Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Nuestra democracia es precaria. De eso no debe caberle a nadie la más mínima duda. Son pocas las posibilidades de participación igualitaria y libre de las comunidades en los asuntos que les interesan. Las elecciones para gobiernos y autoridades de distintos niveles son, por su puesto, las más importantes, a través de ellas se configura el poder político, pero múltiples factores las contaminan y a veces hasta las tornan ilegítimas.
Estamos en pleno ejercicio electoral. Hay que participar. Existen candidatos de diversa procedencia y con distintas propuestas; algunas no tan diferenciadas. Unos persisten en el viejo estilo de prometer y prometer y en estos últimos días lo hacen con desespero, otros en términos generales plantean cambios en la manera de enfrentar algunos de los temas que más nos han impactado en los últimos años: corrupción, guerra, mafias de todo orden, pobreza, sin detenerse en el modo de combatirlas. También hay quienes plantean cambios sustanciales en las prácticas políticas y en el enfoque general de gobierno.
Por su parte el elector sometido a esa catarata de propuestas y posturas intenta ubicarse acudiendo a diferentes criterios. Unos persuadidos por el mejorado clima de seguridad con respecto a años atrás, postulan la continuidad. Para ellos nada importa la situación social que es un verdadero desastre. Otros proponen mejoras en los diferentes temas sociales pero sobre el lomo de la estructura de gobierno actual y existen alternativas electorales que pregonan combatir la desigualdad, introducir elementos de honestidad y transparencia en la función pública.
Hoy se expresará la voluntad popular y sabremos el grado de aceptación de unas u otras propuestas, en una campaña presidencial que por no tener los aditamentos a que está acostumbrada buena parte de la población, pueden arrojar resultados sorprendentes. Pero cualquiera que ellos sean, si por lo menos nos atenemos a las encuestas, hoy también se inicia la recta final que definirá el próximo presidente de los colombianos.
Y la definición estará sometida al juego de las alianzas, si bien es cierto, que hay mayor libertad en el elector, no lo es menos, que los diferentes partidos tienen cierta capacidad de maniobra sobre sus militantes y van a intentar no solamente sumarse a una candidatura, sino acordar programas y acciones de gobierno que hagan posible llevar a la práctica sus postulados y propuestas. Ello es legítimo, sobre todo desde la perspectiva de configurar un gobierno de transición entre una época de tinte derechista y unos deseos de modernización de la sociedad intentada desde diversos sectores sociales.
Si una de las actitudes que más daño causa a la democracia y a la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre los colombianos, es el radicalismo de estos tiempos, causante de confrontación y fracturas de nuestro tejido social, la manera de superarlo es posibilitando a partir de los resultados, consensos entre quienes creen que es fortaleciendo la democracia como se gana en igualdad, honestidad y paz. Porque acuerdos por puestos y contratos sería absolutamente inaceptable.
domingo, 30 de mayo de 2010
Por la democracia
Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Nuestra democracia es precaria. De eso no debe caberle a nadie la más mínima duda. Son pocas las posibilidades de participación igualitaria y libre de las comunidades en los asuntos que les interesan. Las elecciones para gobiernos y autoridades de distintos niveles son, por su puesto, las más importantes, a través de ellas se configura el poder político, pero múltiples factores las contaminan y a veces hasta las tornan ilegítimas.
Estamos en pleno ejercicio electoral. Hay que participar. Existen candidatos de diversa procedencia y con distintas propuestas; algunas no tan diferenciadas. Unos persisten en el viejo estilo de prometer y prometer y en estos últimos días lo hacen con desespero, otros en términos generales plantean cambios en la manera de enfrentar algunos de los temas que más nos han impactado en los últimos años: corrupción, guerra, mafias de todo orden, pobreza, sin detenerse en el modo de combatirlas. También hay quienes plantean cambios sustanciales en las prácticas políticas y en el enfoque general de gobierno.
Por su parte el elector sometido a esa catarata de propuestas y posturas intenta ubicarse acudiendo a diferentes criterios. Unos persuadidos por el mejorado clima de seguridad con respecto a años atrás, postulan la continuidad. Para ellos nada importa la situación social que es un verdadero desastre. Otros proponen mejoras en los diferentes temas sociales pero sobre el lomo de la estructura de gobierno actual y existen alternativas electorales que pregonan combatir la desigualdad, introducir elementos de honestidad y transparencia en la función pública.
