamos a las puertas de organizar, como sede, los juegos nacionales en alguna de sus disciplinas. Las energías y dineros se orientarán en tal dirección. Es un reto importante. Pero debemos aprovechar la ocasión para plantearnos una apuesta de mayor amplitud y sostenibilidad y comenzar a jugarla, para que muchos deportistas en los barrios populares que luchan en medio de grandes dificultades, sientan que no están solos, como se sienten hoy. Y eso que hablamos solo de futbol.
miércoles, 29 de julio de 2009
Hay que pasar a la acción
orteganarvaez@gmail.com
Del país entero y en general de los entes territoriales a todo nivel se dice que están sobrediagnosticados, cuando de hablar de sus problemas y soluciones se trata. Seguramente es cierto, aunque acertar en el diagnóstico es algo bien complejo. Con todo, sí son muchos los estudios que sobre los diferentes temas existen en el país y son pocas las acciones sostenidas para abordarlos.
La ciudad y el departamento no pueden ser ajenos a estas circunstancias. Que existen problemas en todos los órdenes, es natural, no hay sociedad que no los tenga. Lo grave es la falta de una planificación en el largo plazo, debidamente socializada, para que sea asumida y respaldada por todos y la ausencia de acciones sostenidas mediante las cuales las sucesivas metas se vayan alcanzando.
Esta carencia de planes y acciones así concebidos, atérrense ustedes, les conviene a unos pocos. Especialmente a los partidos políticos, o mejor aún, a algunos dirigentes de los partidos políticos, así digan lo contrario. Porque al no estar sometidos a una “hoja de ruta” en cuanto a la ejecución de los recursos públicos, hacen del presupuesto lo que quieren y disponen de los bienes públicos a su gusto. Y por eso cada cuatro años cambian tan abruptamente las políticas públicas locales y disponen a su antojo de los responsables de su ejecución. A su antojo, en cuanto no siempre designan a los más capaces para ello, como debería ser. Que es lo que no permite una adecuada planificación y unos funcionarios capaces de ejecutarla. No lo duden: la politiquería.
Esto no es nada nuevo. Son cosas que sabemos de sobra, que se comentan en todas partes, en cada esquina, en cada café, pero sobre las cuales no actuamos y no lo hacemos por falta de organización. El momento entonces es pasar a la acción. Qué bueno que un grupo de payaneses y caucanos, muy rápidamente nos propongamos un conjunto de acciones y una convocatoria a la comunidad para hacer pedagogía sobre los temas más prioritarios, exigir a las autoridades respuestas y actitudes frente a ellos, diseñar un mapa de seguimiento para determinar cumplimiento de metas, de manera que todos participemos de lo que se está haciendopues se trata del patrimonio colectivo. No hacerlo es permitir que se repartan y negocien todo.
***MUCHO CUIDADO. Autodenominados dirigentes comunitarios están citando a líderes sociales dizque para tratar el tema de CEDELCA y en medio de la reunión aparecen por arte de magia aspirantes al Congreso. Viveza y cinismo. ¡Qué vaina!
lunes, 27 de julio de 2009
Por los vendedores ambulantes
orteganarváez@gmail.com
Algún día acabarán las obras de remodelación del parque Caldas, por lo que hay que ir pensando en el entorno. Es decir, en la remodelación física y social del sector histórico. La social, debe iniciarse con la reubicación de las ventas ambulantes o “trotantes” para ser más exactos, dada la constante persecución de que son objeto por las autoridades de policía.
Las asociaciones de vendedores de la calle aseguran que ya son más de mil las personas dedicadas a este oficio, por lo que el problema es de marca mayor y amerita una clara definición de una vez por todas. Mil familias son un pueblo entero.
Ello impone obligaciones de todas las partes. Las organizaciones deben evitar que su número se incremente y ofrecer propuestas. La administración plantear fórmulas de tratamiento del problema que permitan en un determinado período de tiempo resolverlo. La ciudadanía permanecer pendiente de que existan acciones concretas para enfrentar la situación y apoyarlas constantemente.
