sábado, 29 de enero de 2011

Desde el directorio o desde la sociedad

Temístocles Ortega Narváez.

Nadie puede dudar de los cambios, lentos, pero seguros, que se han operado en la forma como se relaciona la comunidad con el poder. Hace años, lo hacían a través de los partidos. Y aunque siempre ha habido sectores, muy grandes, que no participan (la abstención siempre ha promediado el 50%) han sido las colectividades políticas, las que han servido de vehículos de la sociedad para la conformación del poder. Para la conformación, porque el ejercicio del poder, ha sido cerrado, inaccesible, desconociendo la comunidad. Por eso se dice, que los partidos sólo aparecen en épocas de elecciones.
Actualmente eso ha cambiado un poco. Si bien existen las estanterías, o directorios como les llaman formalmente, que actúan y conducen parte de la población, (a través de puestos y contratos, pues no hay debates, ni propuestas, ni posiciones de partido) resulta claro, que hay un sinnúmero de ciudadanos y organizaciones, que constituyen la parte mayoritaria de la sociedad, que actúan y gestionan autónomamente los temas que les interesan. Abundan grupos ambientales, de derechos humanos, de género, culturales, étnicos, estudiantes, comerciantes, campesinos, o relacionados con las distintas profesiones u oficios, que se expresan y operan por fuera de los partidos, y aún en su contra. Estas organizaciones, se conectan y representan más legítimamente la comunidad, pues de manera constante están trabajando sobre los diarios problemas de la gente y gestionando la resolución de las necesidades más apremiantes. Hoy además, hacen propuestas de mediano y largo plazo, amplían la base de sus miembros y se muestran como defensoras del interés general. Es claramente una nueva forma de relacionamiento de la sociedad con el poder.
Esta realidad hoy evidente, debe ser advertida por los candidatos que aspiran el favor popular. Pues una cosa es hacer una propuesta desde el cerrado círculo de un directorio o un partido y otra muy distinta, convocando a ciudadanos individuales o a grupos de expresión social. Son por lo menos, dos formas de concebir la política, que implican respuestas sociales distintas. Claro, a los miembros de un directorio, sometidos a disciplina para perros, los fuerzan a votar de una manera (rojo, vota, rojo. Azul vota azul), aunque cada vez hay menos rodilleras. Pero quienes conciben la política con grandeza y aprenden de las dolorosas experiencias actuales, es decir el grueso de la ciudadanía, está buscando una propuesta más amplia, generosa, esperanzadora, anclada mas que en el color partidista que maniobra y manipula desde atrás, en las reales posibilidades que tengan los candidatos de sacudir estas vetustas estructuras y dar un gran salto hacia adelante. En síntesis, definir, en si elegimos, Gobernador y Alcaldes para los directorios o para todos los payaneses y caucanos.
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El enfrentamiento Alcade- Concejo, no es cosa de poca monta. El ejercicio del poder y su control político y social, son aspectos nucleares de la democracia. No es con la amenaza disciplinaria como debe asumirse. Serenidad y grandeza. Puede ser una gran oportunidad.

sábado, 22 de enero de 2011

¿Seremos haitianos?

Temístocles Ortega Narváez.
“Papa doc” y“Baby doc”, padre e hijo, fueron dos mandatarios haitianos que durante décadas gobernaron al pueblo de la dividida isla grande con mano de hierro, dejando como negro recuerdo una larga cadena de violaciones a los derechos humanos y la pobreza generalizada del país. Así categórica y dramáticamente son vistos en cualquier parte del mundo. Los dos fueron en sus momentos derrocados.
“Baby Doc”, ha vuelto a la isla, azotada hace meses por un violento terremoto y sumida en un caos político y un estado de miseria inaceptable. Nadie habría imaginado su regreso. La huella de su nefasto gobierno y los procesos por haber cometido los más graves delitos contra su pueblo, haría suponer razonablemente que nunca volvería.

Pero volvió y encontró, pese a todo su oscuro pasado, gente que lo recibió alborozada y pidiendo, quien lo creyera, su regreso al poder. Quiénes son estos haitianos, que pese al rechazo de la mayoría de su pueblo y de la comunidad internacional, respaldan sin ninguna vergüenza a uno de los más despreciables gobernantes latinoamericanos?
Sencillo:Son Quienes se sirvieron en sus tiempos del poder. Los que se beneficiaron de su gobierno corrupto y criminal. Porque, claro, si un gobierno no se ejerce en beneficio de toda la sociedad, unos resultan favorecidos. Otros, la mayoría, severamente afectados. Y son los primeros con toda desvergüenza, los que quieren regresar al pasado, para volver a sus ventajas y privilegios.