Hoy se expresará la voluntad popular y sabremos el grado de aceptación de unas u otras propuestas, en una campaña presidencial que por no tener los aditamentos a que está acostumbrada buena parte de la población, pueden arrojar resultados sorprendentes. Pero cualquiera que ellos sean, si por lo menos nos atenemos a las encuestas, hoy también se inicia la recta final que definirá el próximo presidente de los colombianos.
Y la definición estará sometida al juego de las alianzas, si bien es cierto, que hay mayor libertad en el elector, no lo es menos, que los diferentes partidos tienen cierta capacidad de maniobra sobre sus militantes y van a intentar no solamente sumarse a una candidatura, sino acordar programas y acciones de gobierno que hagan posible llevar a la práctica sus postulados y propuestas. Ello es legítimo, sobre todo desde la perspectiva de configurar un gobierno de transición entre una época de tinte derechista y unos deseos de modernización de la sociedad intentada desde diversos sectores sociales.
Si una de las actitudes que más daño causa a la democracia y a la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre los colombianos, es el radicalismo de estos tiempos, causante de confrontación y fracturas de nuestro tejido social, la manera de superarlo es posibilitando a partir de los resultados, consensos entre quienes creen que es fortaleciendo la democracia como se gana en igualdad, honestidad y paz. Porque acuerdos por puestos y contratos sería absolutamente inaceptable.
temisortegan@hotmail.com
Nuestra democracia es precaria. De eso no debe caberle a nadie la más mínima duda. Son pocas las posibilidades de participación igualitaria y libre de las comunidades en los asuntos que les interesan. Las elecciones para gobiernos y autoridades de distintos niveles son, por su puesto, las más importantes, a través de ellas se configura el poder político, pero múltiples factores las contaminan y a veces hasta las tornan ilegítimas.
Estamos en pleno ejercicio electoral. Hay que participar. Existen candidatos de diversa procedencia y con distintas propuestas; algunas no tan diferenciadas. Unos persisten en el viejo estilo de prometer y prometer y en estos últimos días lo hacen con desespero, otros en términos generales plantean cambios en la manera de enfrentar algunos de los temas que más nos han impactado en los últimos años: corrupción, guerra, mafias de todo orden, pobreza, sin detenerse en el modo de combatirlas. También hay quienes plantean cambios sustanciales en las prácticas políticas y en el enfoque general de gobierno.
Por su parte el elector sometido a esa catarata de propuestas y posturas intenta ubicarse acudiendo a diferentes criterios. Unos persuadidos por el mejorado clima de seguridad con respecto a años atrás, postulan la continuidad. Para ellos nada importa la situación social que es un verdadero desastre. Otros proponen mejoras en los diferentes temas sociales pero sobre el lomo de la estructura de gobierno actual y existen alternativas electorales que pregonan combatir la desigualdad, introducir elementos de honestidad y transparencia en la función pública.
Hoy se expresará la voluntad popular y sabremos el grado de aceptación de unas u otras propuestas, en una campaña presidencial que por no tener los aditamentos a que está acostumbrada buena parte de la población, pueden arrojar resultados sorprendentes. Pero cualquiera que ellos sean, si por lo menos nos atenemos a las encuestas, hoy también se inicia la recta final que definirá el próximo presidente de los colombianos.
Y la definición estará sometida al juego de las alianzas, si bien es cierto, que hay mayor libertad en el elector, no lo es menos, que los diferentes partidos tienen cierta capacidad de maniobra sobre sus militantes y van a intentar no solamente sumarse a una candidatura, sino acordar programas y acciones de gobierno que hagan posible llevar a la práctica sus postulados y propuestas. Ello es legítimo, sobre todo desde la perspectiva de configurar un gobierno de transición entre una época de tinte derechista y unos deseos de modernización de la sociedad intentada desde diversos sectores sociales.
Si una de las actitudes que más daño causa a la democracia y a la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre los colombianos, es el radicalismo de estos tiempos, causante de confrontación y fracturas de nuestro tejido social, la manera de superarlo es posibilitando a partir de los resultados, consensos entre quienes creen que es fortaleciendo la democracia como se gana en igualdad, honestidad y paz. Porque acuerdos por puestos y contratos sería absolutamente inaceptable.
sábado, 22 de mayo de 2010
Hora de la organización
Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
No resulta fácil explicar el comportamiento de los colombianos en el actual proceso electoral. Me refiero al porcentaje de la población diferente de aquel que se siente bien con el actual estado de cosas y cree que la dirección del país es acertada. Para los otros, lo que está pasando puede, como es natural, ser percibido desde diversos ángulos y todos ellos aportan elementos para aproximarse a esta compleja realidad. Una lectura bien puede etiquetearse como una cuenta de cobro histórica al establecimiento.
