Por Temístocles Ortega Narváez
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Con frecuencia se acude a la historia para dar cuenta de la grandeza de los pueblos. En el Cauca particularmente, existen sectores, que no sólo se quedaron en los tiempos pasados, sino que insisten con terquedad en que todos debemos seguir igual destino. Exageraciones, que conducen a graves equivocaciones, que debemos corregir.
Claro nuestros antepasados actuaron en la vida política, económica y social de la nación de forma tal que nos llena de orgullo, pues su contribución en esos momentos históricos ayudó a moldear nuestra actual estructura institucional. Pero el mundo avanza, las sociedades cambian, se modernizan y asimilar la realidad actual mirando solamente atrás, es un grave error.
Para muestra un botón. Tomemos por ejemplo el caso de Cedelca. Leánlo bien . El problema de Cedelca no se va a resolver en favor de los caucanos. Ni el Gobierno Nacional tiene voluntad para hacerlo. Ni los caucanos tenemos la altivez para reclamarlo.
Las carticas y comunicados rosas de gremios empresariales y desvalidos usuarios del servicio no sirven para nada. Pura palabrería barata. Con Cedelca van a hacer un gran negocio. Otro, como muchos de los que a diario hacen en este país, sin que nada pase. Todo eso está milimétricamente programado, no pierdan tiempo, no se dejen utilizar, no sirvan de idiotas útiles.
Hay que aprender de la experiencia. Cedelca la quebraron, la saquearon y todos sabemos quienes fueron. Allí están. Recuerden que también quebraron el departamento y el Municipio. Y nada pasa. Asumir una actitud mendicante esperando que de cada raponazo algo les llegue, los convertirá en cómplices pasivos.
Dirán que no hay que llover sobre mojado, quizá tengan razón. Aunque lo ideal es que los responsables de tanto robo y tanto despilfarro, vayan a la cárcel, donde deben estar. Hacia adelante hay que cambiar de actitud. Esto no es con mojigatería y palmaditas en la espalda. Que hagan eso los beneficiarios. Sí, los que a manos llenas inmoral o ilegalmente han recibido toda clase de dádivas oficiales. Pero la gran mayoría de los caucanos no tiene por qué padecer con tanta humillación todo lo que está pasando.
Cedelca puede ser la punta del iceberg, porque hay muchas cosas más. Si la sociedad caucana, toda, sin ninguna distinción, no se levanta para protestar por todo esto, para exigir dignamente, ojo, dignamente que cese el saqueo de sus recursos y asume una posición altiva y decidida se llevarán hasta el parque de Caldas. Aunque algunos quedarán felices si se lo cambian por un destacamento militar. Pobre pueblo.
** La Corte Suprema de Justicia, en garantía de los derechos de las victimas a verdad, justicia y reparación negó la extradición de paramilitares vinculados a la ley de justicia y paz y cambio la posición que hasta ahora había sostenido. Al hacerlo reconoció mi posición expuesta hace dos años en el salvamento de voto en la tutela que autorizó la extradición de Mancuso y otros. Satisfacción intelectual, mayor que cualquier otra.