Temístocles Ortega Narvaéz
Recordaran ustedes que hace como una década, cuando se tramitaba mi elección como Magistrado del Consejo Superior de la Judicatura (CSJ) aparecieron informes que pretendían vincularme con carteles mafiosos. Después se dijo que yo no tenía calidades para ser Magistrado de Alta Corte y que incluso ni siquiera tenía título de abogado. Mala leche.Una infamia, como titulé por entonces una de mis columnas. Quienes han tenido relaciones con Carteles han sido otros. Como se sabe muy bien. Ahora sale la información de que se me investiga vía Corte Suprema de Justicia por tráfico de influencias en el caso de Lucero Cortes. La información no es cierta. No existe tal investigación contra mí por esos hechos, ni la Corte pide que se haga. No conozco a Lucero Cortes, nunca la he conocido, jamás he hablado con ella. Que hay detrás de todo esto y de los ataques miserables que en algunos momentos arman en mi contra? Para quien soy incómodo o son preocupantes mis posiciones? Jamás he tenido en mi relativamente larga vida pública un solo acto que pueda calificarse de ilegal. Por el contrario, los he combatido con decisión inquebrantable. Durante mi último ejercicio públicocomo Magistrado ejercí un examen riguroso de las conducta de los disciplinados, profundicé los alcances y contenidos de la tutela en favor de los débiles, senté muy categóricas posiciones en favor de la legalidad y la institucionalidad, puestas en juego en los famosos procesos de la parapolítica y defendí con decisión las nuevas concepciones del derecho desde la mirada de las víctimas. Ahí están mis sentencias y conceptos. Cualquiera puede verlas.Esa es la imagen que se reconoce en la rama judicial, en la academia y en el escenario nacional.
Como en el pasado, estas confusiones o ataques aleves, no intimidan. Las posiciones que he asumido en defensa de unos principios, de unas ideas, no son transables. El compromiso de participar en la vida pública para opinar, intervenir en las decisiones locales, regionales o nacionales que influyen en la vida de la gente no depende de oportunismos, ni de cálculos de ninguna naturaleza. Aquí lo he escrito varias veces. Es un compromiso ético, y por tanto no pertenece al mundo de los intercambios y las negociaciones.
Aunque parezca, no crean que ha sido fácil. He contado sí con el apoyo generoso de gentes y sectores, que agradezco. Pero abrirse paso desde las agrestes tierras del Sur del Cauca, desde los orígenes campesinos de la otrora tierra del maíz, en medio de la maraña de hilos de poder con que se arma este complejo tejido social requiere trabajo, esfuerzo y sacrificio. Y sobre todo disciplina para formarse y competir, y carácter para mantenerse serenamente firme en los propósitos, para no ceder en el proyecto de vida construido. Quizá sea esto lo que no gusta a algunos. Tal vez sea eso lo que les molesta. Y si es así, es respetable, pero falta nobleza. Para no decirlo de otro modo.
sábado, 28 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Las marchas juveniles
Temístocles Ortega Narváez
Se llenan las plazas de importantes ciudades europeas y latinoamericanas con nutridas manifestaciones de jóvenes mujeres y hombres protestando por la situación social y económica de sus respectivos países. No son marchas partidistas. Ni siquiera antigubernamentales. Son la expresión de un bien fundado rechazo al estado de cosas que durante años han padecido millones y millones de seres humanos, como consecuencia de la exclusión, la inequidad, la ausencia de oportunidades que el sistema capitalista global ha venido incubando por todas partes.
No es solamente la situación angustiosa de miles y miles de jóvenes que no alcanzan a divisar en el horizonte la estabilidad suficiente para progresar y realizarse. Esa sería una pretensión específica con dosis de egoísmo. No. los jóvenes están marchando por la sociedad toda. Porque advierten con una gran generosidad y madurez, que sus dolencias y aspiraciones, son las mismas del conjunto de la comunidad a la que pertenecen. Y más aún, saben y entienden que hay sectores sociales que sufren peores consecuencias que las que padecen ellos mismos.
Y no estamos hablando de países del tercer mundo, donde la pobreza y la miseria son sus características visibles. Las marchas juveniles se están librando en las capitales europeas en donde, pese a todo, los Estados y la economía ofrecen posibilidades de bienestar y realización laboral y profesional. Qué diremos de países como los nuestros, en los que las escasas oportunidades están atadas a la presencia del dinero, las influencias y la política, sin las cuales resulta imposible a un joven con talento y formación abrirse paso y construir gracias al mérito su proyecto de vida.
Los efectos de estas marchas, como toda expresión social con tendencia al cambio, se sentirán lentamente. Tardarán un tiempo en llegar hasta nosotros. Pero ya empezaron y llegarán. Cómo será de importante y necesario que nuestros jóvenes, que muestran ya señas de beligerancia, cansancio y hastío con lo que aquí pasa, agilizaran su llegada y encabezaran la protesta social como herramienta de trasformación y cambio.