Porque no se trata solamente de una reacción por los momentos críticos vívidos durante los dos períodos del actual gobierno, allí se encuentra gran parte de la explicación, pero creo que a ello le suman todas las acciones reprochables de muchos gobiernos anteriores, de todos los partidos, toda una forma de ejercer la política que ha creado un ambiente de sospecha y desconfianza.
Por eso pretenden un cambio verdadero, cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con lo anterior, al punto que no es exigencia rigurosa la propuesta de gobierno. Sobre la base de la lucha contra la corrupción, la politiquería, la pobreza en aumento, los privilegios, se reacciona apoyando al candidato que encarne lo contrario, que simbolice valores como respeto, decencia, confianza.
Pero como finalmente el resultado electoral lo sentencia los votos, estas reacciones sociales que no tienen estructuras definidas, recursos financieros, necesitan una gerencia electoral bien definida. Mucho más que una campaña tradicional.
No hay que llamarse a engaños. La gente no va a votar porque algún dirigente, líder social, comunitario, político, apolítico está acompañando la campaña. La gente va a votar porque quiere, porque está cansada, porque se mamó. Que nadie saque pecho, ni se pelee ridículamente supuestas direcciones locales o regionales. Tampoco crean ingenuamente que el resultado del próximo domingo, determina fatalmente las próximas candidaturas. Esas son otra cosa.
Por fortuna esto de alguna forma se ha entendido y se trabaja en estos últimos días coordinadamente, pero hay que consolidar màs equipos y acciones, para que el entusiasmo pueda concretarse con el voto. Asegurar la productividad, en términos de empresa. Esto es válido para todas las campañas, porque la elección presidencial no es tan ligada a prebendas individuales y permite mayor libertad al elector. Libertad que se aprovecha con Organizaciòn que es el reto del momento.
** La muerte de María Teresa Ayerbe no solamente causa dolor a Guillermo Alberto, sus hijos, padres, hermanos y parientes. María Teresa fue un claro ejemplo de mujer, esposa y madre. Tanta nobleza, dulzura y viva inteligencia es difícil de encontrar. Con Stella y Tito Eduardo los acompañamos con el alma.
www.temistoclesortega.blogspot.com
temisortegan@hotmail.com
No resulta fácil explicar el comportamiento de los colombianos en el actual proceso electoral. Me refiero al porcentaje de la población diferente de aquel que se siente bien con el actual estado de cosas y cree que la dirección del país es acertada. Para los otros, lo que está pasando puede, como es natural, ser percibido desde diversos ángulos y todos ellos aportan elementos para aproximarse a esta compleja realidad. Una lectura bien puede etiquetearse como una cuenta de cobro histórica al establecimiento.
Porque no se trata solamente de una reacción por los momentos críticos vívidos durante los dos períodos del actual gobierno, allí se encuentra gran parte de la explicación, pero creo que a ello le suman todas las acciones reprochables de muchos gobiernos anteriores, de todos los partidos, toda una forma de ejercer la política que ha creado un ambiente de sospecha y desconfianza.
Por eso pretenden un cambio verdadero, cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con lo anterior, al punto que no es exigencia rigurosa la propuesta de gobierno. Sobre la base de la lucha contra la corrupción, la politiquería, la pobreza en aumento, los privilegios, se reacciona apoyando al candidato que encarne lo contrario, que simbolice valores como respeto, decencia, confianza.
Pero como finalmente el resultado electoral lo sentencia los votos, estas reacciones sociales que no tienen estructuras definidas, recursos financieros, necesitan una gerencia electoral bien definida. Mucho más que una campaña tradicional.
No hay que llamarse a engaños. La gente no va a votar porque algún dirigente, líder social, comunitario, político, apolítico está acompañando la campaña. La gente va a votar porque quiere, porque está cansada, porque se mamó. Que nadie saque pecho, ni se pelee ridículamente supuestas direcciones locales o regionales. Tampoco crean ingenuamente que el resultado del próximo domingo, determina fatalmente las próximas candidaturas. Esas son otra cosa.
