miércoles, 17 de febrero de 2010

Carta pública a los caucanos

Popayán, Cauca, Febrero de 2010

Queridos ciudadanos del Cauca:

Haciendo uso de las libertades que nos da el vivir en una democracia, irrumpo en sus casas, sitios de trabajo, su cotidianidad más cercana, para llevarles un mensaje de reflexión y de esperanza.

Con la tranquilidad de un trajinar transparente, comprometido e irreverente por la vida pública y el conocimiento de un país que se mueve entre los marasmos de las desigualdades y la búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo con el concurso innato de los dones, la inteligencia y la creatividad de sus gentes, invoco su atención para invitarlos a derrotar la indiferencia, a unirnos por el nuevo liderazgo que nos merecemos, aquel que nos demostraron nuestros ancestros en los momentos más críticos de la construcción de la República.

Desde mi condición de liberal demócrata los invito a construir unidad para lograr los cambios trascendentales que el país y el departamento necesitan. Nuestros partidos tradicionales han sido incapaces de responder a los grandes retos del momento y el Congreso de la República debe renovarse, debe convocar a los mejores hombres e ideas del país, erigirse como una institución ejemplo de la sociedad.

El primero de febrero inscribí mi candidatura a la Cámara de Representantes buscando un punto de inflexión de la política del departamento: la nueva aspiración de los caucanos de encontrar un punto de coincidencia entre negros, indígenas, mestizos, empresarios, sindicalistas, estudiantes, maestros, pobres, ricos, la vieja aspiración de un punto de encuentro para enrutar al Cauca hacia adelante con nuevos liderazgos y todos los sectores que aquí vivimos.

El Cauca no aguanta más despojos y divisiones, debemos pasar del discurso a la acción, buscar una real convivencia con verdadera unidad, dignidad, respeto y compromiso. Así como el país debe consolidar la independencia de poderes, rescatar los fundamentos de la participación ciudadana, el fortalecimiento de la justicia como soporte de legitimidad del Estado y darle prioridad en la agenda pública al respeto de los derechos de las mayorías por encima de los particulares, como eje fundamental de una verdadera democracia.

Debemos promover y liderar desde el Congreso de la República y junto a los movimientos sociales, étnicos y ciudadanos de todas las condiciones sociales, las reformas necesarias para alcanzar el principio de universalidad en servicios de salud y educación oportunos y de calidad, donde el Estado asuma la expansión y cobertura para que en pocos años sea una realidad
Debemos participar y liderar los acercamientos y encuentros que permitan trabajar por una concertación que avance de manera democrática, pacífica, y “palabriada”, para avanzar en definiciones sobre el uso y acceso a la tierra, el fomento y la creación de condiciones que fortalezcan iniciativas de trabajo e inversión que generen empleo permanente y dignificado, sobre el acuerdo y el respeto a las diferencias que convergen en el Cauca.

Me propongo llegar al Congreso de la República con el aval del pueblo, expreso en los movimientos que conformamos la lista 104, para adelantar una verdadera movilización por los derechos que se nos han negado, luchar contra la pobreza y la desigualdad, buscarle soluciones a la seguridad ciudadana, la generación de ingresos y la misma guerra que ensombrecen el porvenir de nuestros hijos.

Acompáñenme este 14 de marzo en las elecciones para renovar el Congreso de la República. Con el aval del pueblo me he tomado la palabra para representarlos dignamente. ¡Ni un paso atrás!

Temístocles Ortega Narváez