Entre nosotros ocurre lo mismo. Desde hace algún tiempo asistimos al ejercicio de unos gobiernos cerrados, propiedad, sí propiedad de unos pocos. Con una percepción social de corrupción tan elevada, que hasta incluyen prácticas mafiosas. Defendidos con pasión y furia por sus beneficiarios. Beneficiarios suficientemente conocidos. Unos, a manos llenas, otros con pequeñas migajas, para acallar su voz. De ñapa, se amparan en poderosas maquinarias de opinión, de costosa publicidad, para proyectarse sofisticadamente ante la comunidad como gestiones de gobierno honestas y comprometidas con el bienestar de todos. Algunos les creen, mientras dura el festín y la borrachera del poder. Terminado el jolgorio, aparecen al descubierto las llagas sociales de gestionesineficientes, pomposas y mentirosas. Ya no hay nada que hacer.

¿Por qué se mantienen y es tan “poderoso” este excluyente grupo de privilegiados? En parte por la habilidad, que no inteligencia, de sus protectores. Pero más, por la pasividad e indiferencia del resto de la comunidad y la falta de objetividad y organización en las propuestas independientes y alternativas.

¿Hay en lo escrito algo irreal o exagerado? No. Por el contrario, son hechos conocidos, comentados y rechazados generalizadamente. Pero, como de lo que se trata, es de superarlos, desterrarlos, ojalá definitivamente, debemos decidirnos a actuar. Porque mantenernos inactivos, permanecer como espectadores, permitiendo que continúe la depredación del patrimonio y de los valores colectivos, nos asemeja a aquellos haitianos, que desean hoy el regreso de los más nefastos regímenes de gobierno de que tenga noticia la historia reciente. Por esa vía vamos. Pero estamos a tiempo.Hasta allá no podemos llegar.

domingo, 16 de enero de 2011

Al pan pan y al vino vino

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


Editoriales, columnistas, formadores de opinión de diversos medios de comunicación, voceros de gremios y sectores sociales, profesionales y gentes del común en sus respectivos escenarios expresan sus puntos de vista acerca de la situación de la ciudad, el departamento y el país. Unos con mayor información y formación que otros, pero en general todos intentando acertar en el diagnóstico de lo que estamos viviendo y mejor aún, queriendo aportar de alguna manera para que la situación mejore.

En medio ya, de una campaña para elegir los próximos mandatarios y corporaciones locales y regionales, es absolutamente necesario que haya mucha opinión al respecto. Toda la que se pueda, porque esa que es la decisión más importante para la vida futura de cada persona y familia y para la sociedad como un todo, no puede seguir siendo asumida sólo por un pequeño grupo de personas o por una montonera necesitada, mal nformada.

Claro cada quien opina a su manera, libremente y toda opinión es respetable. Se me antoja que una característica que hace de común denominador hasta ahora en la opinión es la falta de crítica. Tengo la sensación de que entre nosotros hay demasiada permisividad. Y ello hace que los servidores públicos se sientan muy cómodos. No asuman, como corresponde, sus responsabilidades. Como nadie los critica y nadie dice nada, se sienten autorizados para hacer lo que les venga en gana o para no hacer nada.

Lo peor, es que a veces, no solamente es falta de crítica o permisividad. Es complicidad. Bien porque se hace parte del cerrado grupo –entre bomberos no nos pisamos las mangueras–, bien porque se espera algo - la necesidad tiene cara de perro-. Lo cierto es que hace falta opinión. Los funcionarios deben saber que la sociedad los aplaude cuando actúan bien, pero igualmente los vigila y censura cuanto obran mal. Entre nosotros no pasa eso. Hay exagerada adulación. Mucha lambonería. Demasiado cortesano.

