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Los procesos de privatización o de operación privada de las actividades de las empresas de servicios públicos siempre han sido cuestionados. Unas veces por significar la sustracción del Estado al cumplimiento de sus funciones básicas, otras por llevar implícitos fuertes componentes de corrupción, mediante el negociado del patrimonio público con entidades de papel, en apariencia constituidas legalmente.
No sabemos cual es el caso de CEDELCA, lo que sí se conoce por estos días es el incumplimiento de las obligaciones contraídas por el operador, con graves consecuencias para los usuarios del servicio, situaciones que revisten enorme gravedad considerando que CEDELCA estaba intervenida, es decir administrada por el Estado, dizque para salvarla de la crisis en que la habían dejado.
Pero como las crisis al decir de los chinos son oportunidades. El actual estado de cosas bien puede servir para que todos los caucanos, todos, sin distingos de ninguna clase asumamos por ahora dos posiciones con firmeza y decisión.
La primera proponer la compra de CEDELCA por parte de nuestros entes territoriales en condiciones que hagan posible la negociación, para que este patrimonio histórico del Cauca sea realmente nuestro y lo tomemos como punto de partida para iniciar el proceso de defensa y aprovechamiento de nuestro inmensamente rico potencial energético. El metro de Medellín, lo pagamos todos los colombianos, y todos los sistemas de transporte masivo que se implementan en el país, también son pagados por los impuestos caucanos.
La segunda para que la quiebra de CEDELCA o de otras de nuestras entidades no vuelva a ocurrir, un juicio público a quienes durante tanto tiempo administraron la entidad, para que todos sepamos qué fue lo que realmente sucedió; por qué una actividad monopolística que por principio debe generar utilidades colapsó y definamos claramente las responsabilidades.
Si no actuamos de esta manera, pueden estar seguros, que la operación privada de Cedelca justificará todos sus incumplimientos, el mal servicio continuará, las tarifas se incrementarán, el gobierno se escudará en los vericuetos de la legalidad contractual, algún grupo político pescará en el rio revuelto de las explicaciones sin fin, se dilapidará el poco valor de las acciones que nos pertenecen y los caucanos, como en otras ocasiones, por falta de visión ydecisión, habremos perdido una maravillosa oportunidad de exigirle al Estado el pago de la inmensa deuda social contraída con un pueblo cuyo aporte a la historia de este país merece mejor suerte.
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