sábado, 31 de octubre de 2009

La inseguridad

TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com

Es sumamente costosa y dolorosa. Vidas, bienes, tranquilidad, percepciones, inversiones. Todo se afecta cuando la comunidad cae en manos de los delincuentes de cualquier pelambre. Desde los raponeros de celulares (que por eso ya matan) hasta las bandas organizadas de criminales. Pero nada se hace, o para ser justos, lo que se hace no es suficiente. ¿Qué es lo que pasa? Acaso no se advierte que las estrategias hasta ahora utilizadas no sirven de mucho? Y si se advierte, ¿por qué no se cambian?
Claro hace falta más fuerza policial. Hay que pedirla. Con respeto, pero también con altivez, hasta conseguirla. Pero mientras tanto, utilizar la imaginación, la creatividad. Si los ya megaconocidos consejos de seguridad no son eficaces. Esto es sí las instituciones competentes agotaron su capacidad de enfrentar la seguridad, pues acudamos a la comunidad.
Ahí están las organizaciones comunitarias: Juntas comunales, comités de barrios, gremios, medios de comunicación, sectores de la producción, toda forma de organización comunitaria debe utilizarse para hacer frente a la escandalosa inseguridad de la ciudad.
Las autoridades deben entender de una vez por todas, que no todo lo que suceda y deba hacerse en la ciudad es responsabilidad de ellas. También compete a la comunidad. A la que deben hacer partícipe. Escucharla, motivarla, comprometerla, trabajar con ella. Organizar ya y activar diversos comités u organizaciones sociales que se vinculen de manera inmediata a planes de seguridad que cierren el paso a tanta muestra de delincuencia que se apodera de la ciudad. Los delincuentes deben saber que actúan contra todos, no contra su víctima.
Ello requiere una estrategia que no necesariamente debe inventarse plenamente, ya existen experiencias. Dado el enorme impacto negativo, la seguridad ciudadana, es el reto inmediato de nuestras autoridades. No hay explicación o justificación alguna para no implementar con urgencia acciones para garantizarla, pues la copa de la paciencia ciudadana no resiste un hecho más.
Y por supuesto, atender simultáneamente y con medidas concretas, los problemas sociales de la ciudad, porque la seguridad no es solamente el resultado de las medidas policivas. En el fondo de muchas de las acciones delincuenciales, radica un problema individual, familiar, comunitario.
No estamos frente a una situación fácil de superar. Se han acumulado durante años muchas dificultades. El mismo país es un escenario abonado para el surgimiento y consolidación de las más diversas y complejas manifestaciones antisociales, para la falta de solidaridad. Pero sobre esta cruda realidad hay que sobreponerse. Y es en estas difíciles circunstancias donde se demuestra la voluntad de una sociedad para superarlas. Esta ciudad, puesta a prueba, es capaz de demostrarlo. Que sus dirigentes, particularmente sus autoridades la convoquen. Porque son muchos más los que trabajan y luchan honradamente, que quienes se aprovechan de sus deficiencias. Y de la indiferencia de todos.

sábado, 24 de octubre de 2009

De concesiones y privatizaciones


TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ.
orteganarvaez@gmail.com

Los temas del Estado, de la sociedad y su desarrollo, deben asumirse con toda la seriedad posible. Si no es así, las discusiones resultan estériles y los resultados catastróficos. Soltar una frase, un juicio, sobre cualquiera de ellos, motivados por la emotividad es insulso; hacerlo por algún interés distinto al colectivo, resulta perverso.
Buena parte de nuestras dolencias, tiene que ver con la falta de estudio e investigación de los problemas que nos afectan. Falencias éstas que nos conducen a propuestas y acciones equivocadas o por lo menos no suficientemente acertadas.
Hablar de concesiones y privatización no es cualquier cosa. Siempre habrá puntos de vista contradictorios. No es un tema fácil. Por ello no puede resolverse de manera simplista. Que no hay recursos para el relleno sanitario, hace ya rato hay colegios concesionados, los privados ofrecen mejor calidad, los recursos son “regalados” por la Nación, existen experiencias exitosas en otras partes, son expresiones superficiales que se escuchan a menudo. Pero nada serio. Nada que responda a una caracterización de la comunidad payanesa, a una lectura profunda del Estado y pertinencia de sus políticas públicas, a una valoración juiciosa y serena de las múltiples variables que inciden en decisiones de esta naturaleza.
Porque el interrogante automático que genera el tema es, qué pasa con lo público. (aceptado ya que el neoliberalismo: Estado pequeño-mercado gigante, fue un fenomenal fiasco, que llenó de pobreza el mundo entero y enriqueció a unos cuantos). Con las basuras, la justicia, la educación, la defensa, las relaciones exteriores, los servicios domiciliarios y en general con todo lo que el Estado debe hacer con nuestros impuestos? Por qué nada funciona o funciona deficientemente? Qué es lo que pasa? Qué debemos hacer?
Lo primero, definir, si hacemos o no, una apuesta por lo público. No en términos absolutos, por supuesto. La iniciativa privada tiene un lugar y un valor importante en la sociedad y en ciertos sectores, además, hay que privilegiarla. Lo que no podemos hacer es actuar con ligereza. Claro, si privatizamos todo, sobra el Estado. Porque hasta la regulación la impone el mercado. Actuar así no es ejercer liderazgo. No es ninguna proeza entregar la función estatal a los particulares. Sí es una posición política. Como es un derecho exigir el funcionamiento eficiente y transparente del Estado. Y esto es parte del debate que hay que hacer, para que los sofismas no impongan el criterio ciudadano.
Y no deben confundirse ciertas cosas. Reflexionar sobre estos temas, no es actuar contra nadie. Son actitudes que deben asumirse, como un aporte a la necesaria discusión de los temas que inciden en la comunidad. Porque si aceptamos callar ante todo, porque todo lo que se hace es positivo nos guardarán un puesto en la larga fila de familias en acción. Y eso sí ni de vainas.
Léanme en titoortega.blogspot.com