Por fortuna esto de alguna forma se ha entendido y se trabaja en estos últimos días coordinadamente, pero hay que consolidar màs equipos y acciones, para que el entusiasmo pueda concretarse con el voto. Asegurar la productividad, en términos de empresa. Esto es válido para todas las campañas, porque la elección presidencial no es tan ligada a prebendas individuales y permite mayor libertad al elector. Libertad que se aprovecha con Organizaciòn que es el reto del momento.
** La muerte de María Teresa Ayerbe no solamente causa dolor a Guillermo Alberto, sus hijos, padres, hermanos y parientes. María Teresa fue un claro ejemplo de mujer, esposa y madre. Tanta nobleza, dulzura y viva inteligencia es difícil de encontrar. Con Stella y Tito Eduardo los acompañamos con el alma.
www.temistoclesortega.blogspot.com
sábado, 15 de mayo de 2010
Cuidado con la confianza
Por Temístocles Ortega Narváez.
temisortegan@hotmail.com
La definición de la contienda presidencial va camino de la segunda vuelta, lo que significa que cobran mayor valor alianzas y acuerdos. Esto tiene tanto de ancho como de largo. Porque pueden primar los acuerdos burocráticos sobre los programáticos desdibujando la naturaleza de las campañas, eliminando la posibilidad de dignificar la política y comprometiendo la acción del futuro gobierno. Lo ideal sería la generación de un amplio acuerdo programático que, valga decirlo, necesita el país para hacer frente a tanta dificultad en numerosos frentes.
Ejemplos de acuerdos existen en numerosas partes del mundo. Ente nosotros, baste citar el del Frente Nacional , que so pretexto de apaciguar la nación, cercenó la democracia e incubó el estado de cosas que hoy tenemos. Hubo otros que vale la pena recalcar, el de la Moncloa por ejemplo, en la transición española, que congregó gobierno, partidos, dirigencia gremial y sindical y es referente obligado para analizar la España moderna. No tenemos todavía esos alcances. Entre nosotros hay mucha mezquindad.
Pero acuerdos habrán, porque cada partido tiene su propia visión de sociedad, estado, nación y propuesta de gobierno y querrá con legítimo derecho que ellas hagan parte del conjunto de políticas públicas que diseñarán la Colombia del futuro.
Pero mientras eso ocurre, las propias campañas deben reacomodar sus estrategias para posicionarse mejor en la primera vuelta. Las opciones con mayores posibilidades deben rápidamente hacer reingeniería para aprovechar al máximo los últimos días. Y sobre todo la de Antanas, por cuanto carece de la maquinaria que caracteriza las otras y tiene mucha simpatía en aquellos sectores no familiarizados con la mecánica electoral.
Allí hay que asumir acciones ya. Estos no son tiempos de reflexiones académicas, ni discursos para cambiar el país. Existe un amplio sentimiento colectivo que se está expresando sin necesidad de estructura y que sólo requiere un mínimo de organización para llegar a las urnas. La dirigencia debe tener la capacidad de entender lo que está pasando y actuar en consecuencia. Hay que ser altísimamente ejecutivos.
Una primera acción, se me ocurre, es actuar unificadamente. Pero en la práctica, no en la teoría. Si un slogan de la campaña es La Unión Hace la Fuerza, pues que en la ciudad y en los municipios las gentes puedan ver a todos los grupos y sectores que acompañan la candidatura, realmente unidos, para que se sienta la fortaleza que representa tanto ciudadano del común, dirigente cívico, comunitario, empresarial o político que impulsa la candidatura. Y para que así se reafirme cada ciudadano en su compromiso con la causa.
Las otras candidaturas, tienen, si se quiere, desde la perspectiva electoral, la fortaleza de contar entre sus amigos a los directorios, expertos en hacer elecciones y a muchos empleados públicos con poder, que lo están utilizando y que no requieren de esfuerzos mayores para llevar electores a votar. La ola verde existe, pero no hay que confiarse demasiado, porque las olas tienen su cresta, pero también se estrellan.
temisortegan@hotmail.com
La definición de la contienda presidencial va camino de la segunda vuelta, lo que significa que cobran mayor valor alianzas y acuerdos. Esto tiene tanto de ancho como de largo. Porque pueden primar los acuerdos burocráticos sobre los programáticos desdibujando la naturaleza de las campañas, eliminando la posibilidad de dignificar la política y comprometiendo la acción del futuro gobierno. Lo ideal sería la generación de un amplio acuerdo programático que, valga decirlo, necesita el país para hacer frente a tanta dificultad en numerosos frentes.
