sábado, 17 de octubre de 2009

Las movilizaciones


TEMÌSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com


Motivos para tomarse las calles con manifestaciones de protesta, existen de sobra en este país. Los hechos de corrupción que nos asaltan por todas partes, la ineficiencia de un estado colocado al servicio de todo, menos del interés general, las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, el riesgo de nuestra precaria democracia, justifican con creces que actores sociales y comunidades en general expresen su descontento con lo que está pasando y exijan el respeto a la dignidad humana.
Si no fuese porque a veces la anarquía o la actitud provocadora del Estado alteran el carácter pacífico de las protestas, las manifestaciones deberían tener el respaldo de los más diversos sectores de la sociedad, pues si bien algunos las descalifican con expresiones como “qué sacan con eso,” lo cierto es que ejercer por la vías constitucionales – y las marchas lo son- los derechos a la protesta, a la movilización y hasta a la desobediencia civil, es algo que hace falta entre nosotros como una de las formas de participación que contribuye a ejercer y fortalecer la democracia.
Porque el argumento de que Colombia es un país democrático, porque todo ciudadano tiene derecho a elegir y ser elegido, es demagógico. La democracia es mucho, pero mucho más que eso. Lo que ocurre es que, acostumbrados como estamos, a no ejercerla, cualquier manifestación popular que se salga del molde tradicional, aparece como un acto extraño, inconveniente y hasta subversivo.
Cosa diferente es que, las manifestaciones, que son un muy valioso instrumento de expresión colectiva, para manifestar el descontento popular, exigir derechos y presionar acciones de gobierno, se desgasten, por improvisación, o por intereses distintos, porque cuando ello ocurre, en el imaginario colectivo, pierden las simpatías y apoyos necesarios para producir los resultados esperados.
**Se dice que en reunión de autoridades y propietarios de locales comerciales ubicados en el Parque de Caldas, definieron quienes podrían ejercer algún arte u oficio en él. Que tal que en cada cuadra sus moradores hiciesen lo mismo? Curiosa forma de disponer el destino de los bienes públicos, cuya esencia es la de ser propiedad de todos.
** La declaratoria de la Semana Santa como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, es un hecho que debe regocijarnos a todos. Felicitaciones a sus promotores y fuerza e imaginación a la ciudad para masificar sus beneficios sociales.
**Finlandia elevó a derecho fundamental el acceso de sus ciudadanos a internet de banda ancha. Se dan cuenta cómo estamos de atrasados?
**Cómo sería deseable que un Presidente de la República, llegue a un campus universitario acompañado de los ministros de educación y cultura y no de defensa.