sábado, 22 de mayo de 2010

Hora de la organización

Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com


No resulta fácil explicar el comportamiento de los colombianos en el actual proceso electoral. Me refiero al porcentaje de la población diferente de aquel que se siente bien con el actual estado de cosas y cree que la dirección del país es acertada. Para los otros, lo que está pasando puede, como es natural, ser percibido desde diversos ángulos y todos ellos aportan elementos para aproximarse a esta compleja realidad. Una lectura bien puede etiquetearse como una cuenta de cobro histórica al establecimiento.

Porque no se trata solamente de una reacción por los momentos críticos vívidos durante los dos períodos del actual gobierno, allí se encuentra gran parte de la explicación, pero creo que a ello le suman todas las acciones reprochables de muchos gobiernos anteriores, de todos los partidos, toda una forma de ejercer la política que ha creado un ambiente de sospecha y desconfianza.

Por eso pretenden un cambio verdadero, cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con lo anterior, al punto que no es exigencia rigurosa la propuesta de gobierno. Sobre la base de la lucha contra la corrupción, la politiquería, la pobreza en aumento, los privilegios, se reacciona apoyando al candidato que encarne lo contrario, que simbolice valores como respeto, decencia, confianza.

Pero como finalmente el resultado electoral lo sentencia los votos, estas reacciones sociales que no tienen estructuras definidas, recursos financieros, necesitan una gerencia electoral bien definida. Mucho más que una campaña tradicional.

No hay que llamarse a engaños. La gente no va a votar porque algún dirigente, líder social, comunitario, político, apolítico está acompañando la campaña. La gente va a votar porque quiere, porque está cansada, porque se mamó. Que nadie saque pecho, ni se pelee ridículamente supuestas direcciones locales o regionales. Tampoco crean ingenuamente que el resultado del próximo domingo, determina fatalmente las próximas candidaturas. Esas son otra cosa.

Por fortuna esto de alguna forma se ha entendido y se trabaja en estos últimos días coordinadamente, pero hay que consolidar màs equipos y acciones, para que el entusiasmo pueda concretarse con el voto. Asegurar la productividad, en términos de empresa. Esto es válido para todas las campañas, porque la elección presidencial no es tan ligada a prebendas individuales y permite mayor libertad al elector. Libertad que se aprovecha con Organizaciòn que es el reto del momento.

** La muerte de María Teresa Ayerbe no solamente causa dolor a Guillermo Alberto, sus hijos, padres, hermanos y parientes. María Teresa fue un claro ejemplo de mujer, esposa y madre. Tanta nobleza, dulzura y viva inteligencia es difícil de encontrar. Con Stella y Tito Eduardo los acompañamos con el alma.

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