Ejemplos de acuerdos existen en numerosas partes del mundo. Ente nosotros, baste citar el del Frente Nacional , que so pretexto de apaciguar la nación, cercenó la democracia e incubó el estado de cosas que hoy tenemos. Hubo otros que vale la pena recalcar, el de la Moncloa por ejemplo, en la transición española, que congregó gobierno, partidos, dirigencia gremial y sindical y es referente obligado para analizar la España moderna. No tenemos todavía esos alcances. Entre nosotros hay mucha mezquindad.
Pero acuerdos habrán, porque cada partido tiene su propia visión de sociedad, estado, nación y propuesta de gobierno y querrá con legítimo derecho que ellas hagan parte del conjunto de políticas públicas que diseñarán la Colombia del futuro.
Pero mientras eso ocurre, las propias campañas deben reacomodar sus estrategias para posicionarse mejor en la primera vuelta. Las opciones con mayores posibilidades deben rápidamente hacer reingeniería para aprovechar al máximo los últimos días. Y sobre todo la de Antanas, por cuanto carece de la maquinaria que caracteriza las otras y tiene mucha simpatía en aquellos sectores no familiarizados con la mecánica electoral.
Allí hay que asumir acciones ya. Estos no son tiempos de reflexiones académicas, ni discursos para cambiar el país. Existe un amplio sentimiento colectivo que se está expresando sin necesidad de estructura y que sólo requiere un mínimo de organización para llegar a las urnas. La dirigencia debe tener la capacidad de entender lo que está pasando y actuar en consecuencia. Hay que ser altísimamente ejecutivos.
Una primera acción, se me ocurre, es actuar unificadamente. Pero en la práctica, no en la teoría. Si un slogan de la campaña es La Unión Hace la Fuerza, pues que en la ciudad y en los municipios las gentes puedan ver a todos los grupos y sectores que acompañan la candidatura, realmente unidos, para que se sienta la fortaleza que representa tanto ciudadano del común, dirigente cívico, comunitario, empresarial o político que impulsa la candidatura. Y para que así se reafirme cada ciudadano en su compromiso con la causa.
Las otras candidaturas, tienen, si se quiere, desde la perspectiva electoral, la fortaleza de contar entre sus amigos a los directorios, expertos en hacer elecciones y a muchos empleados públicos con poder, que lo están utilizando y que no requieren de esfuerzos mayores para llevar electores a votar. La ola verde existe, pero no hay que confiarse demasiado, porque las olas tienen su cresta, pero también se estrellan.
martes, 11 de mayo de 2010
Hay que dejar la mojigatería
Por Temístocles Ortega Narváez
temisortegan@hotmail.com
Con frecuencia se acude a la historia para dar cuenta de la grandeza de los pueblos. En el Cauca particularmente, existen sectores, que no sólo se quedaron en los tiempos pasados, sino que insisten con terquedad en que todos debemos seguir igual destino. Exageraciones, que conducen a graves equivocaciones, que debemos corregir.
Claro nuestros antepasados actuaron en la vida política, económica y social de la nación de forma tal que nos llena de orgullo, pues su contribución en esos momentos históricos ayudó a moldear nuestra actual estructura institucional. Pero el mundo avanza, las sociedades cambian, se modernizan y asimilar la realidad actual mirando solamente atrás, es un grave error.
Para muestra un botón. Tomemos por ejemplo el caso de Cedelca. Leánlo bien . El problema de Cedelca no se va a resolver en favor de los caucanos. Ni el Gobierno Nacional tiene voluntad para hacerlo. Ni los caucanos tenemos la altivez para reclamarlo.
Las carticas y comunicados rosas de gremios empresariales y desvalidos usuarios del servicio no sirven para nada. Pura palabrería barata. Con Cedelca van a hacer un gran negocio. Otro, como muchos de los que a diario hacen en este país, sin que nada pase. Todo eso está milimétricamente programado, no pierdan tiempo, no se dejen utilizar, no sirvan de idiotas útiles.
Hay que aprender de la experiencia. Cedelca la quebraron, la saquearon y todos sabemos quienes fueron. Allí están. Recuerden que también quebraron el departamento y el Municipio. Y nada pasa. Asumir una actitud mendicante esperando que de cada raponazo algo les llegue, los convertirá en cómplices pasivos.
