viernes, 30 de abril de 2010

Cada perro tiene su dia...

TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
temisortegan@hotmail.com

La independencia del elector es una característica de las elecciones presidenciales que la diferencia de las demás. En ella, poco o nada influyen fenómenos tan marcados como la clientela, el favor o la compra de votos. La conciencia ciudadana aparece como la determinante de la decisión. Debemos preservar esa independencia y para ello hay que tener mucho cuidado.

Porque los dirigentes políticos tradicionales, que no han tenido en su vida más herramientas para ganar apoyos y simpatías que esas prácticas politiqueras, no se van a quedar quietos. Y ellos conocen – porque son la causa- las condiciones de necesidad e incultura política de buena parte de nuestras gentes y las saben aprovechar-siempre lo han hecho- muy bien en su favor.

Por eso hay que prender las alarmas y vigilar celosamente la conducta de algunos gobiernos locales, regionales y entidades nacionales. Y no dejarse manipular ingenuamente con expresiones falaces o con poses de transparencia –que son todo lo contrario- para hacer creer que existen garantías electorales. Garantías hoy sencillamente no hay. La manipulación del elector, como lo acabamos de ver en las elecciones parlamentarias intentará llevarse hasta el extremo. Es una de las formas para frenar la imparable expresión ciudadana. Lo que está en juego ahora, es el centro del poder. Y no van a limitarse a observar simplemente como cambia de manos y de estilo. Harán todo cuanto esté a su alcance para evitarlo. Y sabemos lo que son capaces de hacer.

Hay que actuar en todos los frentes. Al lado de la utilización de las redes sociales hoy sobrecargadas de entusiastas apoyos, de la organización a todos los niveles, de la difusión de la propuesta y de potenciación del entusiasmo, hay que activar acciones de control, de denuncia. Hay que fijar desde ahora en la mente de cada ciudadano el principio de que “los dineros públicos son sagrados” y que los servidores públicos no pueden utilizarlos al servicio particular o de una u otra candidatura. Ya bastante se han robado. Como tampoco pueden utilizar parcializadamente su condición de funcionarios, o cualquier actividad desarrollada en ejercicio de tal condición.

La realización de acciones de este tipo, permitirá de alguna manera ejercer cierto control a una de las formas más reprochables de tergiversación de la voluntad popular y permitirá una elección presidencial más libre, consiente y transparente, como sin duda alguna lo quiere la gran mayoría del pueblo colombiano, hastiado ya de tanta trampa y tanta hipocresía. Atentos a todo, porque cada perro tiene su día, pero las noches son del gato.

** Dizque la asignación de plazas en la Secretaría de Educación Departamental, requirió hasta policía montada para escudriñar tantas vacantes ocultas. Si buscarán al interior de la dependencia necesitarían hasta raticidas. Las instalaciones son muy viejas.

sábado, 24 de abril de 2010

Algo más que una elección

Por Temístocles Ortega Narváez
orteganarvaez@gmail.com

Cuando todo presagiaba una contienda electoral por la Presidencia de la República, dijéramos que en condiciones conocidas, entendidas estas, como la disputa entre candidatos de los partidos tradicionales, algo si se quiere no esperado, ha calificado la competencia por el Primer Cargo de la nación y le ha dado otra connotación al debate.

Al parecer no se trata solamente de la definición entre la continuidad o no de un estilo o de una política de gobierno, como a veces se pretende simplificar lo que está ocurriendo. Creo que por primera vez, estamos presenciando un punto de inflexión en la política colombiana. Claro, hay opiniones diversas y hasta contradictorias con respecto a la actual obra de gobierno y ello sin duda tiene una especial importancia en la decisión del elector. Pero algo diferente y nuevo está ocurriendo y ello va a definir la sucesión presidencial. Habrá que ver si esa especie de intangible con aire renovador que penetró en la atmosfera nacional tiene la capacidad de bajar a tierra firme, consolidarse y expresarse en las urnas que es donde se gana una elección.

