Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Sobre el tintero están los temas del derecho de asilo, las múltiples reformas legales en curso, la elección de la Fiscal, los desastres del invierno y otros que conviene analizar y que tiempo, espacio y circunstancias no permiten. Porque dispuesto a escribir sobre alguno de ellos, escuche en la radio una transmisión desde Medellín que tenía a dirigentes gubernamentales y empresariales como protagonistas. Daban cuenta los entrevistados de los gigantescos proyectos en marcha por cuantías de miles de millones de DOLARES: Vías, túneles, dobles calzadas, hidroeléctricas, expansión de sus empresas textiles, agrícolas, pecuarias, de energía por toda América Latina, por lo que el interrogante resultó obligado: En qué momento de nuestra historia (ahora que celebramos el bicentenario) perdimos la brújula para desviarnos por estos atajos y desembocar a estos estados de pobreza y atraso? Qué fue lo que hicimos o dejamos de hacer, para que todo nuestro aporte e importancia en la historia nacional, nos sirviera sólo para llenar los textos (fabricados en otros departamentos) con los que impartimos una mediocre educación? Por qué dejamos que nuestro potencial humano y natural se desperdiciara de la manera como se ha dilapidado? Por qué otros departamentos con menos potencialidades, presentan hoy estadísticas de desarrollo humano y posibilidades mucho mejores que las nuestras? Que es lo que tenemos que hacer para salir de tanto marasmo, conectarnos con el mundo moderno y comenzar a recuperar el tiempo perdido? Cómo dejar de preguntarnos sobre quién controla el caótico tráfico, pavimenta los andenes, corretea los vendedores ambulantes y tantas otras preguntas que se han hecho necesarias entre nosotros, sobre temas que deberían ser menores, pero que la pobreza física y mental en que estamos, convierten en proyectos de vida y sociedad? Cuándo de verdad, haremos frente al reto de emprender los grandes proyectos que generen desarrollo, competitividad, empleo y transformen nuestra precaria realidad social? Cuándo dejaremos de hablar tanto, de creernos tan importantes y necesarios y acudiendo a la humildad aceptamos nuestra hoy triste realidad y empezamos desde allí a modificarla?
Que podemos empezar un proceso de transformación en todos los frentes? Claro que sí. No solamente podemos. ¡Debemos hacerlo! El mundo actual avanza tan velozmente, que quienes no hagan esfuerzos para seguirle el paso, quedarán definitivamente atrás. Nosotros hoy estamos atrás. Hay que tener plena conciencia de ello. Pero eso no es una fatalidad. No es que estemos condenados a permanecer allí todo el tiempo. Tenemos muchas fortalezas, podemos crear muchas oportunidades para iniciar un proceso de desarrollo que pueda ofrecerles a nuestros hijos condiciones para competir y realizarse. Otros entes territoriales con menores posibilidades que las nuestras lo han hecho. Nosotros también podemos. Esto que parecería lugar común y manifestación de buenas intenciones, puede convertirse en realidad, si asumimos el futuro con un poco de responsabilidad. Sobre el horizonte hay muchas cosas que están por suceder, pero desde ya, hay que enviar claras señales de que no vamos a ser inferiores al desafío de los tiempos actuales.