TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
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La independencia del elector es una característica de las elecciones presidenciales que la diferencia de las demás. En ella, poco o nada influyen fenómenos tan marcados como la clientela, el favor o la compra de votos. La conciencia ciudadana aparece como la determinante de la decisión. Debemos preservar esa independencia y para ello hay que tener mucho cuidado.
Porque los dirigentes políticos tradicionales, que no han tenido en su vida más herramientas para ganar apoyos y simpatías que esas prácticas politiqueras, no se van a quedar quietos. Y ellos conocen – porque son la causa- las condiciones de necesidad e incultura política de buena parte de nuestras gentes y las saben aprovechar-siempre lo han hecho- muy bien en su favor.
Por eso hay que prender las alarmas y vigilar celosamente la conducta de algunos gobiernos locales, regionales y entidades nacionales. Y no dejarse manipular ingenuamente con expresiones falaces o con poses de transparencia –que son todo lo contrario- para hacer creer que existen garantías electorales. Garantías hoy sencillamente no hay. La manipulación del elector, como lo acabamos de ver en las elecciones parlamentarias intentará llevarse hasta el extremo. Es una de las formas para frenar la imparable expresión ciudadana. Lo que está en juego ahora, es el centro del poder. Y no van a limitarse a observar simplemente como cambia de manos y de estilo. Harán todo cuanto esté a su alcance para evitarlo. Y sabemos lo que son capaces de hacer.
Hay que actuar en todos los frentes. Al lado de la utilización de las redes sociales hoy sobrecargadas de entusiastas apoyos, de la organización a todos los niveles, de la difusión de la propuesta y de potenciación del entusiasmo, hay que activar acciones de control, de denuncia. Hay que fijar desde ahora en la mente de cada ciudadano el principio de que “los dineros públicos son sagrados” y que los servidores públicos no pueden utilizarlos al servicio particular o de una u otra candidatura. Ya bastante se han robado. Como tampoco pueden utilizar parcializadamente su condición de funcionarios, o cualquier actividad desarrollada en ejercicio de tal condición.
La realización de acciones de este tipo, permitirá de alguna manera ejercer cierto control a una de las formas más reprochables de tergiversación de la voluntad popular y permitirá una elección presidencial más libre, consiente y transparente, como sin duda alguna lo quiere la gran mayoría del pueblo colombiano, hastiado ya de tanta trampa y tanta hipocresía. Atentos a todo, porque cada perro tiene su día, pero las noches son del gato.
** Dizque la asignación de plazas en la Secretaría de Educación Departamental, requirió hasta policía montada para escudriñar tantas vacantes ocultas. Si buscarán al interior de la dependencia necesitarían hasta raticidas. Las instalaciones son muy viejas.