TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
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Si esto no se detiene, aterra pensar hasta dónde llegara la descomposición ética y moral de la política. Para nadie es un secreto, que salvo excepciones muy escasas, los votos se consiguen a cambio de mercados, cemento, ladrillo, pesos, puestos, promesas y otras cuantas cosas mas.
La poca cultura política de los electores que impide dimensionar la importancia de la participación en los asuntos públicos, la actitud cómoda e irresponsable de quienes sí captan todo lo que está sucediendo, pero prefieren enmohecerse a asumir algún costo, la pobreza, que impone el servilismo, la ausencia de verdaderos partidos políticos, que conectados con la comunidad, promuevan el debate crítico, fijen posiciones, tracen derroteros y la movilicen en torno a los temas que la afectan; todo se conjuga para propiciar un ambiente en el que los mediocres, astutos y corruptos merodeen por todas partes, orienten los asuntos de la política y determinen las acciones de gobierno.
Pero, lo que no habíamos visto hasta ahora-o por lo menos no, de forma tan abierta- era la oferta de fallos disciplinarios y de control a cambio de votos. Investigaciones se inician profusamente. Es lo que corresponde. Hasta aquí no hay nada nuevo. Advertida alguna irregularidad, la investigación es la consecuencia lógica. Lo ilógico es que nunca termine. Lo inaceptable que termine “negociada.”
Si bien en algunas dependencias y en muy pocos procesos ha habido fallos e interlocutorios, que demuestran, tardíamente, que algo se está haciendo, (no lo suficiente) lo que resulta de extrema gravedad, es que se usen para acabar de corromper la política. “Vote con nosotros y le revocamos ese pliego de cargos, el fallo de instancia o se los dilatamos”.
Ahora, de algunos políticos, se puede esperar cualquier cosa. Hasta lo inimaginable. Pero de los funcionarios públicos no. Ellos-pagados con nuestros impuestos-no pueden permitir que se los utilice. Pasan a ser delincuentes, así de simple, delincuentes. Y hay sobre el tema por todas partes demasiados comentarios. ¡Cuidado! que cuando el rio suena, no es porque se haya ahogado una orquesta.
** De tiempo atrás advertimos lo de Cedelca. La responsabilidad reciente es del gobierno. La mediata, de los que la usufructuaron irresponsablemente, que ahora posarán de salvadores. Lo que sigue, si tenemos visión; Una sólida postura para hacerla nuestra y explotar nuestro inmenso potencial hidroenergético.
**Da náuseas el destape de los créditos de Agro Ingreso Seguro, el programa para “ reducir las desigualdades del campo”. Cómo pedirle a nuestros campesinos que crean en el país?
** La privatización del aseo, ocasión para que el pueblo se pronuncie. Dirán que es política, desconocen que política, es “el deber que tenemos como ciudadanos libres de, seguir la marcha de los asuntos públicos que tienen impacto sobre la sociedad.”