El problema de las ventas ambulantes se origina, por supuesto, en la gravedad del problema social del país. La falta de empleo y de oportunidades obliga a la gente a hacer cualquier cosa para poder llevar algo de sustento a la familia. Que escojan, en medio de tanta dificultad, trabajar de esta manera, es demostración de que son gente buena, que sólo requiere algún tipo de apoyo que las autoridades y la sociedad en general debe ofrecer. Otros escogen el camino del delito y por lo que se ve, no son objeto de tanta persecución.
Algo se está haciendo, sabemos por ejemplo de la ayuda de la cooperación española para la remodelación del antiguo Idema o del ofrecimiento de un subsidio o compensación para que voluntariamente los propios vendedores se reubiquen. Eso está bien, pero puede no ser suficiente, porque no compromete a todos los interesados o porque atraídos por la posibilidad de soluciones, sea atractivo para nuevas personas sumarse al oficio.
Otras ciudades del país han tenido experiencias exitosas que pueden tomarse como referentes aprovechando la ocasión para la formulación de una política pública con amplio respaldo social pues a todos nos interesa aportar en tema tan sensible.
La percepción muy acentuada en amplios sectores sociales es la de que se necesita una visión de ciudad de largo plazo construida colectivamente. Resolver el problema de los vendedores ambulantes puede ser un buen tema para empezar a discutirla y para que la autoridad local se conecte con la ciudadanía. Porque la comunicación del gobierno con su pueblo no debe limitarse solamente a la campaña y el voto. ¿O si?
miércoles, 8 de julio de 2009
Lo que mal empieza...
orteganarvaez@gmail.com
Los procesos de privatización o de operación privada de las actividades de las empresas de servicios públicos siempre han sido cuestionados. Unas veces por significar la sustracción del Estado al cumplimiento de sus funciones básicas, otras por llevar implícitos fuertes componentes de corrupción, mediante el negociado del patrimonio público con entidades de papel, en apariencia constituidas legalmente.
No sabemos cual es el caso de CEDELCA, lo que sí se conoce por estos días es el incumplimiento de las obligaciones contraídas por el operador, con graves consecuencias para los usuarios del servicio, situaciones que revisten enorme gravedad considerando que CEDELCA estaba intervenida, es decir administrada por el Estado, dizque para salvarla de la crisis en que la habían dejado.
Pero como las crisis al decir de los chinos son oportunidades. El actual estado de cosas bien puede servir para que todos los caucanos, todos, sin distingos de ninguna clase asumamos por ahora dos posiciones con firmeza y decisión.
La primera proponer la compra de CEDELCA por parte de nuestros entes territoriales en condiciones que hagan posible la negociación, para que este patrimonio histórico del Cauca sea realmente nuestro y lo tomemos como punto de partida para iniciar el proceso de defensa y aprovechamiento de nuestro inmensamente rico potencial energético. El metro de Medellín, lo pagamos todos los colombianos, y todos los sistemas de transporte masivo que se implementan en el país, también son pagados por los impuestos caucanos.
La segunda para que la quiebra de CEDELCA o de otras de nuestras entidades no vuelva a ocurrir, un juicio público a quienes durante tanto tiempo administraron la entidad, para que todos sepamos qué fue lo que realmente sucedió; por qué una actividad monopolística que por principio debe generar utilidades colapsó y definamos claramente las responsabilidades.
Si no actuamos de esta manera, pueden estar seguros, que la operación privada de Cedelca justificará todos sus incumplimientos, el mal servicio continuará, las tarifas se incrementarán, el gobierno se escudará en los vericuetos de la legalidad contractual, algún grupo político pescará en el rio revuelto de las explicaciones sin fin, se dilapidará el poco valor de las acciones que nos pertenecen y los caucanos, como en otras ocasiones, por falta de visión ydecisión, habremos perdido una maravillosa oportunidad de exigirle al Estado el pago de la inmensa deuda social contraída con un pueblo cuyo aporte a la historia de este país merece mejor suerte.