***
A propósito, recorrí las instalaciones del claustro de Santo Domingo a instancias de un necesario e importante seminario sobre el Nuevo Código administrativo y con tristeza encontré puertas cerradas con candados por todas partes. Recordé un afiche elaborado por antiguos estudiantes de diseño gráfico, que muestra una cerradura con siete potentes candados y una leyenda: “Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez! Patético!
El Contralor Departamental invita a la Rendición de Cuentas. Por razones laborales, me la pierdo. Pregúntele cuántos fallos se han producido por corrupción. Porque no pueden decir que aquí no pasa nada. Informes técnicos, planes de mejoramiento, discurso de control social, visitas municipales y hasta normas ISO, si bien son necesarios, son pura carpintería. Al servicio de quien?
En cierto Concejo Municipal un grupo de estudiantes de derecho, preguntó por qué se había aprobado un Acuerdo violando el bloque de constitucionalidad. Le respondieron: “Eso no es cierto, aquí no hay ningún bloque, aquí todo el que quiera puede participar”.
Se llenan las plazas de importantes ciudades europeas y latinoamericanas con nutridas manifestaciones de jóvenes mujeres y hombres protestando por la situación social y económica de sus respectivos países. No son marchas partidistas. Ni siquiera antigubernamentales. Son la expresión de un bien fundado rechazo al estado de cosas que durante años han padecido millones y millones de seres humanos, como consecuencia de la exclusión, la inequidad, la ausencia de oportunidades que el sistema capitalista global ha venido incubando por todas partes.
No es solamente la situación angustiosa de miles y miles de jóvenes que no alcanzan a divisar en el horizonte la estabilidad suficiente para progresar y realizarse. Esa sería una pretensión específica con dosis de egoísmo. No. los jóvenes están marchando por la sociedad toda. Porque advierten con una gran generosidad y madurez, que sus dolencias y aspiraciones, son las mismas del conjunto de la comunidad a la que pertenecen. Y más aún, saben y entienden que hay sectores sociales que sufren peores consecuencias que las que padecen ellos mismos.
Y no estamos hablando de países del tercer mundo, donde la pobreza y la miseria son sus características visibles. Las marchas juveniles se están librando en las capitales europeas en donde, pese a todo, los Estados y la economía ofrecen posibilidades de bienestar y realización laboral y profesional. Qué diremos de países como los nuestros, en los que las escasas oportunidades están atadas a la presencia del dinero, las influencias y la política, sin las cuales resulta imposible a un joven con talento y formación abrirse paso y construir gracias al mérito su proyecto de vida.
Los efectos de estas marchas, como toda expresión social con tendencia al cambio, se sentirán lentamente. Tardarán un tiempo en llegar hasta nosotros. Pero ya empezaron y llegarán. Cómo será de importante y necesario que nuestros jóvenes, que muestran ya señas de beligerancia, cansancio y hastío con lo que aquí pasa, agilizaran su llegada y encabezaran la protesta social como herramienta de trasformación y cambio.
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A propósito, recorrí las instalaciones del claustro de Santo Domingo a instancias de un necesario e importante seminario sobre el Nuevo Código administrativo y con tristeza encontré puertas cerradas con candados por todas partes. Recordé un afiche elaborado por antiguos estudiantes de diseño gráfico, que muestra una cerradura con siete potentes candados y una leyenda: “Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez! Patético!
El Contralor Departamental invita a la Rendición de Cuentas. Por razones laborales, me la pierdo. Pregúntele cuántos fallos se han producido por corrupción. Porque no pueden decir que aquí no pasa nada. Informes técnicos, planes de mejoramiento, discurso de control social, visitas municipales y hasta normas ISO, si bien son necesarios, son pura carpintería. Al servicio de quien?
En cierto Concejo Municipal un grupo de estudiantes de derecho, preguntó por qué se había aprobado un Acuerdo violando el bloque de constitucionalidad. Le respondieron: “Eso no es cierto, aquí no hay ningún bloque, aquí todo el que quiera puede participar”.
sábado, 14 de mayo de 2011
¿Nos importa la política?
Temístocles Ortega Narváez.
Lo que sucede a diario nos invita a no creer en la política. Son tantos y tan graves los hechos de corrupción, tan deprimentes los liderazgos, tan precarias las políticas públicas como respuesta a las necesidades colectivas, tan indignante la inequidad; son tan escasas las oportunidades, que sólo importa a los pocos que se benefician. Como están las cosas la política se ha convertido en una actividad para el lucro personal o de grupo. Porque el interés general ha desaparecido. Los sueños y aspiraciones colectivas no cuentan. Cada quien se interesa por lo suyo. Y por supuesto, así jamás se construirá país. Así nunca será posiblesentirnos una comunidad. Porque toda sociedad se construye sobre valores colectivos.
Debo expresar con franqueza lo que pienso y siento ante nuestra cruda realidad. No creo que como vamos saldremos adelante. No creo que se esté haciendo lo correcto. Hay demasiada mezquindad y falta de grandeza. Hay mucha mediocridad y aprovechamiento. Liderar, gobernar no es sólo realizar obras materiales. Algunas se hacen, para eso se pagan los impuestos. Pero no se trata de eso. Requerimos ciertos intangibles: confianza, entusiasmo, fe, sueños, inspiración, compromiso, solidaridad, esfuerzos colectivos. Los necesitamos más allá de grupos, partidos, movimientos, iglesias, razas, profesiones. Intangibles que nos convoquen a todos, sin ninguna excepción.Que nos hagan sentir como ciudad, como departamento, como país. Porque carecemos, y de qué manera! de intereses y propósitos comunes.
