Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Desde hace algún tiempo la ciudad se llena de conciertos por todas partes. Cada fin de semana se ofrece amplia variedad de espectáculos. Conciertos de salsa, románticos de los años 60 y 70, vallenatos, despecho, reguetón, rap y en fin, un variado menú para todas las edades y para todos los gustos. Parece que ya no es necesario salir de la ciudad para deleitarse con los mejores artistas.
Pero hay un concierto permanente, que se realiza de día… y de noche. Que a diferencia de los anteriores que alegran y divierten; causa tristeza, rabia e impotencia, además de pobreza, muerte y perversión. Este concierto sólo complace a los personajes que lo ejecutan: delincuentes de cuello blanco, verdaderas vedettes de la falacia y la apariencia. No se presenta en plazas o coliseos; sino en oficinas, cafés, clubes o fincas donde como auténticos hampones se reúnen a repartirse porcentajes. Mientras que los conciertos musicales atraen por la fama y calidad de los artistas, que entusiasman con su voz y su canto; éste en cambio subsiste, porque ninguno canta, pues si alguno de sus autores se atreviera, todos iban a parar a la cárcel, donde deben estar. No convoca multitudes y bullicios: No. Se hace entre pocos, soterradamente, donde nadie los oye, ni los ve. Tampoco se muestra y publicita, por el contrario, no deja huella alguna, le interesa que no exista la prueba, que nadie delate, para seguir tranquilos y campantes.
Les estoy escribiendo del concierto para delinquir, uno de los delitos que más se comete en estos tiempos. Sobre el cual la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha elaborado una profusa y rica jurisprudencia en los casos de la parapolítica. Pero la Corte, porque los demás organismos encargados de investigar y controlar, como los nuestros, no se dan por advertidos. Se hacen los de la vista gorda. Pretenden justificarse en limitaciones institucionales, o lo que es peor, actúan por razones de amistad, relaciones políticas, familiares, llegando a veces a la complicidad o al prevaricato, cuando no reciben parte de la coima.
A nadie puede caberle duda alguna. Tenemos entre nosotros en diferentes instancias oficiales, unos peligrosos delincuentes al mando de los asuntos públicos. Un orquestado concierto para delinquir con “artistas” de lujo. Parecen buena gente y pregonan honestidad a toda hora. Pero no. Son componentes de una muy bien montada red que acuerda y trafica influencias, que actúa como una organizada empresa con división de trabajo. Cada quien hace su parte del oficio y recibe por eso su tajada.
No resulta fácil judicialmente descubrirlos. Se protegen a manera de mafia. Y sacan a manos llenas los dineros de todos. Y claro, medianamente ricos, pretenden continuar gobernando. Hasta que un mal reparto, haga que uno suba a la tarima y cante. Y nos anuncie las “estrellas” que delinquen en este tenebroso concierto.
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La Procuraduría ha impuesto algunas sanciones por hechos que pueden constituir delitos. ¿Y la Fiscalía existe?
sábado, 26 de junio de 2010
sábado, 19 de junio de 2010
Algo habrá que hacer
Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Culminado el proceso electoral con resultado fácilmente predecible, se abre en el país una enorme expectativa por lo que signifique para los colombianos el cambio de gobierno. Todos deseamos que los históricos problemas de nuestra sociedad encuentren respuestas y soluciones que poco a poco vayan generando desde un ambiente de optimismo hasta concretas realizaciones que mejoren las condiciones de vida de todos, fundamentalmente de los sectores débiles y desprotegidos.
En el escenario local y departamental, en ejercicio todavía los gobiernos territoriales, comienza a agitarse, al menos en los tertuliaderos, la actividad política de cara a las campañas del próximo año, como quiera que hablar de elecciones encanta a tanta gente en la ciudad, mientras es encuestada para las estadísticas sobre desempleo.
Cualquiera que sean las definiciones de los partidos, movimientos o grupos de cara al futuro de la política regional, en algo sí debe intentarse coincidir: Hay que elegir buenos gobernantes. Debemos elegir las mejores mujeres y hombres para diseñar y ejecutar las políticas públicas que incidan positivamente en la vida de los caucanos.
Tenemos, esto es llover sobre mojado, muchos, pero muchos problemas. Que, digámoslo una vez más, no se enfrentan seriamente. Quién explica que ante los altos índices de desempleo, mayores a los del DANE, la respuesta sea pura palabrería barata? O que frente a tanto homicidio y delitos de toda clase, nada, pero nada se haga? Para sólo colocar dos ejemplos, que bien podrían multiplicarse.