Y ello es expresión de pobreza en toda su dimensión. Pobreza mental. Material. Espíritual. Perdónenme, quisiera estar equivocado. Entre nosotros, hay demasiada precariedad. Mucha mediocridad. Ello puede no ser muy grave. Somos, como el país, tercermundistas. Lo grave es que se imponga sobre nuestras potencialidades. Que las tenemos y de sobra. Pero ¿qué pasa con ellas? ¿Por qué no las desarrollamos? Muchas son las causas, como es obvio, pero creo que una de ellas tiene que ver y mucho con nuestra propia conducta frente a los funcionarios públicos, frente al gobierno, frente al poder. Históricamente no abrimos espacio a la iniciativa privada.

Aquí no creamos industria, ni empresa. Casi todo depende del gobierno. Por ello seguramente somos tan proclives al poder. Por eso tanta venia. Tanto cepillo. Tanto miedo a la crítica. ¿Oposición? ¿Que es eso? Cuidado!

La campaña electoral tiene que servir para llamar las cosas por su nombre. Que se abra el debate. Fuerte. Duro. Sin contemplaciones. Aquí hay demasiado atraso y vagabundería, como para seguirnos dándonos saluditos de hipócritas y menesterosos.

martes, 11 de enero de 2011

2011, AÑO DE LA INDEPENDENCIA.

Por Temístocles Ortega Narváez.
temisortegan@hotmail.com

Cambio de gobierno, nuevos aires, otras perspectivas, son como los hechos políticos del año que concluye. Destape de hechos graves, aterradores, mucho más de lo que conocíamos, caracterizan también este ciclo anual. Ganancias empresariales, financieras, estancamiento y pauperización de la clase media y pobreza generalizada son sus signos económicos y por su puesto la ola invernal, que al lado de la imprevisión en el manejo de los asuntos públicos, con los ambientales al frente, ha causado por todas partes desastres, que la solidaridad de todos debe contribuir a sobrellevar, para hacer un poco menos dolorosa la tragedia de tantos colombianos en esta época navideña, cuya alegría natural, no debe hacernos olvidar el sufrimiento ajeno.

Nuestro Departamento, infortunadamente convertido en escenario principal del conflicto armado, que afecta la seguridad que toda inversión productiva requiere y aleja las posibilidades de desarrollo social. Los esfuerzos por alcanzarla deben continuarse al lado de mayores acciones para atraer inversión pública en proyectos de amplio y profundo impacto económico, sin desamparar los esfuerzos individuales y de pequeños grupos de diversa naturaleza para garantizar su seguridad alimentaria.
A los problemas endógenos de la ciudad, inseguridad, desempleo, espacio público se suman los efectos de males regionales y nacionales. Desplazados, pobreza, poca inversión social, obligan un esfuerzo mayor para responder de alguna forma a los retos que su frágil estructura social y productiva le plantea.

Y en el horizonte próximo, el remate de unas gestiones de gobierno, que han sido la continuación en la forma y en el fondo de las administraciones que las precedieron, sin acciones que las diferencien sustancialmente.

Por esos lados todo va a seguir igual. Nada hace prever hechos que signifiquen un nuevo impulso -tan necesario- para que los caucanos abandonemos los puestos de retaguardia en el desarrollo económico y social. Pesimismo. No. Realismo. Pura y simple verdad.

Pero el 2011 será un año de decisiones. Y si queremos aportar y acertar, hay que participar. Activamente. Con decisión. Con carácter. Este es mi mensaje. Hay que sacudirse. Dejar la pasividad. La indiferencia que nos acerca a la estupidez. Todos opinando, proponiendo, actuando. Las sociedades se construyen colectivamente, no por la generosidad o sapiencia de unos pocos. Allí hemos fallado y eso tenemos que superarlo. Todos dueños y hacedores de nuestro destino y el de nuestros hijos.
La convicción de que hay que hacer algo realmente novedoso y extraordinario es general. No hay esquina, café, club, plaza o reunión donde se diga lo contrario. En todas partes se expresa la necesidad de un gran salto hacia adelante. Podemos darlo. Sí. Tenemos cómo. Sí. Sólo nos falta decisión. Entusiasmo. Valentía. Hemos celebrado 200 años de independencia. No podemos seguir dependientes de nuestra apatía, comodidad, servilismo y hasta complicidad. Año nuevo ¡Independencia total, para ser libres!

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La vía hacía el sur la construirá el invierno. No hay nada más que hacer. Lo demás, palabrería.

Libertad para los secuestrados! Afectuoso abrazo de Año Nuevo a lectores y amigos. Felicidades!