Claro, estos valores no surgen de lanada. No se adquieren por el simple deseo. Se requiere hechos que los siembren en el imaginario colectivo. Y es aquí donde está el lugar de la política. Pero no la que estamos viendo cada día. No la de las promesas, conciliábulos y prebendas. Esa no. Esa es la responsable del estado de cosas que tenemos. Esa la puede hacer cualquiera. Necesitamos la política del compromiso moral, del trabajo colectivo, la que sea patrimonio común; Esa que permite recuperar la esperanza, comprometernos a todos, construir sueños conjuntos y luchar con decisión por realizarlos. Fue así, como las sociedades que hoy son ejemplo de civilización, alcanzaron los niveles de desarrollo y bienestar colectivo que admiramos.Con la política así concebida, lograron convocarse colectivamente, sentirse dueños de un mismo futuro y trabajar con fe para alcanzarlo. Nosotros también podemos intentarlo.
***
Alfonso Luna ha publicado, contrato en mano, que la encuesta del pasado fin de semana sobre Gobernación del Cauca, “coincide” con un estudio de mercado hecho por la misma firma encuestadora, en los mismos 23 municipios y por la misma época pagado por la Industria Licorera por 21 millones de pesos. Los datos de dichaencuesta resultaron una farsa. La encuestadora dice que nadie la pagó. La hizo gratis. Mamola! Una investigación facilísima, si alguien quisiera hacerla. Aquí, nadie. La coincidencia da risa. Debería dar rabia y asco.
El Gobernador ha pedido hechos concretos sobre corrupción. Hay los que quiera, él lo sabe. Tranquilos, ya irán saliendo. Si lo dudan, ordenen otra encuesta. Son gratis!!.
sábado, 7 de mayo de 2011
Todo por la plata
Temístocles Ortega Narváez.
Lo que se descubre en el país en relación con los dineros de la salud no es nada nuevo. Desde hacía tiempo se viene afirmando que con tan gigantescos recursos destinados al sector, no resulta normal que haya semejante crisis de hospitales y en general que la atención a los usuarios sea tan deficiente. Allí sucede algo, que entre nosotros sí que sabemos y que apenas ahora comienza a destaparse. Otro tanto sucedía también con el escándalo de las obras de Bogotá y con contrataciones nacionales, que se destaparán.
Tanto se habla de corrupción, que ya resulta aburridor insistir en el tema. Pero cómo no hacerlo. Es necesario que las gentes dimensionen los efectos desastrosos que la corrupción causa en el tejido social, en la marcha de las instituciones y en general en la vigencia y práctica de los valores y principios democráticos de una sociedad. Mucho más si, como ocurre en nuestro país, bien puede afirmarse que estamos, por desgracia, en poder de los corruptos.
Si los entes de control, que ahora actúanobligados por la magnitud y crudeza de los hechos, tuvieran el apoyo de los ciudadanos que venciendo el miedo denunciaran todo lo que saben, el país podría dar un viraje importante. Porque los servidores públicos sentirían que no están al frente de una sociedad mendiga y cómplice, sino de una comunidad que vigila, exige y sanciona.
Lo mismo ocurriría en el Cauca, donde la corrupción es igual o mayor que la conocida en estos días. Porque aquí siguen sucediendo cosas que comprometen seriamente funcionarios y mandatarios territoriales. Pero nadie controla. Hay miedo a denunciar. Alguno caerá, ojalá pronto, para que se destape el gigantesco carrusel de corrupción que nos asfixia.
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Las encuestas pueden leerse como a cada quien le convenga. En una que se ha conocido en estos días, si es que es cierta, los caucanos han opinado bien sobre mí. Generosidad inmerecida. No he visitado ningún pueblo, ningún barrio. A quienes me llaman de todas partes, que son muchos, sobre candidaturas a Gobernación o Alcaldía, les he dicho que estoy dedicado a otros temas. Si alguien quisiera preocuparse por la encuesta publicada, serían los candidatos liberales en campaña, que aparecen lejos de quien figura adelantada. Y preocuparse no por el resultado, pues cada quien la lee a su manera, sino por quién está detrás de esto que desde hace rato les están montando. Porque dicen que la encuesta fue gratis. Y en estos temas, mis queridos amigos, como en economía, “no hay almuerzo gratis”. Algo se traen. Todo el mundo lo sabe. No sean ingenuos.
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¿Sabían los patojos que la empresa Servigenerales, accionista mayoritaria de Serviaseo, la compañía con la que se hizo el negociazo de la recolección de basura, fue rechazada en licitación anterior en el propio municipio de Popayán, por falsedad en documentos? Así fue. Ahí están los documentos. La Fiscalía como siempre, callada.Pero, tranquilos, en la podredumbre en que estamos, no hay ninguna incompatibilidad. Porque en los negocios, todo vale.
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