sábado, 3 de abril de 2010

Gracias

Temístocles Ortega Narváez
orteganarvaez@gmail.com

No tengo sino motivos de gratitud para con las caucanas y caucanos, que en el pasado debate electoral nos acompañaron con tanta generosidad y entusiasmo en nuestra propuesta para llegar a la Cámara de Representantes. Gracias, millones de gracias.
Creo profundamente en el país y en el Cauca. La campaña me permitió reencontrarme y conocer gente realmente maravillosa con las cuales sí es posible construir una sociedad mejor para todos. Sabemos que hay muchos y muy graves problemas. El mayor de todos, la mezquindad de cierta clase dirigente y la precariedad de otros “liderazgos” que aprovechando la pobreza e ignorancia de buena parte de los colombianos, se aferran parásitamente al poder, lo utilizan a su antojo y determinan perversamente la voluntad general. Todo esto es lo que debemos y podemos superar.
Pero también hay mucha, pero mucha gente extraordinaria. Mujeres y hombres jóvenes, estudiantes, profesionales, empresarios, líderes comunitarios, campesinos e indígenas de una calidad humana admirable. Honestos, comprometidos, con un profundo amor por su tierra, por su país, dispuestos a dar todo para cambiar las cosas, a aportar cuanto sea necesario para erradicar tanta podredumbre y ofrecerle una oportunidad decente y progresista a la nación.

Recorrer al lado de ellos, la ciudad y el departamento fue algo espectacular. Valles y montañas, ríos y páramos, pueblos y veredas, barrios y tugurios disfrutando de su alegría, optimismo, convicción, fé en el futuro; hablar con tanta gente que espera con ansiedad y escepticismo una oportunidad para mejorar su vida. Una verdadera lección que alienta y compromete.

El Cauca tiene muchas, demasiadas dificultades. Ello no es lo preocupante. La democracia no supone la carencia de conflictos, sino su tratamiento por vías civilizadas. Lo verdaderamente preocupante, es que no se están enfrentando como debe ser. Porque no se trata de las pequeñas cosas, importantes sí, pero pequeñas, ni de los mandados que ya conocemos. No. Se trata de lo esencial, de lo que determina las condiciones materiales, morales y espirituales de una sociedad. Y es en este campo, en el que nada o poco se está haciendo. Por eso es que debemos seguir actuando.
Porque nadie, nadie puede negar el grado de corrupción y politiquería en que están los gobiernos. Créanlo. Nunca habíamos llegado tan bajo. Y no pidan las pruebas. Entréguenlas. Ustedes las tienen. Ustedes en sí mismo son las propias pruebas. Lo demás es cinismo.

Estamos ya inmersos en la campaña presidencial. Lo que debería definirla es la solución a los grandes temas nacionales. No los cálculos electorales. A eso debemos contribuir quienes tenemos alguna oportunidad de formar opinión. Hagámoslo. Tengamos grandeza.