Por ello hay que ser extremadamente cuidadosos, responsables, en la elección de quienes manejan los recursos públicos y deben ejercer un verdadero liderazgo, más allá del reparto amañado de puestos y contratos. Porque de nada sirve ganar una elección, ejercer un mandato, si el resultado final son unos entes territoriales corruptos, ineficientes y unas sociedades cada vez más pobres y desiguales, así haya unos cuantos colegios, carreteras y acueductos funcionando.
Hay que dejar de lado, mis queridos amigos, eso de que cualquiera, como es buena persona, es elegible. No. La condición de buena gente, es necesaria, pero no suficiente. Hoy necesitamos líderes capaces, con profundo conocimiento de la compleja realidad del mundo moderno, que rompan esquemas, movilicen, innoven, que hagan nacer sueños. No se trata entonces de acuerdos partidistas para ganar elecciones, soslayando la capacidad de los candidatos. Así no sale el Cauca ni la ciudad adelante. Porque pavimentar calles, pagar sueldos, atender gente es tarea menor. Tarea de mediocres.
** La información de que se investigan hechos que comprometerían a funcionarios de la Contraloría Departamental en delitos de concusión, cohecho y otros más, es de extrema gravedad. Los rumores existían de tiempo atrás. Nada pasará? Qué falta por corromperse?
** La otra información sí es de maravilla: La Asamblea Departamental sesionando en Guapi y Timbiquí, descubrió algo extraordinario que debe llenarnos de profundo orgullo y esperanza: Las gentes de la Costa Pacífica caucana tienen necesidades insatisfechas! Y con este hallazgo se solucionarán. Eureka! A sesionar en todo el Cauca!
temisortegan@hotmail.com
Culminado el proceso electoral con resultado fácilmente predecible, se abre en el país una enorme expectativa por lo que signifique para los colombianos el cambio de gobierno. Todos deseamos que los históricos problemas de nuestra sociedad encuentren respuestas y soluciones que poco a poco vayan generando desde un ambiente de optimismo hasta concretas realizaciones que mejoren las condiciones de vida de todos, fundamentalmente de los sectores débiles y desprotegidos.
En el escenario local y departamental, en ejercicio todavía los gobiernos territoriales, comienza a agitarse, al menos en los tertuliaderos, la actividad política de cara a las campañas del próximo año, como quiera que hablar de elecciones encanta a tanta gente en la ciudad, mientras es encuestada para las estadísticas sobre desempleo.
Cualquiera que sean las definiciones de los partidos, movimientos o grupos de cara al futuro de la política regional, en algo sí debe intentarse coincidir: Hay que elegir buenos gobernantes. Debemos elegir las mejores mujeres y hombres para diseñar y ejecutar las políticas públicas que incidan positivamente en la vida de los caucanos.
Tenemos, esto es llover sobre mojado, muchos, pero muchos problemas. Que, digámoslo una vez más, no se enfrentan seriamente. Quién explica que ante los altos índices de desempleo, mayores a los del DANE, la respuesta sea pura palabrería barata? O que frente a tanto homicidio y delitos de toda clase, nada, pero nada se haga? Para sólo colocar dos ejemplos, que bien podrían multiplicarse.
Por ello hay que ser extremadamente cuidadosos, responsables, en la elección de quienes manejan los recursos públicos y deben ejercer un verdadero liderazgo, más allá del reparto amañado de puestos y contratos. Porque de nada sirve ganar una elección, ejercer un mandato, si el resultado final son unos entes territoriales corruptos, ineficientes y unas sociedades cada vez más pobres y desiguales, así haya unos cuantos colegios, carreteras y acueductos funcionando.
Hay que dejar de lado, mis queridos amigos, eso de que cualquiera, como es buena persona, es elegible. No. La condición de buena gente, es necesaria, pero no suficiente. Hoy necesitamos líderes capaces, con profundo conocimiento de la compleja realidad del mundo moderno, que rompan esquemas, movilicen, innoven, que hagan nacer sueños. No se trata entonces de acuerdos partidistas para ganar elecciones, soslayando la capacidad de los candidatos. Así no sale el Cauca ni la ciudad adelante. Porque pavimentar calles, pagar sueldos, atender gente es tarea menor. Tarea de mediocres.
** La información de que se investigan hechos que comprometerían a funcionarios de la Contraloría Departamental en delitos de concusión, cohecho y otros más, es de extrema gravedad. Los rumores existían de tiempo atrás. Nada pasará? Qué falta por corromperse?
