TEMÍSTOCLES ORTEGA NARVÁEZ
orteganarvaez@gmail.com
He escrito en columna anterior que la percepción generalizada acerca de la falta de una visión de ciudad en el largo plazo es evidente. Existen muchas realidades que así lo confirman. Una de ellas es la carencia de una política pública en materia deportiva. Y no hablemos de deporte competitivo, pues de eso no tenemos absolutamente nada. Quedémonos sólo en el deporte recreativo, en donde podemos evidenciar nuestras falencias.
En cuanto al futbol que es el deporte nacional, la falta de escenarios para su práctica es alarmante. Los que existen son insuficientes para atender la demanda, pues decenas de jóvenes de todos los barrios andan como locos buscando algo que se parezca a una cancha de para practicarlo. Los que existen con tales características son privados en tanto quienes quieran usarlos deben cancelar un precio. Y bien sabemos que todos los jóvenes de nuestros barrios populares son gente muy pobre, que hace un enorme esfuerzo por organizar un club, pero no dispone de los dineros para pagar por jugar.
La Gobernación es propietaria del campo deportivo de la Villa, entregado en comodato a Comfacauca. Allí hay que pagar el ingreso. El resto de los escenarios, obviamente escasos, no tienen buen mantenimiento. En síntesis no existe una política pública consensuada con los propios deportistas, ligas y dirigentes que permita advertir que en un periodo de tiempo determinado nuestros jóvenes, dispondrán de las condiciones, apoyos y estímulos necesarios para la práctica deportiva que cree en ellos la cultura del deporte con todas las ventajas personales, familiares y sociales que lleva implícita.
Y si no existe tal política pública en esta materia, los esfuerzos que se hacen, seguramente bien intencionados, no producen los frutos esperados. Así no vamos a ninguna parte. Porque no solamente debemos dedicarnos a las pequeñas cosas a que estamos acostumbrados. Un torneo, aquí, un campeonato acá, un apoyo oficial más allá. Dilapidamos los escasos recursos, sorteamos la coyuntura, obtenemos un titular de prensa, pero seriamente no podemos afirmar que estamos estructurando un plan que nos permita considerarnos, así sea en ciernes, como una capital deportiva de la región.
Estamos a las puertas de organizar, como sede, los juegos nacionales en alguna de sus disciplinas. Las energías y dineros se orientarán en tal dirección. Es un reto importante. Pero debemos aprovechar la ocasión para plantearnos una apuesta de mayor amplitud y sostenibilidad y comenzar a jugarla, para que muchos deportistas en los barrios populares que luchan en medio de grandes dificultades, sientan que no están solos, como se sienten hoy. Y eso que hablamos solo de futbol.
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