sábado, 17 de octubre de 2009

Las movilizaciones


TEMÌSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com


Motivos para tomarse las calles con manifestaciones de protesta, existen de sobra en este país. Los hechos de corrupción que nos asaltan por todas partes, la ineficiencia de un estado colocado al servicio de todo, menos del interés general, las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, el riesgo de nuestra precaria democracia, justifican con creces que actores sociales y comunidades en general expresen su descontento con lo que está pasando y exijan el respeto a la dignidad humana.
Si no fuese porque a veces la anarquía o la actitud provocadora del Estado alteran el carácter pacífico de las protestas, las manifestaciones deberían tener el respaldo de los más diversos sectores de la sociedad, pues si bien algunos las descalifican con expresiones como “qué sacan con eso,” lo cierto es que ejercer por la vías constitucionales – y las marchas lo son- los derechos a la protesta, a la movilización y hasta a la desobediencia civil, es algo que hace falta entre nosotros como una de las formas de participación que contribuye a ejercer y fortalecer la democracia.
Porque el argumento de que Colombia es un país democrático, porque todo ciudadano tiene derecho a elegir y ser elegido, es demagógico. La democracia es mucho, pero mucho más que eso. Lo que ocurre es que, acostumbrados como estamos, a no ejercerla, cualquier manifestación popular que se salga del molde tradicional, aparece como un acto extraño, inconveniente y hasta subversivo.
Cosa diferente es que, las manifestaciones, que son un muy valioso instrumento de expresión colectiva, para manifestar el descontento popular, exigir derechos y presionar acciones de gobierno, se desgasten, por improvisación, o por intereses distintos, porque cuando ello ocurre, en el imaginario colectivo, pierden las simpatías y apoyos necesarios para producir los resultados esperados.
**Se dice que en reunión de autoridades y propietarios de locales comerciales ubicados en el Parque de Caldas, definieron quienes podrían ejercer algún arte u oficio en él. Que tal que en cada cuadra sus moradores hiciesen lo mismo? Curiosa forma de disponer el destino de los bienes públicos, cuya esencia es la de ser propiedad de todos.
** La declaratoria de la Semana Santa como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, es un hecho que debe regocijarnos a todos. Felicitaciones a sus promotores y fuerza e imaginación a la ciudad para masificar sus beneficios sociales.
**Finlandia elevó a derecho fundamental el acceso de sus ciudadanos a internet de banda ancha. Se dan cuenta cómo estamos de atrasados?
**Cómo sería deseable que un Presidente de la República, llegue a un campus universitario acompañado de los ministros de educación y cultura y no de defensa.