Dirán que no hay que llover sobre mojado, quizá tengan razón. Aunque lo ideal es que los responsables de tanto robo y tanto despilfarro, vayan a la cárcel, donde deben estar. Hacia adelante hay que cambiar de actitud. Esto no es con mojigatería y palmaditas en la espalda. Que hagan eso los beneficiarios. Sí, los que a manos llenas inmoral o ilegalmente han recibido toda clase de dádivas oficiales. Pero la gran mayoría de los caucanos no tiene por qué padecer con tanta humillación todo lo que está pasando.
Cedelca puede ser la punta del iceberg, porque hay muchas cosas más. Si la sociedad caucana, toda, sin ninguna distinción, no se levanta para protestar por todo esto, para exigir dignamente, ojo, dignamente que cese el saqueo de sus recursos y asume una posición altiva y decidida se llevarán hasta el parque de Caldas. Aunque algunos quedarán felices si se lo cambian por un destacamento militar. Pobre pueblo.
** La Corte Suprema de Justicia, en garantía de los derechos de las victimas a verdad, justicia y reparación negó la extradición de paramilitares vinculados a la ley de justicia y paz y cambio la posición que hasta ahora había sostenido. Al hacerlo reconoció mi posición expuesta hace dos años en el salvamento de voto en la tutela que autorizó la extradición de Mancuso y otros. Satisfacción intelectual, mayor que cualquier otra.
temisortegan@hotmail.com
Con frecuencia se acude a la historia para dar cuenta de la grandeza de los pueblos. En el Cauca particularmente, existen sectores, que no sólo se quedaron en los tiempos pasados, sino que insisten con terquedad en que todos debemos seguir igual destino. Exageraciones, que conducen a graves equivocaciones, que debemos corregir.
Claro nuestros antepasados actuaron en la vida política, económica y social de la nación de forma tal que nos llena de orgullo, pues su contribución en esos momentos históricos ayudó a moldear nuestra actual estructura institucional. Pero el mundo avanza, las sociedades cambian, se modernizan y asimilar la realidad actual mirando solamente atrás, es un grave error.
Para muestra un botón. Tomemos por ejemplo el caso de Cedelca. Leánlo bien . El problema de Cedelca no se va a resolver en favor de los caucanos. Ni el Gobierno Nacional tiene voluntad para hacerlo. Ni los caucanos tenemos la altivez para reclamarlo.
Las carticas y comunicados rosas de gremios empresariales y desvalidos usuarios del servicio no sirven para nada. Pura palabrería barata. Con Cedelca van a hacer un gran negocio. Otro, como muchos de los que a diario hacen en este país, sin que nada pase. Todo eso está milimétricamente programado, no pierdan tiempo, no se dejen utilizar, no sirvan de idiotas útiles.
Hay que aprender de la experiencia. Cedelca la quebraron, la saquearon y todos sabemos quienes fueron. Allí están. Recuerden que también quebraron el departamento y el Municipio. Y nada pasa. Asumir una actitud mendicante esperando que de cada raponazo algo les llegue, los convertirá en cómplices pasivos.
Dirán que no hay que llover sobre mojado, quizá tengan razón. Aunque lo ideal es que los responsables de tanto robo y tanto despilfarro, vayan a la cárcel, donde deben estar. Hacia adelante hay que cambiar de actitud. Esto no es con mojigatería y palmaditas en la espalda. Que hagan eso los beneficiarios. Sí, los que a manos llenas inmoral o ilegalmente han recibido toda clase de dádivas oficiales. Pero la gran mayoría de los caucanos no tiene por qué padecer con tanta humillación todo lo que está pasando.
Cedelca puede ser la punta del iceberg, porque hay muchas cosas más. Si la sociedad caucana, toda, sin ninguna distinción, no se levanta para protestar por todo esto, para exigir dignamente, ojo, dignamente que cese el saqueo de sus recursos y asume una posición altiva y decidida se llevarán hasta el parque de Caldas. Aunque algunos quedarán felices si se lo cambian por un destacamento militar. Pobre pueblo.
** La Corte Suprema de Justicia, en garantía de los derechos de las victimas a verdad, justicia y reparación negó la extradición de paramilitares vinculados a la ley de justicia y paz y cambio la posición que hasta ahora había sostenido. Al hacerlo reconoció mi posición expuesta hace dos años en el salvamento de voto en la tutela que autorizó la extradición de Mancuso y otros. Satisfacción intelectual, mayor que cualquier otra.
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