sábado, 6 de noviembre de 2010

¡Al agua!

Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com

Con la intención de participar como candidatos en las elecciones locales y regionales, algunos renunciaron a los cargos públicos, para salvar las inhabilidades legales. Otros, hacen contactos y movimientos con igual propósito. A todos ellos y a los lectores, con la venia del remitente, les hago conocer un correo que circula en la red y que dice así: “ ¿Quiere ser Alcalde (sa)? Si usted quiere ser alcalde (sa) de Popayán, debe seguir el siguiente procedimiento: Consiga un cacique, gamonal o padrino que lo respalde. Consiga el dinero suficiente con tajada de contratos o aportes de mafiosos. Compre un grupo de dirigentes de barrio principalmente presidentes de junta comunal, ofreciéndoles una suma para sus gastos personales. Compre un periodista para que hable bien de usted en los medios. La víspera del cierre de la inscripción, elabore un documento con cualquier babosada que se le ocurra y cumpla así el requisito de la Registraduría. El día de las elecciones entréguele dinero a cada dirigente de barrio para que compre votos, suminístrele almuerzos y pague taxis para llevar los electores a las mesas. Así será usted Alcalde (sa) y Popayán saldrá de la crisis en que se encuentra.”
Cierto o no, lo que el correo afirma es una percepción muy generalizada sobre la forma como se ejerce la actividad política, porque definitivamente hemos tocado fondo. Lo ocurrido en estos últimos tiempos es francamente tenebroso. Cuando no se trata de la mezcla de la política con bandas paramilitares y mafiosas, es la corrupción que sigue ahí, llenando los bolsillos de “dirigentes” y burócratas corrompidos y aumentando el hambre y las necesidades sociales, o es la clientela, parásitos y aduladores que no dejan que sea el mérito el que determine el acceso al servicio público. Todo esto, que es absolutamente real, pues está probado, hace que la participación de la gente sea baja y que finalmente sean las clientelas (los que se benefician del negocio) quienes decidan el resultado de las elecciones.
Claro hay gentes y sectores sociales, que también participan. Y lo hacen de forma independiente, reflexiva, honesta, comprometida, pero como están desorganizados, no son exitosos. Por ello, en buena parte, continúan, como dice la gente “los mismos, con las mismas”.
Los problemas de Popayán y el Cauca, están ahí. Recuerden las cifras dadas por el Presidente Santos sobre nuestra pobreza. Ellas dan cuenta del gigantesco reto. Desconocerlas, insistiendo en que aquí se ha avanzado, es pura demagogia barata. Tenemos muchos, pero muchos problemas no resueltos y en incremento. Qué bueno, que hubiera una campaña seria. Sin tanta palabrería. Datos y cifras en la mano. No programas, ni planes. Esos se bajan de internet. Lo que deben decirnos, es cómo y con qué, van a enfrentar los problemas. Y mostrarnos condiciones de liderazgo. ¡Liderazgo! candidatos. No imagen, ni estructuras partidistas, ni componendas, ni reparto ( esto para tí, esto para mí). O bueno, sigamos con esta misma politiquería, corrupción y clientelismo. Pero entonces, no se quejen!.

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