Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Las cifras sobre desempleo en la ciudad que se repiten durante muchos meses deben ya generar acciones concretas de autoridades, gremios y líderes en general. Responder que los datos son preocupantes no debe ser la actitud. La crisis exige respuestas más allá de lo obvio y trivial. Los desempleados necesitan hechos, medidas claras y reales a través de las cuales se revierta la situación.
No resulta fácil. El desempleo tiene causas estructurales y profundas y no se enfrenta solamente con acciones locales. Pero esto no significa que debamos quedarnos quietos, esperando que la solución nos llegue por la vía de medidas de gobiernos y gremios nacionales. Tenemos que hacer nuestra parte del trabajo.
Ello requiere una rápida, serena y efectiva concertación de esfuerzos que permita diseñar y ejecutar una estrategia de corto, mediano y largo plazo sólidamente construida. Si algo existe, hay que revisarlo, y con urgencia, porque hasta ahora no ha arrojado resultados. O por lo menos, no los que la dramática situación esta necesitando.
Se habla de proyectos futuros como inversiones en obras públicas o de empresas privadas que generarían algún número de puestos de trabajo. Eso está bien. Contribuye a crear la sensación de que el problema se está enfrentando. Pero como en la sonada propaganda se requiere actuar ¨hoy mismo.¨
Claro desde el Estado, en sus distintos niveles, siempre habrá inversión pública. Mayor o menor dependiendo del estado de las finanzas oficiales y de la gestión gubernamental, así como siempre se desarrollarán inversiones privadas como efecto normal de la actividad económica y las condiciones, posibilidades y ventajas que se ofrezcan a los inversionistas. Pero no debe ser ésta exclusivamente la respuesta.
La crisis social es dramática. El índice de desempleo es explosivo. Mucha gente desesperada hace cualquier cosa por obtener un ingreso. Se requiere un plan de choque. Hechos que creen empleos. Sólo así habrá confianza en los anuncios gubernamentales y mejorarán las expectativas y el ánimo, necesarios para dinamizar la economía y para comprometerse colectivamente. Hechos, porque no son suficientes las buenas intenciones.
Hemos venido sosteniendo que si el liderazgo de una ciudad se ejerce con visiones y actitudes del pasado, no saldremos adelante. El estilo de gobierno cerrado, sometido a las jefaturas políticas tradicionales, limitado al ejercicio burocrático y clientelar, excluyendo los demás sectores, donde hay talento humano capacitado y comprometido con la sociedad, le hace demasiado daño a la ciudad.
Se requiere apertura, dinamismo, liderazgo con visión amplia y de largo plazo. Los esfuerzos que se hacen, válidos y de buena fe, no evitan que tanto desempleado se rebusque invadiendo parques y andes de la ciudad y se enfrente en sus calles a las fuerzas del orden. Orden social además caótico e injusto. Por eso los seguirán sacando y seguirán volviendo. Qué más hacen.
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Asociaciones y líderes comunitarios luchan por solucionar graves problemas como Cedelca, basuras y otros. Meritoria labor. El interés por ellos de poderosos sectores económicos, hace necesario más y mejor organización. Apoyémoslos.
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