sábado, 26 de febrero de 2011

El CRIC


Temístocles Ortega Narváez.


Aproximarse a una comprensión de la vida, historia, valores y lucha de los pueblos indígenas no es un ejercicio cualquiera. Interpretarlos, a veces, como suele ocurrir, sólo a partir de las manifestaciones domésticas conduce a visiones pequeñas y a errores y posturas que desencadenan prejuicios y confrontaciones.

El reconocimiento de los indígenas como pueblo no ha sido gratuito. No es un regalo generoso del Estado yla sociedad. Si por ellos fuera, ya hubieran desaparecido. La historia de los pueblos indígenas, es una historia de negación de su existencia como tales, exclusión, aniquilación. Su lucha universal es una lucha por la sobrevivencia.

Son las normas de derecho internacional las que dan sentido a su existencia. Las que aceptan que al indígena hay que concebirlo como pueblo, no como individuo. Y esta es una afirmación trascendente. De allí emana la protección de sus derechos. Los protocolos de la Organización Internacional del Trabajo, las disposiciones de las Cortes y organismos internacionales adscritos al sistema universal e interamericano de los derechos humanos, al superar la antigua y equivocada concepción del indígena como individuo abstracto, y aceptarlo en intima e inescindible relación con sus valores, construye toda una filosofía, una doctrina, una normatividad y una jurisprudencia para su defensa e impone ala humanidad unos deberes de inevitable cumplimiento.

La aceptación de esta realidad universal, la garantía del pleno ejercicio de los derechos que de ella derivan, la defensa de sus valores como pueblo, la lucha por su existencia y bienestar colectivo, hacen necesaria la presencia del Consejo Regional Indígena del Cauca. Y es en este contexto como debe asumirse su creación y su lucha.
Una visión de la cuestión indígena desde esta perspectiva, es decir desde la visión que de ella tiene la comunidad internacional, entre nosotros no ha sido posible. La Violencia que nos azota sin piedad, la pobreza que nos enfrenta unos contra otros, entre otros tantos males, no permite que tengamos horizontes compartidos y esfuerzos colectivos. Por el contrario, tantas dolencias, nos distancian, nos convierte en adversarios y nos impide unirnos en torno a propósitos de vida y desarrollo para todos.

La lucha del Cric, vista en esta dimensión, es una lucha necesaria, valerosa, ejemplarizante que saludamos con emoción los demócratas del mundo. ¡Felicitaciones!

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Lo digo con el mayor respeto. Cobra fuerza la actitud de funcionarios que colocan a las obras públicas, los nombres de sus parientes. Eso no está bien. Por ese camino, cada Alcalde colocará al edificio Municipal el nombre de su esposa; los colegios, el de sus hijos; las escuelas, el de sus hermanos. No faltara alguno que quiera hacerle homenaje a su amiguita. ¿Coincidencia?Así sucedía en los regímenes árabes que hoy se caen. Mal ejemplo, servirse hasta para eso de los bienes públicos. Belisario rechazó furioso la invitación a inaugurar el aeropuerto de Providencia. Argumentó que los bienes públicos, no se utilizan para auto homenajearse.La obra, construida por elGobernador Simón González querían bautizarla“ El Brujo”. Y Ese era el apodo de Simón. Había decoro. ¿Hasta eso se pierde?