domingo, 11 de octubre de 2009

Nobel por el pasado y el futuro

TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com


He sentido una lluvia de indescifrables sentimientos por la llegada de Barak Obama a la presidencia del país más poderoso del mundo. Me emocioné hasta el límite con su triunfo y leo, releo y comento con deleite el denso discurso de su posesión. Me ha parecido que en una nación, en donde hace apenas cincuenta años, ser negro era un estigma, encarne uno de ellos, la dignidad y el símbolo de su pueblo, es algo verdaderamente histórico y maravilloso.
Que el Presidente Obama no ha hecho todavía lo suficiente para merecer el Nobel. No es del todo cierto. Su sola elección, significa un profundo acto de paz con la historia. Con la larga y vergonzosa historia de discriminación y marginalidad de seres humanos por razón de su raza. Una situación que para desgracia del género humano aún persiste- y de qué forma- en muchos lugares del mundo. Y que en el nuestro tiene manifestaciones claras, que intentan matizarse y desconocerse, soslayando una inocultable e inaceptable verdad.
Una muy profunda y hasta ahora no estudiada transformación, debió haberse generado en el seno de la sociedad estadounidense, para que poderosos intereses culturales, económicos y religiosos hubiesen sido superados por el impulso renovador de una figura carismática y capaz, cuyo triunfo envía a los pueblos y líderes del mundo un cautivador mensaje de igualdad, ese intangible, que subyace en la construcción de toda democracia y que no puede ser considerada más, como una simple aspiración retórica, sino que debe ser practicada como auténtica realidad. No es este acaso, un auténtico hecho de paz?
Claro, el nobel para Obama, tiene también un categórico mensaje hacia el futuro. Un mundo plagado de guerras, hambre, desigualdades y autodestrucción, ya no es resistible. El liderazgo de la superpotencia debe ser utilizado, no para imponer unilateral y hegemónicamente una concepción del universo, sino para construir entre todos y en medio de nuestra enorme y rica diversidad, mejores condiciones de vida para tantos pueblos marginados, para relacionarnos en términos de respeto por nuestras identidades y soberanías, y para aclimatar la confianza que elimine el fantasma de la violencia, que bajo diferentes manifestaciones siembra de dolor y muerte tantos escenarios de esta aldea global, que debemos conservar para quienes nos suceden.
La presidencia de Obama significa entonces, saldar una deuda histórica con la cultura y la civilización, y abrir un crédito con el futuro de la humanidad. En ese amplio contexto debe entenderse la concesión del premio nobel de paz. Una paz que bajo su liderazgo se imponga sobre la cultura y el negocio de la guerra. Guerra, que entre nosotros, ya debe cederle espacio a la búsqueda de la paz.

sábado, 3 de octubre de 2009

¿Fallos por votos?

TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com


Si esto no se detiene, aterra pensar hasta dónde llegara la descomposición ética y moral de la política. Para nadie es un secreto, que salvo excepciones muy escasas, los votos se consiguen a cambio de mercados, cemento, ladrillo, pesos, puestos, promesas y otras cuantas cosas mas.
La poca cultura política de los electores que impide dimensionar la importancia de la participación en los asuntos públicos, la actitud cómoda e irresponsable de quienes sí captan todo lo que está sucediendo, pero prefieren enmohecerse a asumir algún costo, la pobreza, que impone el servilismo, la ausencia de verdaderos partidos políticos, que conectados con la comunidad, promuevan el debate crítico, fijen posiciones, tracen derroteros y la movilicen en torno a los temas que la afectan; todo se conjuga para propiciar un ambiente en el que los mediocres, astutos y corruptos merodeen por todas partes, orienten los asuntos de la política y determinen las acciones de gobierno.
Pero, lo que no habíamos visto hasta ahora-o por lo menos no, de forma tan abierta- era la oferta de fallos disciplinarios y de control a cambio de votos. Investigaciones se inician profusamente. Es lo que corresponde. Hasta aquí no hay nada nuevo. Advertida alguna irregularidad, la investigación es la consecuencia lógica. Lo ilógico es que nunca termine. Lo inaceptable que termine “negociada.”
Si bien en algunas dependencias y en muy pocos procesos ha habido fallos e interlocutorios, que demuestran, tardíamente, que algo se está haciendo, (no lo suficiente) lo que resulta de extrema gravedad, es que se usen para acabar de corromper la política. “Vote con nosotros y le revocamos ese pliego de cargos, el fallo de instancia o se los dilatamos”.
Ahora, de algunos políticos, se puede esperar cualquier cosa. Hasta lo inimaginable. Pero de los funcionarios públicos no. Ellos-pagados con nuestros impuestos-no pueden permitir que se los utilice. Pasan a ser delincuentes, así de simple, delincuentes. Y hay sobre el tema por todas partes demasiados comentarios. ¡Cuidado! que cuando el rio suena, no es porque se haya ahogado una orquesta.
** De tiempo atrás advertimos lo de Cedelca. La responsabilidad reciente es del gobierno. La mediata, de los que la usufructuaron irresponsablemente, que ahora posarán de salvadores. Lo que sigue, si tenemos visión; Una sólida postura para hacerla nuestra y explotar nuestro inmenso potencial hidroenergético.
**Da náuseas el destape de los créditos de Agro Ingreso Seguro, el programa para “ reducir las desigualdades del campo”. Cómo pedirle a nuestros campesinos que crean en el país?
** La privatización del aseo, ocasión para que el pueblo se pronuncie. Dirán que es política, desconocen que política, es “el deber que tenemos como ciudadanos libres de, seguir la marcha de los asuntos públicos que tienen impacto sobre la sociedad.”