Y me refiero a una especie de acumulado histórico, que ha venido inventariándose en la sociedad colombiana, en el alma misma de cada ciudadano y hoy quiere expresarse libremente, sin ataduras, sin cálculos, buscando simplemente hacerse oír, sentir.
Una guerra de más de medio siglo, que se intenta negar, minimizar, pero que está ahí, causando muerte, pobreza, desesperanza. Una situación social angustiante. Millones de compatriotas en la miseria. Niños desde que nacen, sin derecho al futuro. Un Estado ineficiente, caótico, colocado solamente al servicio de un puñado de poderosos y avivatos. Un nivel de corrupción y de politiquería que convirtió toda esta nación en una verdadera alcantarilla. Una dirigencia mafiosa, no solamente por su proximidad con el narcotráfico y la delincuencia, sino por la forma como opera, creando círculos cerrados que se reparten todo y se autoprotegen en medio del cinismo, la mezquindad y la mediocridad.

Ahí está todo ese acumulado que hoy al parecer ha rebozado la copa de la paciencia, la indiferencia y que impulsa aún a los mas incrédulos a manifestarse, a opinar, a actuar para no permitir que esto continúe y darle una nueva oportunidad a este país.
Pero todo está por verse, la consolidación de este proceso, dependerá también de quienes están al frente de la ola refrescante que recorre el país, de los demás sectores y hasta de los mas anónimos, que están asumiendo este reto esperanzador, para no permitir más que unos cuantos politiqueritos de poca monta, apodados de jefes, acaben con el patrimonio y el futuro de todos.

sábado, 3 de abril de 2010

Gracias

Temístocles Ortega Narváez
orteganarvaez@gmail.com

No tengo sino motivos de gratitud para con las caucanas y caucanos, que en el pasado debate electoral nos acompañaron con tanta generosidad y entusiasmo en nuestra propuesta para llegar a la Cámara de Representantes. Gracias, millones de gracias.
Creo profundamente en el país y en el Cauca. La campaña me permitió reencontrarme y conocer gente realmente maravillosa con las cuales sí es posible construir una sociedad mejor para todos. Sabemos que hay muchos y muy graves problemas. El mayor de todos, la mezquindad de cierta clase dirigente y la precariedad de otros “liderazgos” que aprovechando la pobreza e ignorancia de buena parte de los colombianos, se aferran parásitamente al poder, lo utilizan a su antojo y determinan perversamente la voluntad general. Todo esto es lo que debemos y podemos superar.
Pero también hay mucha, pero mucha gente extraordinaria. Mujeres y hombres jóvenes, estudiantes, profesionales, empresarios, líderes comunitarios, campesinos e indígenas de una calidad humana admirable. Honestos, comprometidos, con un profundo amor por su tierra, por su país, dispuestos a dar todo para cambiar las cosas, a aportar cuanto sea necesario para erradicar tanta podredumbre y ofrecerle una oportunidad decente y progresista a la nación.

Recorrer al lado de ellos, la ciudad y el departamento fue algo espectacular. Valles y montañas, ríos y páramos, pueblos y veredas, barrios y tugurios disfrutando de su alegría, optimismo, convicción, fé en el futuro; hablar con tanta gente que espera con ansiedad y escepticismo una oportunidad para mejorar su vida. Una verdadera lección que alienta y compromete.

El Cauca tiene muchas, demasiadas dificultades. Ello no es lo preocupante. La democracia no supone la carencia de conflictos, sino su tratamiento por vías civilizadas. Lo verdaderamente preocupante, es que no se están enfrentando como debe ser. Porque no se trata de las pequeñas cosas, importantes sí, pero pequeñas, ni de los mandados que ya conocemos. No. Se trata de lo esencial, de lo que determina las condiciones materiales, morales y espirituales de una sociedad. Y es en este campo, en el que nada o poco se está haciendo. Por eso es que debemos seguir actuando.
Porque nadie, nadie puede negar el grado de corrupción y politiquería en que están los gobiernos. Créanlo. Nunca habíamos llegado tan bajo. Y no pidan las pruebas. Entréguenlas. Ustedes las tienen. Ustedes en sí mismo son las propias pruebas. Lo demás es cinismo.

Estamos ya inmersos en la campaña presidencial. Lo que debería definirla es la solución a los grandes temas nacionales. No los cálculos electorales. A eso debemos contribuir quienes tenemos alguna oportunidad de formar opinión. Hagámoslo. Tengamos grandeza.