** La otra información sí es de maravilla: La Asamblea Departamental sesionando en Guapi y Timbiquí, descubrió algo extraordinario que debe llenarnos de profundo orgullo y esperanza: Las gentes de la Costa Pacífica caucana tienen necesidades insatisfechas! Y con este hallazgo se solucionarán. Eureka! A sesionar en todo el Cauca!
miércoles, 16 de junio de 2010
Las sentencias se cumplen
Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Las gentes del común y algunas letradas no alcanzan a comprender la gravedad que entraña no cumplir las sentencias de los jueces. Grupos alzados en armas alteran el orden público, incumplir una decisión judicial subvierte el orden jurídico. Los dos son atentados contra la institucionalidad y contra el Estado de derecho.
En sociedades civilizadas y auténticamente democráticas estos no son temas que se discutan. Son supuestos sobre los cuales se construyen. Precisamente, la existencia de fuerza pública se explica entre otras cosas, para asegurar el cumplimiento de los fallos judiciales.
Diferente es que no se compartan. El derecho posibilita distintas interpretaciones y la valoración probatoria conduce a variadas conclusiones. Pero la que reviste legitimidad y validez es la que realiza el juez. El proceso judicial está rodeado de garantías que deben observarse rigurosamente. Los recursos son algunos, sin cuyo previo agotamiento y resolución no es posible hablar de decisiones en firme.
Por estas y otras razones, la desmedida reacción que se ha producido con ocasión de la sentencia condenatoria contra el Coronel Plazas Vega, afecta sustancialmente los cimientos mismos del Estado Social de derecho, en tanto, sin existir todavía fallo ejecutoriado, se desconoce la decisión de una Juez cuya autoridad, imparcialidad e independencia deben ser acatadas y defendidas por todos. El examen del fallo al resolverse el recurso de apelación y la eventual demanda de casación, permitirá saber si su valoración sobre los hechos, sus autores y sus responsabilidades está o no ajustada a derecho.
Pero el tema es mucho más complejo. Nadie puede desconocer, so pena de estar absolutamente equivocado, que el nuevo paradigma jurídico-político de aceptación universal es el del reconocimiento, promoción y defensa de los derechos humanos. En materia jurídica particularmente, el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional, la cada vez mayor influencia de los Tribunales internacionales especiales, la jurisdicción universal aplicada por algunos jueces, las decisiones de numerosas Cortes de Justicia en diferentes lugares del mundo, la formulación del derecho penal a partir de los derechos de las víctimas, son una clara muestra de la aceptación y solvencia de esta nueva cultura por los derechos de la humanidad. Toda acción estatal que no consulte la construcción doctrinaria y jurisprudencial que sobre el tema se ha elaborado será puesta en cuestión y será condenada. Sobre esto nadie puede llamarse a engaño. Y bien sabemos que, en muchos frentes, nuestro país no es exactamente un modelo de Estado en materia de respeto a los derechos humanos.
Temas de esta magnitud, no pueden entonces asumirse emotiva ni demagógicamente. No se trata solamente de la responsabilidad penal de un acusado, a quien deben garantizársele todos sus derechos, tampoco del fortalecimiento de una institución estatal por importante que sea. Hay aspectos muchos más trascendentes: La clase de sociedad que estamos construyendo, el carácter de nuestro Estado de derecho, la vigencia de un auténtico régimen democrático y la plena observancia y realización de los derechos de todos los colombianos. No hay que equivocarse.
temisortegan@hotmail.com
Las gentes del común y algunas letradas no alcanzan a comprender la gravedad que entraña no cumplir las sentencias de los jueces. Grupos alzados en armas alteran el orden público, incumplir una decisión judicial subvierte el orden jurídico. Los dos son atentados contra la institucionalidad y contra el Estado de derecho.
En sociedades civilizadas y auténticamente democráticas estos no son temas que se discutan. Son supuestos sobre los cuales se construyen. Precisamente, la existencia de fuerza pública se explica entre otras cosas, para asegurar el cumplimiento de los fallos judiciales.
Diferente es que no se compartan. El derecho posibilita distintas interpretaciones y la valoración probatoria conduce a variadas conclusiones. Pero la que reviste legitimidad y validez es la que realiza el juez. El proceso judicial está rodeado de garantías que deben observarse rigurosamente. Los recursos son algunos, sin cuyo previo agotamiento y resolución no es posible hablar de decisiones en firme.
Por estas y otras razones, la desmedida reacción que se ha producido con ocasión de la sentencia condenatoria contra el Coronel Plazas Vega, afecta sustancialmente los cimientos mismos del Estado Social de derecho, en tanto, sin existir todavía fallo ejecutoriado, se desconoce la decisión de una Juez cuya autoridad, imparcialidad e independencia deben ser acatadas y defendidas por todos. El examen del fallo al resolverse el recurso de apelación y la eventual demanda de casación, permitirá saber si su valoración sobre los hechos, sus autores y sus responsabilidades está o no ajustada a derecho.
