viernes, 6 de agosto de 2010

Un nuevo gobierno

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Como es apenas natural el inicio de un nuevo gobierno genera expectativas. Para la historia y el análisis quedan los hechos del anterior. No obstante la complejidad de la situación colombiana, lo ocurrido en estos ocho años y la agenda pendiente por resolver, millones de compatriotas anidan la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Otros por el contrario, son absolutamente escépticos y predicen, no sólo que nada nuevo ocurrirá, sino que la situación puede empeorar. Ejercicio democrático, por lo menos en cuanto a la posibilidad de especular.
Logros o fracasos del gobierno que culminó están a la vista. Mirando hacia adelante, son variados los campos en los que todos quisiéramos que el país avanzará, ojala velozmente. Los temas sociales como el empleo, la salud, la educación, vivienda, el campo, urgen políticas audaces, como mejorar y dinamizar las relaciones con nuestros vecinos y la comunidad internacional, para la fluidez de un comercio equilibrado, en un marco de cooperación respetuoso y fructífero.
El Presidente Santos tiene un largo recorrido en el servicio público y la formación suficiente como para adelantar una exitosa obra de gobierno. Ello dependerá de sus efectos concretos sobre la vida misma de los colombianos. Sobre todo de los más pobres. De crear condiciones para una sociedad más igualitaria, equitativa y democrática y en general para hacer realidad los valores, principios y normas de la Carta Política.
Escoger sus colaboradores es una de las más importantes decisiones de cualquier gobernante. La impresión que causa el gabinete presidencial, es la de que se trata de mujeres y hombres con conocimiento y experiencia. Un equipo que ofrece confianza. En tiempos difíciles, como los nuestros, ello es necesario. Se espera decisión para gobernar en favor de los humildes y de las clases medias, hoy marginadas.
Independientemente de la orilla ideológica o política a la que se pertenezca, todos deberíamos desear que acierte. Y contribuir a ello. Entendiendo que se aporta a un gobierno, no solamente siendo parte de él, o apoyándolo a ultranza. También criticando, porque nadie está exento de errores. Bien sabemos que no puede haber democracia sin oposición.
En nuestro medio esperamos superar las condiciones de violencia que aún son difíciles, reconstruir el tejido social fracturado por la imposibilidad de aceptarnos como étnica y culturalmente diversos, consolidar nuestro aparato productivo para explotar a favor de nuestras gentes la riqueza natural y abrir oportunidades para todos.
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Empleados de la Secretaría de Educación Departamental, algunos conocidos, con quienes he trabajado, a raíz de columna anterior, haciéndose destinatarios de conceptos que nada tienen que ver con ellos, en actitud de respaldo como ocurre en todas partes y con todos los jefes, repiten el sentido de comunicación de la Secretaria y me envían un oficio, afirmando que no hay clientelismo ni politiquería. Gracias. Alguien creerá. No estamos para discutir lo obvio.
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¿Saben cuánto vale el contrato de recolección de basuras de Popayán? Más de ciento veinte mil millones de pesos. A quien importa?

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