Pero el tema es mucho más complejo. Nadie puede desconocer, so pena de estar absolutamente equivocado, que el nuevo paradigma jurídico-político de aceptación universal es el del reconocimiento, promoción y defensa de los derechos humanos. En materia jurídica particularmente, el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional, la cada vez mayor influencia de los Tribunales internacionales especiales, la jurisdicción universal aplicada por algunos jueces, las decisiones de numerosas Cortes de Justicia en diferentes lugares del mundo, la formulación del derecho penal a partir de los derechos de las víctimas, son una clara muestra de la aceptación y solvencia de esta nueva cultura por los derechos de la humanidad. Toda acción estatal que no consulte la construcción doctrinaria y jurisprudencial que sobre el tema se ha elaborado será puesta en cuestión y será condenada. Sobre esto nadie puede llamarse a engaño. Y bien sabemos que, en muchos frentes, nuestro país no es exactamente un modelo de Estado en materia de respeto a los derechos humanos.
Temas de esta magnitud, no pueden entonces asumirse emotiva ni demagógicamente. No se trata solamente de la responsabilidad penal de un acusado, a quien deben garantizársele todos sus derechos, tampoco del fortalecimiento de una institución estatal por importante que sea. Hay aspectos muchos más trascendentes: La clase de sociedad que estamos construyendo, el carácter de nuestro Estado de derecho, la vigencia de un auténtico régimen democrático y la plena observancia y realización de los derechos de todos los colombianos. No hay que equivocarse.
sábado, 5 de junio de 2010
De Presidente y alcaldes...
Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
En columna anterior señalé que las olas tienen su cresta, pero se pueden estrellar. Al parecer eso ocurrió. Digamos en su favor, que el proyecto político implica una nueva forma de entender y hacer la política. No comprendido, pero necesario en este país de exclusiones, corruptos, roscas , mediocres y mezquinos. Y por necesario debe continuar. Las democracias suponen la existencia de visiones distintas y contrarias, para que las sociedades puedan avanzar.
Pero todo proyecto político debe partir de la más aproximada lectura de la realidad donde actúa. De su historia, sus vivencias sociales, económicas, políticas, culturales y de sus sueños. Bien para mantenerlas, cambiarlas o construirlos. Si no consulta la vida misma de las gentes, la realidad social, corre el riesgo de estar en el lugar equivocado. Por brillante que sea, si se trata de una visiòn individual o grupista excluyente, no resulta fácil avalarla social ni políticamente.
Debe también tener conciencia de su contradictor y dimensionarlo con todas sus debilidades y fortalezas para poder enfrentarlo. La actividad política es una permanente confrontación de ideas, realizaciones, propuestas , entre nosotros infortunadamente, sin límites. Si alguien se cree depositario de la verdad, pues sencillamente se queda sólo, porque lo que quiere la gente no es solamente participar, sino construir. No ser espectadora, sino actora. No ser recibida, sino reconocida.
Aquí pueden estar algunas de las razones del resultado electoral que continuarán influyendo para la segunda vuelta. Entre algunos electores, no obstante la convicción de que el continuismo en muchas de las políticas públicas no es bueno, tantas equivocaciones, dudas y vacios generan desconfianza en el liderazgo para conducir el país, advertidas por lo demás, la complejidad del mundo actual, nuestra inmensa e histórica fractura social y los enormes retos que debemos imponernos y superar. Falta claridad, hay desaliento en muchos sectores y una confusa descalificación de partidos con afinidades. No pactos de maquinarias. Acuerdos para construir democracia. Entiéndanlo, en parte realidades locales y decisiones de poder pendientes dinamizan la campaña, no la pertenencia a un partido.
** El Alcalde de Mercaderes fue suspendido por actos de corrupción. Hablan de muchísimos y más graves. Un pueblo saqueado. A otros por menos destituyen. El Gobernador sabía esto desde tiempos. Muchas gentes y yo se lo habíamos dicho. Nada hizo. Encargó un funcionario de la cuestionada Secretaría de Educaciòn. Ojalá no para que sigan contratando. Dirá, como siempre, un maravilloso y pulcrísimo funcionario. Seguramente sí. Lo conozco. No es suficiente. Allí se necesita CARACTER. Hay que destapar el pozo séptico en que convirtieron la administración. Todo en medio de gente que aguanta y niños que mueren por física hambre. Pídale a su Alcalde encargado la lista de los contratos y constátela con obras y resultados. Facilísimo. Son documentos públicos, si los hay. Así sabrá que todo lo que dicen es cierto. Aunque sea eso, por lo demás, una obligación moral, para que el pueblo tenga algo que agradecer. Porque obras no hay, ni habrán.
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